El concejal de Barranqueras analizó el escenario social y económico en el inicio del año legislativo municipal. Habló del impacto de la crisis, la problemática de la basura, la seguridad y los proyectos que impulsará el bloque peronista.

En el marco de la apertura de sesiones ordinarias del Concejo Municipal de Barranqueras, el concejal justicialista Rodrigo Ayala Pared trazó un panorama sobre los desafíos que afrontará el municipio durante el año legislativo, atravesado por un contexto económico complejo y con demandas sociales crecientes.

En declaraciones a CIUDAD TV, el edil remarcó que muchas de las problemáticas que enfrenta la ciudad están directamente vinculadas con la situación económica general. “Muchas veces se plantea un país que está sufriendo un ajuste, una recesión, una provincia que va por la misma línea y pretenden que la ciudad sea Manhattan”, expresó.

En ese sentido, sostuvo que la realidad social impacta en la vida cotidiana de los barrios. “Las familias están pasando por situaciones muy complejas, no llegan a fin de mes. Para lo que nosotros soñamos, que es una Barranqueras linda y ordenada, necesitamos que la gente pueda pintar su frente, cortar el pasto o arreglar la vereda, pero hoy esas no son las prioridades de muchas familias”, afirmó.

El concejal también comparó la situación actual del empleo con años anteriores, particularmente en el sector de la construcción. Recordó que en Barranqueras solía haber alrededor de 700 trabajadores de ese rubro, incluso durante la pandemia por obras como el acueducto, mientras que a nivel provincial se pasó de unos 14 mil obreros a poco más de 3 mil, según datos de la UOCRA. “Todas esas familias, todos esos trabajadores, ¿pudieron reconvertirse? ¿Qué están haciendo?”, se preguntó.

Basura y nuevas modalidades de recolección informal

Uno de los temas centrales abordados por Ayala Pared fue la problemática de la basura y la aparición de nuevas formas de recolección informal en la vía pública.

El concejal recordó que a fines del año pasado el Concejo aprobó una ordenanza para eliminar de manera paulatina la tracción a sangre, con el objetivo de mejorar la sanidad animal y reducir los minibasurales. La norma, explicó, no prohíbe la actividad, sino que la regula mediante un registro municipal y controles sanitarios para las personas y los animales.

Sin embargo, señaló que en los últimos meses surgió una nueva modalidad: los carritos de mano alquilados para recolectar residuos. “Terminamos de sacar una ordenanza y pareciera que ya quedó vetusta, porque ahora apareció esta modalidad. Hay personas que alquilan carritos por dos o tres mil pesos por día para juntar basura”, explicó.

Según indicó, esto generó una dispersión de pequeños focos de basura en distintos puntos de la ciudad. “Antes teníamos minibasurales detectados donde íbamos a limpiar una o dos veces por semana. Ahora aparecen pequeños focos por todos lados”, advirtió.

Para el edil, la situación no puede abordarse solo desde el municipio. “Esto tiene que ver con el desempleo y también con el aumento del consumo problemático. Necesitamos trabajar en conjunto con los gobiernos provincial y nacional porque si no se hace muy difícil”, sostuvo.

Menos recursos y prioridades en los servicios

Ayala Pared también se refirió a la reducción de recursos que impacta en la gestión municipal y en los servicios que se prestan.

En ese contexto, explicó que el municipio prioriza tareas básicas como la recolección de residuos, el mantenimiento de desagües, el barrido y el alumbrado público. Esto implica limitar otras acciones que antes realizaba la comuna, como colaborar con materiales para el mantenimiento de escuelas.

“Antes pintábamos escuelas completas. Hoy, si las instituciones consiguen los insumos, nosotros podemos aportar la mano de obra, pero ya no tenemos recursos para comprar materiales”, explicó.

Asimismo, mencionó la situación del alumbrado público y anticipó que el municipio podría reclamar fondos a la empresa energética provincial por el cobro del servicio en las facturas. “El municipio se hace cargo con fondos propios, pero ese ítem se sigue cobrando en la factura de los vecinos”, señaló.

Proyectos y participación vecinal

En cuanto a la agenda legislativa, el concejal adelantó que el bloque impulsará distintos proyectos durante el año, entre ellos el debate sobre la adhesión a la ley provincial que establece exámenes toxicológicos para funcionarios públicos.

“Vamos a convocar a especialistas para comprender bien sus alcances y discutirlo con seriedad”, indicó.

También planteó la necesidad de fortalecer la participación ciudadana en la vida pública. Para ello, el Concejo analiza iniciativas destinadas a incentivar el trabajo de las comisiones vecinales, incluso con reconocimientos o beneficios para aquellas que desarrollen mejores proyectos comunitarios.

Además, no descartó la posibilidad de realizar sesiones del Concejo en distintos barrios de la ciudad. “La gente muchas veces siente que lo que pasa en el Concejo está muy lejos. Tenemos que acercarnos más y, si es necesario, hacer sesiones en los barrios o participar de los operativos municipales”, afirmó.

Empleo y seguridad, entre las principales preocupaciones

Finalmente, Ayala Pared señaló que el empleo es una de las principales preocupaciones que manifiestan los vecinos en las reuniones barriales.

“Si uno hace una encuesta rápida, de diez vecinos con los que habla, cuatro o cinco plantean el problema del trabajo. Y eso genera mucha impotencia porque es algo muy difícil de resolver en lo inmediato”, reconoció.

A esa preocupación se suman otros reclamos habituales, como la seguridad, el alumbrado público o el estado de las calles.

Frente a este panorama, el concejal consideró clave fortalecer el trabajo conjunto entre el municipio y los vecinos. “Si logramos entender que estamos en una etapa de transición y que tenemos que trabajar codo a codo, vamos a poder salir adelante. De lo contrario, se va a profundizar la distancia entre la sociedad y su gobierno”, concluyó.

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