Joel Borges Correa, sentenciado en Brasil a 13 años y seis meses de cárcel, podrá vivir en libertad en Argentina tras la decisión del Gobierno de Javier Milei.

Joel Borges Correa se escapó de Brasil para burlar la pena de 13 años y seis meses de prisión impuesta por la justicia por participar en el asalto golpista a las sedes de la Presidencia, el Congreso y el Tribunal Supremo brasileño el 8 de enero de 2023. Este partidario del expresidente de ultraderecha Jair Bolsonaro, de 47 años, se declaró víctima de persecución política al llegar a Argentina y pidió asilo. Al igual que decenas de condenados más por el mismo delito, eligió huir a este país con la esperanza de que el Gobierno de Javier Milei se negase a extraditarlo. Acertó. Este martes, la Comisión Nacional para los Refugiados de Argentina (Conare) le notificó que le concedía el asilo político, lo que le permitirá vivir en libertad dentro de sus fronteras. Es la primera vez que la Conare se expide a favor de los condenados brasileños por golpismo que se encuentran en el país. La medida augura un nuevo frente de conflicto entre los dirigentes de los dos grandes países sudamericanos, Milei y el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva.

La policía argentina detuvo a Borges Correa a finales de 2024 en la provincia argentina de San Luis (centro). Lo interceptó cuando viajaba en automóvil días después de que la Justicia argentina hubiese dictado órdenes de captura contra 61 brasileños, a petición del Tribunal Supremo de Brasil, por “atentar contra el orden democrático” tras el traspaso de mando de Jair Bolsonaro a Luiz Inácio Lula da Silva. Borges Correa estuvo encarcelado durante un año y en diciembre se le concedió el arresto domiciliario, a la espera de ser extraditado a Brasil junto a otros cuatro detenidos. Según su defensa, la Justicia argentina debe suspender ahora la causa de extradición. Cuando lo haga, le será retirada la tobillera electrónica y quedará en libertad.

La Conare funciona bajo la órbita de la Dirección Nacional de Migraciones, que pertenece al Ministerio de Seguridad. Aunque sus decisiones supuestamente son autónomas, la palabra final la tiene el Ejecutivo. Por ese motivo, la decisión de dar asilo político a uno de los participantes en el asalto golpista puede tensar todavía más la relación entre Milei y Lula en un 2026 marcado por las elecciones presidenciales en Brasil. Con Jair Bolsonaro en la cárcel, donde cumple una condena a 27 años de prisión por liderar una conspiración golpista, Lula busca la reelección frente a su hijo, Flávio Bolsonaro. Milei ya ha dejado clara su preferencia política en esos comicios. “Prefiero una solución con Bolsonaro y no con el socialismo del siglo XXI”, respondió en una entrevista realizada en enero.

La concesión de refugio político de la Conare fue recibida con entusiasmo por el entorno ultra brasileño. El diputado Eduardo Bolsonaro, hijo del expresidente, agradeció a Milei a través de las redes. “Es una victoria de la libertad”, dijo en un breve vídeo.

Otros prófugos en condiciones similares a las de Borges Correa se ilusionan con ser los próximos beneficiados. Es el caso de los cuatro detenidos en Argentina que también tienen órdenes de extradición contra ellos: Joelton Gusmão de Oliveira, Rodrigo de Freitas Moro, Wellington Firmino y Ana Paula de Souza. Sus allegados, reunidos en la Asociación de familiares y víctimas del 8 de enero, confían en que la decisión favorable de la Conare sea la primera de muchas. “Enhorabuena a todos los que contribuyeron a esta conquista”, dijo la Asociación a través de las redes sociales. Entre los agradecimientos incluyeron a los abogados defensores, a parlamentarios locales y “a la nación Argentina”.

El País

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