El jefe del Programa de ETS y Sida, Juan Carlos Quintana, advirtió sobre el crecimiento sostenido de la sífilis en Argentina, la interrupción de la provisión nacional de preservativos y la necesidad de retomar políticas públicas preventivas. Señaló que el no uso del preservativo es el principal factor del aumento y alertó sobre el impacto sanitario y económico, en especial por la transmisión vertical durante el embarazo.
El jefe del Programa Provincial de Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS) y Sida, Juan Carlos Quintana, alertó sobre el aumento sostenido de los casos de sífilis en el país y lo vinculó a la falta de políticas preventivas y a la interrupción de la provisión de preservativos a nivel nacional. Lo hizo en diálogo con CIUDAD TV, donde expuso datos oficiales, explicó las características de la infección y remarcó la necesidad de una decisión política sostenida en materia de salud pública.
“Esta situación con sífilis es un tema sanitario que se viene presentando ya desde algunos años”, señaló Quintana, y precisó que “hay un 26% más de nuevos casos, de nuevas personas infectadas en 2025 con respecto al 2024”. Según detalló, ese incremento representa “en números absolutos unas 46.000 personas más infectadas durante 2025 en todo el país”. Además, indicó que el crecimiento alcanza “un 71% más que en los últimos cinco años”, lo que ubica a la sífilis como una de las infecciones de transmisión sexual con mayor presencia en la actualidad.
En ese marco, explicó que se trata de una infección que durante años fue considerada controlada. “Volvemos a una infección que se pensaba bastante lejana, como que estaba inclusive hasta erradicada, controlada, pero en realidad estos números nos están mostrando totalmente otra cosa”, afirmó.
Quintana remarcó que el aumento de los casos no responde a una sola causa. “En salud y sobre todo en la planificación sanitaria nunca hay una sola causa. Siempre hay que evaluar una multiplicidad de factores”, explicó, aunque subrayó que el principal factor identificado es el abandono del uso del preservativo. “El aumento de la enfermedad tiene como causa principal el no uso del preservativo”, sostuvo.
En ese sentido, cuestionó los enfoques ideológicos sobre las políticas de prevención. “Cuando uno hace análisis de estas situaciones hay toda una tendencia a pensar que la política del preservativo tiene sesgos ideológicos. Eso es absolutamente un error”, afirmó, y agregó: “Está demostrado en el mundo y en la historia que la intervención sanitaria más costo efectiva es el uso del preservativo, el uso de la prevención, el uso de la política preventiva”.
El funcionario también detalló el impacto económico que implica el aumento de la sífilis. Indicó que “diagnosticar y tratar a una persona adulta cuesta alrededor de 50 dólares”, monto que debe multiplicarse por la cantidad de casos anuales. A esto se suma la complejidad de las reinfecciones y, especialmente, la transmisión vertical. “Cuando una mamá embarazada que tiene sífilis transmite a su bebé durante la gestación, esto puede provocar daños graves e irreparables e incluso la muerte al recién nacido”, advirtió. En esos casos, explicó que “el costo es de aproximadamente 1.500 dólares por niño”.
Frente a ese escenario, contrastó los costos del tratamiento con los de la prevención. “Un preservativo comprado a través del Fondo Poblacional de Naciones Unidas cuesta 3 centavos de dólar. A nivel nacional sale 15 centavos por unidad, y cuando compran las provincias sale mucho más caro porque la compra es en menor volumen”, detalló. Al respecto, señaló que “a nivel nacional la provisión se interrumpió en 2023”, mientras que “Chaco compró preservativos el año pasado y asumió ese gasto”, aunque aclaró que no es lo mismo adquirir 100.000 unidades que comprar millones para todo el país.
“La gran simuladora”
Durante la entrevista, Quintana explicó las características de la sífilis, a la que definió como “la gran simuladora”. Señaló que es una infección bacteriana que se transmite a través de las relaciones sexuales y que el primer signo suele ser una lesión llamada chancro. “No duele, no pica, no arde, no molesta en general”, indicó, lo que hace que muchas personas no consulten. La lesión desaparece sola, pero meses después pueden aparecer manchas en la piel o verrugas, momento en el que generalmente se realiza el diagnóstico.
El tratamiento, según explicó, “sigue siendo barato” y se basa en la penicilina, antibiótico que “desde hace por lo menos 60 años funciona contra la sífilis”. También advirtió que todas las prácticas sexuales sin preservativo implican riesgo. “Cuando uno habla de sexo penetrativo, el sexo oral es penetrativo”, remarcó.
Quintana también se refirió al impacto de las adicciones en la prevención. Señaló que afectan a personas de todas las edades y que, cuando están presentes, “el trabajo sanitario se vuelve tremendamente cuesta arriba”, ya que “ya no sería el problema la sífilis o incluso el VIH, sino lo que genera la adicción”.
Reclamo por políticas públicas sostenibles
En cuanto a las políticas públicas, sostuvo que “en prevención y sobre todo en ITS no existe una bala de plata” y llamó a retomar decisiones sanitarias a nivel nacional. “Argentina ya lo hizo, el Chaco ya lo hizo, las provincias ya lo hicieron: tomar decisiones políticas al respecto”, expresó, y subrayó el rol del Ministerio de Salud de la Nación como ente regulador para reducir las asimetrías entre regiones.
Como ejemplo, mencionó a Brasil, país que fue declarado por la Organización Mundial de la Salud libre de la transmisión vertical de sífilis y VIH. “Ha tenido políticas públicas sostenibles y ahí están los resultados”, afirmó, y destacó experiencias de educación sexual integral articuladas con distintos sectores sociales.
“El mensaje es claro: se puede hacer. Hay que sostener las políticas públicas, hay que proveer preservativos”, concluyó Quintana.
