El último jueves se votó la reforma laboral en la Cámara de Diputados. La vuelta al Senado para su aprobación final parece ser sólo un trámite y permitirá a Javier Milei pavonearse, en la apertura de sesiones, con las “virtudes” de la reforma ¿Cuáles? Las del relato oficial.
Por Hernán Letcher
El domingo pasado, Página/12 publicó la nota titulada “Mitos de la Reforma Laboral”, que desarmaba los argumentos del Gobierno en relación a los beneficios de la ley laboral. En respuesta, el Instagram oficial de la Libertad Avanza realizó un posteo, con una imagen titulada “Mito vs Realidad”. Sugiero mirarla de primera mano porque cualquier descripción corre el riesgo de parecer exagerada.
El posteo detalla: “Mito: la reforma viene a sacarle derechos a los trabajadores”, “Realidad: la reforma te va a dar más derechos”; “Mito: va a haber menos trabajo”, “Realidad: la nueva ley generará más trabajo”. Una verdadera escala superior de la desargumentación.
Pero ¿cuál es el futuro del mundo del trabajo con esta reforma? Ni modernización, ni más derechos, ni formalización laboral, ni mejores jubilaciones.
¿Una plataforma a la modernización?
El gobierno repitió que la reforma es una ley de modernización, porque incluye un apartado vinculado a los trabajadores de plataformas. Sin embargo, la norma votada excluye, en su primer artículo, a los trabajadores de plataformas de la Ley de Contrato de Trabajo. Es decir, reafirma que no existe relación laboral y que son trabajadores independientes (porque pueden administrar sus tiempos, los pedidos que aceptan, etc).
Y, en segundo lugar, el apartado de regulación específica sólo confirma la relación como un contrato no laboral. Si bien no es habitual, el articulado específico podría haber contenido obligaciones y derechos asimilables a las de una relación laboral. Pero no. La promesa de flexibilidad horaria y derechos laborales no es tal: un trabajador, cuando elige un horario determinado, o si no trabaja todo el tiempo que la app “sugiere”, ´puede ser sancionado, bloqueado, desafectado del ranking, o con baja en evaluaciones. El régimen termina siendo una declaración de principios, letra muerta.
Pasados por agua
Entre gallos y medianoche, en el artículo 1 de la reforma laboral se excluyó de la Ley de Contrato de Trabajo “al personal embarcado comprendido en el régimen de la Ley de Navegación Nº 20.094 y sus modificatorias, sin perjuicio de las normas de las Convenciones Colectivas de Trabajo que resulten aplicables”. Esto implica volver a la Ley de Navegación.
¿Qué dice esa norma? Establece la relación como contrato de ajuste, sin vínculo laboral entre la empresa y el tripulante. Es decir, la relación es efímera (cuando termina el viaje… fin) y obliga a discutir, con cada contrato las vacaciones, la antigüedad, la indemnización, las licencias, el salario. Lo máximo a lo que se puede aspirar es a que, si se trabaja 180 días con sucesivos contratos de ajuste, el trabajador pueda quedar efectivo.
Es el sueño húmedo de algunos empresarios de convertir a la pesca en una actividad zafrera, con el único objetivo de ganar más y no hacer el esfuerzo por planificar su producción a lo largo del año. No sólo la actividad no es equiparable a la zafra (requiere de conocimiento y especialización), sino que, peor aún, se decidió incluir la cláusula para toda la marina mercante. Nada de modernización: es ajuste laboral clásico y regresivo, trabajo con subordinación y sin protección.
Aunque el caso refiere a los embarcados, representa el esquema de deslaboralización buscada por el gobierno. Tanto en la propuesta para trabajadores de plataforma, como con los embarcados y, en el resto de los gremios, con el final de la ultraactividad y la promoción de acuerdos individuales, se impone un modelo donde el trabajador es una especie de empresa individual que celebra contratos con otra empresa, en la esfera civil, no laboral.
Además, la exclusión de los trabajadores embarcados de la Ley de Contrato de Trabajo es el paradigma de modelos: mientras los trabajadores promueven un país en base a acuerdos entre trabajadores y empresarios (no una Argentina sin empresarios), los empresarios más grandes trabajan por un país sin sindicatos.
¿Qué une a Canadá, Perú y San Juan? La deslaboralización mencionada no es un hecho aislado sino un compromiso de Milei con algunos grandes empresarios extranjeros. Pocos repararon en el posteo del Presidente, en la última semana, de una entrevista a Robert Mc Ewen ¿Quién es Robert Mc Ewen? Un megaempresario minero canadiense “enamorado de Milei”, según sus propias palabras.
En una entrevista publicada en Forbes, en abril de 2024 mientras en Argentina se discutía el Régimen de Grandes Inversiones (RIGI), el empresario relató su historia. Dijo que, hace años, compró “una mina sindicalizada, con un acuerdo que estaba vigente hace 40 años y que yo quería cambiar porque lo veía muy perjudicial para la empresa. Entonces, iniciaron una huelga que duró 46 meses… Cada vez que volvíamos a la mesa de negociaciones, les ofrecía menos dinero que antes”.
