En declaraciones a CIUDAD TV, el especialista en ciberseguridad bancaria, Julio López, lanzó una alerta contundente sobre el preocupante aumento de ciberestafas dirigidas específicamente a jubilados en todo el territorio nacional. “Están hiper sofisticados”, aseguró. Las recomendaciones.

López, quien se desempeña como gerente de Seguridad y Fraude del Nuevo Banco del Chaco, aprovechó la oportunidad para detallar el modus operandi de organizaciones delictivas que operan con un nivel de sofisticación inédito, aprovechando la vulnerabilidad de las personas mayores y la falta de coordinación entre las fuerzas de seguridad.

“Hay una oleada, esto está pasando por todos lados. Están empezando a llamar a los jubilados, la gente de mayor edad, para decirles que hay descuentos esta vez en los servicios y en las facturas de luz, gas, y lo que fuese”, explicó López. En ese sentido, describió que “desde empresas como Camuzzi, que es del interior de Buenos Aires, hasta las empresas de agua del Chaco, como Sameep, y también Secheep, son excusas para llamar a la gente mayor y hacerles sacar un crédito de una transferencia”.

Ante la duda por supuestas promociones o descuentos, el especialista aconsejó llamar en forma telefónica a los números que aparecen en las facturas de las empresas de servicios para corroborarlo y no googlear.

Estafas segmentadas

López reveló que los estafadores utilizan técnicas de segmentación extremadamente precisas para llegar a sus víctimas. “Planta publicidad, tanto en Facebook como en Instagram, que solamente ve la franja etaria, o sea, la franja de edad que ellos quieran. Yo con 50 años no lo veo. Vos quizás con menos de 50 tampoco lo ves. ¿A quién se le ofrece esa publicidad? A gente que tiene más de 65, por ejemplo”, detalló, explicando por qué el alerta no llega a todos por igual.

El especialista alertó por ese altísimo grado de organización que tienen estas bandas, que operan como verdaderos centros de llamados dedicados exclusivamente a la estafa. “Desde Buenos Aires, donde hay empresas en el interior, de la zona sur, Mar del Plata, etc., en donde la empresa se llama Camuzzi, y es exactamente el mismo cuento, es como si hubiera un poder central atrás, que según la característica del teléfono, ya sabe qué empresas de luz o electricidad o de agua hay en esa zona”, describió López, ilustrando la precisión quirúrgica con la que operan los delincuentes.

El experto explicó que los estafadores conocen perfectamente la geografía y los servicios de cada localidad, de acuerdo a la característica telefónica identifican a la empresa prestadora. “Ya saben que Camuzzi es Mar del Plata, entonces cuando llaman al teléfono del jubilado saben que es Camuzzi el prestador de energía eléctrica. Están hiper sofisticados”, enfatizó, subrayando la necesidad de extremar los recaudos.

López fue categórico al diferenciar este tipo de delitos de otros ilícitos. “La estafa es el engaño a la persona. No estafan a la billetera Mercado Pago, estafan al cliente de Mercado Pago. ¿Y cómo lo estafan? El engaño es hacerte creer algo que vas a encontrar de tu propio beneficio, y vos vas en contra de vos mismo. Por eso se llama estafa, y no se llama robo ni hurto”, aclaró, poniendo el foco en la responsabilidad que recae sobre la víctima engañada.

Dificultades para investigar

El especialista también se refirió a las dificultades que enfrentan las autoridades para combatir este flagelo debido a la descentralización de las denuncias. “Doña Rosa es estafada, y va a la fiscalía más cercana, suponete en Sáenz Peña. Después va Doña Juana a Quitilipi, que también fue estafada, y hace la denuncia ahí. Ahora, el teléfono que las estafó es el mismo, el WhatsApp es el mismo, pero cómo se entera la fiscalía de Quitilipi que en Sáenz Peña, a la misma hora, el mismo día, hubo una denuncia también”, planteó como interrogante.

Esta falta de coordinación impide identificar patrones delictivos a gran escala. “Las fiscalías reciben la información en todo el país de manera descentralizada, la policía también está descentralizada con respecto a los estafas. Por lo tanto, acá nadie puede medir: estos 10 teléfonos seguros en un call center, por qué, acá vemos las estadísticas”, lamentó López, señalando una de las principales debilidades del sistema para enfrentar organizaciones que operan a nivel nacional.

El entrevistado reveló además una práctica recurrente para la obtención de datos: los falsos sorteos. “Muchas veces encontramos falsos sorteos para jubilados. Inscribite, dejá tu teléfono, etcétera. Los tipos recolectan todos los teléfonos y no los llaman al otro día, sino que de ahí generan una base de datos nacional. Y después, a los dos meses están llamando a esos teléfonos que ellos adujeron a hacer un sorteo”, alertó, demostrando la paciencia y planificación de estas organizaciones delictivas.

Frente a este panorama, López insistió en la necesidad de que los adultos mayores extremen los recaudos y no se dejen llevar por las apariencias. “Hay una mentira para cada una de las franjas etarias. Obviamente que la gente mayor que jubila, con el estrés financiero que siempre tiene, de pronto ve que le dicen ‘factura de luz’ y se tiran encima”, reconoció, mostrando empatía con la situación de las víctimas potenciales.

Como conclusión, el especialista brindó una recomendación simple pero vital: “Si tenés más de 65 años, nos estás viendo en este momento, y ves en algún momento una publicidad que habla de tarifas o descuentos, antes de hacer cualquier cosa, agarrás las facturas del servicio, el de agua o el de electricidad, y llamás al teléfono que está impreso en la factura, no busques en Google. Le decís: acabo de ver una publicidad, dice que tengo 20% por ser jubilado, ¿es real o no es real? No es real, listo, se corta”.

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