El titular de Kiosqueros Unidos, Rolando Kraemer, advirtió en CIUDAD TV que el sector atraviesa una baja de entre 5% y 10% en ventas reales al comparar enero de 2025 con enero de 2026. Señaló que el incremento de alquileres y servicios, junto con la caída del consumo, “ponen en jaque” la actividad y obligan a ajustar stock y estructura.

El presidente de la Asociación de Kiosqueros Unidos, Rolando Kraemer, aseguró que el sector enfrenta una disminución en las ventas reales y un aumento sostenido de costos que impacta en la rentabilidad de los comercios en la provincia. “Apreciamos en el interanual enero-enero una baja de entre un 5 y un 10% en la caída de ventas reales”, afirmó.

Kraemer explicó que el cálculo surge de comparar enero de 2025 con enero de 2026, aplicando un índice correctivo por inflación. “Haciendo mes de enero del 25 con mes de enero del 26, aplicando algún índice correctivo de inflación, nos da una baja de este número que te estoy diciendo”, precisó. Según indicó, este escenario se suma a “aproximadamente 5 años de estancamiento y caída anualmente”.

Si bien sostuvo que no se registra una merma en la cantidad de kioscos, reconoció que “hay mucha preocupación” entre los asociados. Entre los principales factores mencionó la baja actividad, los altos costos de alquiler y el aumento de servicios. “Se hace difícil con la rentabilidad que uno venía teniendo hacer frente a esos mayores costos”, señaló, y agregó que estas variables “ponen en jaque de alguna manera la actividad”.

En relación con los contratos comerciales, advirtió sobre incrementos significativos al momento de la renovación. “Hay saltos en los valores que hasta cuadriplican el valor del alquiler”, indicó, en referencia a casos donde el nuevo monto supera ampliamente la inflación acumulada del período anterior. A eso se suman los servicios: “El valor de la energía es muy relevante en nuestro costo”.

Kraemer remarcó que el aumento de precios de los productos no es el problema central, ya que en la medida de lo posible se traslada al mostrador. “El incremento del producto no es el problema central”, afirmó. Sin embargo, reconoció que la pérdida de poder adquisitivo incide en el volumen de compra y genera “un círculo negativo”.

En ese contexto, explicó que los gastos fijos —alquiler, sueldos y energía— no pueden dejar de pagarse, por lo que el ajuste se traslada a las compras de mercadería. “Cada vez podés comprar un poco menos y entonces la oferta que tenés en tu negocio se achica”, describió. Eso impacta en el stock disponible y en la variedad de productos.

El dirigente también se refirió al empleo que genera el rubro. Indicó que en el Gran Resistencia trabajan entre 3.000 y 3.500 personas de manera directa e indirecta en kioscos, y que a nivel nacional el sector involucra a más de 2 millones de personas.

En comparación con grandes empresas, sostuvo que las pymes y microemprendimientos no cuentan con la posibilidad de trasladar su producción a otras provincias o países. “Nosotros somos microemprendimientos, vivimos y desarrollamos nuestra actividad en un determinado lugar y es muy difícil tener los recursos para levantarnos e irnos a otro lugar”, expresó.

Kraemer planteó que el Estado podría analizar medidas específicas para el sector, en particular en materia energética. Recordó que habían propuesto la posibilidad de desarrollar un parque solar para abastecer el consumo del rubro, aunque reconoció que se trata de inversiones que los pequeños comerciantes no pueden afrontar por sí solos. “Nosotros no podemos invertir millones de dólares en un parque de ese tipo para reducir el costo de la energía”, señaló.

Sobre las estrategias para sostener la actividad, destacó que muchos kioscos ampliaron su oferta para subsistir, incorporando nuevos productos y servicios. Además, afirmó que en algunos casos los precios pueden ser competitivos frente a supermercados, debido a estructuras más pequeñas y menores costos fijos. “Podemos trabajar con mucho menos costo fijo que un gran emprendimiento y por lo tanto muchas veces podemos mejorar los precios”, explicó.

También mencionó que algunos comerciantes debieron reducir su estructura y volver al formato de kiosco atendido únicamente por su dueño. “Más de uno de los nuestros tuvo que retrotraerse y volver a hacer un pequeño kiosco”, indicó.

“Es una situación compleja”, concluyó Kraemer, al describir un escenario atravesado por la caída del consumo, el aumento de costos y la necesidad de redefinir estrategias para sostener la actividad y el empleo en el sector.

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