Y agregó “yo sabía que era algo que había que hacer. Y, al final del día, el sindicato decidió irse…. Y después de que terminó la huelga … nuestro costo de producción pasó de 360 dólares por onza a 60 dólares”. Logró pulverizar el salario de los trabajadores.
Este empresario se reunió con Milei a finales de 2023. “¿Le pediste algo (a Milei) en particular para poder desarrollar el proyecto?” preguntó el periodista de Forbes. “Estamos buscando libertad para mover el dinero de un lado a otro, traerlo al país sin que el dinero sea confiscado. Y luego, cuando estás obteniendo ganancias, estás reinvirtiendo en el país, pero también quieres sacar ganancias del país. Quiero decir, cualquiera que dirija un negocio no comienza un negocio para dejar todo su dinero allí”, a lo que agregó los ejes principales de la propuesta del RIGI: baja de impuestos, libre disponibilidad de divisas, altos márgenes de rentabilidad.
Desde este punto de vista, la reforma laboral resulta una parada inevitable en el camino para cumplir con el compromiso asumido con Mc Ewen: generar las condiciones para reducir el salario y costo laboral a un quinto del valor actual.
La mención resulta oportuna en una Argentina donde, en la misma semana en que cerró FATE, se anunció el financiamiento del proyecto Vicuña, en San Juan, que producirá cobre, oro y plata. El primero dejó 920 personas en la calle. El segundo, generará, apenas, unos 600 puestos de trabajo cuando esté funcionando al ciento por ciento, recién en varios años ¿Es posible compensar unos con otros?
La reconversión de empresas que cierran y de trabajadores que pierden su trabajo, al rubro minero luce irrealizable ¿un empresario pyme metalúrgico del conurbano bonaerense debería reconvertirse en empresario minero en la cordillera? ¿quién lo financia? ¿los trabajadores deben mudarse e intentar conseguir un trabajo en un sector que genera apenas 28 mil puestos de trabajo registrados? ¿cuántos puestos genera una y otra actividad?
Como si fuera poco, también en la misma semana, Perú destituyó a su Presidente, por enésima vez. Obvio que se mantuvo en su cargo el eterno titular del Banco Central peruano, Julio Velarde. Perú, para Milei, es el futuro deseado de la Argentina. Recordemos que el 8 de agosto del año pasado, en un streaming conducido por Alejandro Fantino en Neura, se presentó la plana mayor del equipo económico, Santiago Bausili, Santiago Caputo y Rubén Daza y promediando la entrevista, el presidente del Banco Central sostuvo: “Mirá los países que hicieron la tarea consistentemente en el tiempo. Y no te voy a llevar a Suiza, a Estados Unidos, a Irlanda, sino países como Paraguay, Uruguay, Perú. Esas sociedades viven tranquilas. Nadie habla de economía, nadie habla de tipo de cambio. La inflación está debajo del 5% anual ¿Qué hicieron?, se ordenaron e hicieron las cosas como se tienen que hacer”.
Y continuó elogiando un caso en particular: “Perú tiene el 70% del mercado laboral en la informalidad”. “¿En la informalidad?”, preguntó el conductor Fantino, incrédulo. “Sí. Pero tiene una macro economía ordenada”, aclaró Bausili. La reforma laboral es un paso inevitable para logran el 70/30.
El FAL y RIFLe contra los jubilados. La reforma incluye dos programas: el FAL y el RIFL. Si, así como lees. Tal vez el nombre lo pensó Patricia Bullrich, abonada históricamente a perjudicar y reprimir/detener jubilados
¿De qué se tratan estos programas? El primero es el Fondo de Asistencia Laboral, que le quitará recursos a las jubilaciones para pagar las indemnizaciones. Estamos hablando de unos USD 2.500 millones anuales, que afectará los recursos destinados a pagar a jubilados y al PAMI. El segundo, es un programa que reduce 85% las contribuciones patronales para nuevas contrataciones. Este último, bajo el argumento de que lo necesitan las PyMEs, impulsa una reducción de contribuciones horizontal, es decir, para todas las empresas
¿Cuál es la justificación para reducir contribuciones patronales a empresas multinacionales de alta rentabilidad condicionando así los recursos de la Seguridad Social? El RIFL merece un cálculo sencillo pero ilustrativo: si se reducen 85% las contribuciones, significa que, para recaudar lo mismo que se recauda hoy con un nuevo trabajador para Seguridad Social, se necesitarán casi 7 contrataciones nuevas.
Dicho en criollo: se necesitan 1,4 millones de puestos de trabajo nuevos para compensar los 200 mil puestos de trabajo registrado privado perdidos desde que asumió Milei ¿No era que el problema era la baja relación entre trabajadores activos por cada trabajador pasivo?
Publicado en Página 12
