El productor Serge Listello repasó su experiencia de casi cuatro décadas en el campo y explicó el paso de un esquema mixto tradicional hacia la ganadería y agricultura regenerativas. Habló de rotaciones, cultivos de servicio, menor uso de agroquímicos y trazabilidad, y planteó que “no es más caro” y que permite “mayor estabilidad frente a los problemas climáticos”.
El productor Serge Listello afirmó que la producción regenerativa busca “proteger el capital más importante que tenemos, el suelo” y sostuvo que el modelo tradicional “llegó a su apogeo” frente a problemas crecientes como la degradación, las malezas resistentes y la variabilidad climática.
En diálogo con CIUDAD TV, recordó que cuando inició el emprendimiento, hace 38 años, “no se hablaba de agricultura o ganadería regenerativa”. “Vengo de Francia, productor agropecuario francés. Nos instalamos acá en el año 88”, señaló sobre su ubicaicón actual en el sudoeste chaqueño. Desde el comienzo, explicó, la decisión fue no desmontar completamente: “La primera idea fue decir no voy a arrasar con todo el monte, sino que vamos a dejar cortina de monte cada lote de 100 hectáreas y seguimos dejando 20 hectáreas de monte porque es un ambiente típico de la zona”.
Por las características del suelo, indicó que la labranza convencional no le resultaba adecuada. “Tenemos suelo limoso, en clima tropical, subtropical, la degradación es muy rápida”, describió. Por eso avanzaron hacia una ganadería sobre pastura natural e implantada. Con la aparición de la siembra directa en los años 2000, incorporaron agricultura para diversificar ingresos y “mitigando un poco el riesgo climático”.
Con el paso de los años, y ya en el recambio generacional, comenzaron a advertir nuevas dificultades. “Empezamos a tener lo mismo degradación de suelo mucho menor por supuesto que en labranza convencional, pero degradación de suelo, aparición de maleza resistente, en fin, varios problemas”, explicó. Junto a su hijo decidieron profundizar cambios y avanzar primero hacia la ganadería regenerativa.
Según detalló, el impacto fue visible: “Cambió muchísimo la receptividad de las hectáreas ganaderas, mejoró mucho no solo la receptividad, la calidad de la pastura, la reacción de la pastura frente a la inclemencia climática, sequía. El manejo de los animales también mejoró mucho”. A partir de esos resultados, resolvieron trasladar el enfoque a la agricultura.
Listello remarcó que el objetivo es sostener la fertilidad. “La idea es que no vayamos a ganar fertilidad con la ganadería para después perderla con la agricultura, sino que la agricultura vaya casi al mismo nivel para mantener la fertilidad de los suelos que la ganadería”, indicó. Para eso trabajan en rotaciones más intensas, incorporación de cultivos de servicio y asociados, y mediciones comparativas entre lotes agrícolas y ganaderos.
En ese proceso articulan con distintas instituciones y redes técnicas, entre ellas Aapresid, la Universidad de Buenos Aires, The Nature Conservancy, ProYungas y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria. “Estamos trabajando con distintas instituciones, en ese sentido para ver cómo funcionan los sistemas y cómo mejorarlo y que sean lo más perdurables posible”, explicó.
Modelo regenerativo en el Chaco
Sobre los principios del modelo, señaló que “son cuatro o cinco principios básicos que sirven en Sudamérica, en Estados Unidos, en Europa”, pero aclaró que la aplicación requiere adaptación local. “El sistema para que funcione hay que adaptarlo a la zona y eso lleva tiempo. Como tenemos años que son muy cambiantes últimamente es difícil, lo que funciona un año tal vez al otro año no va a funcionar”, advirtió. Por eso insistió en la necesidad de “mediciones y observación en el campo”.
También subrayó que “no es más caro” y que, con una visión de largo plazo, permite “mayor resiliencia, menor uso de agroquímicos” y obliga a diversificar. “Uno de los principios es tener diversidad de cultivo. Y eso nos obliga a salir del sistema que era muy fácil soja, maíz y puede ser algunos años trigo”, afirmó. A su entender, los sistemas simples son “muy vulnerables” y la diversificación aporta sustentabilidad productiva y económica.
En un contexto de eventos extremos —con campañas marcadas por inundaciones, sequías y altas temperaturas— sostuvo que los resultados obtenidos en su establecimiento se ubican “arriba del promedio histórico”. Además, remarcó diferencias en temperatura de suelo y ambiente en lotes con mayor cobertura vegetal.
Para Listello, el cambio también está vinculado a un recambio generacional y a nuevas exigencias del mercado. “Para mi generación no es fácil cambiar costumbres, visiones por comodidad. En cambio los jóvenes son más abiertos porque están pensando también en el futuro de ellos”, expresó. Añadió que existen empresas y acopiadores que comienzan a exigir trazabilidad y estándares de cuidado ambiental en la producción de carne y granos.
“Hay todo un panorama que hace que se va a dar, va a haber acompañamiento de no solo del productor, sino de toda una cadena a la vuelta del productor que va a pedir eso”, concluyó.
