Tras resultar absuelta por la Cámara Federal de Casación Penal que rechazó un recurso del Ministerio Público Fiscal en una causa que se remonta a 2016 por presunta maniobra fraudulenta en perjuicio del Municipio de Quitilipi, Aída Ayala visitó los estudios de CIUDAD TV, y analizó el contexto político en el que surgieron las investigaciones penales en su contra que truncaron su carrera política. “Lo dijimos desde el primer día: esta era una causa armada y se iba a demostrar a lo largo del tiempo”, aseguró.
Recordó que esta investigación avanzó en paralelo a la causa que se conoció como “Lavado II”. “Venía a engrosar el expediente si bien se separaron. Era un absurdo acompañado por herramientas de la justicia porque en algún momento la política se metió en la Justicia y fue este el resultado: seis años de quitarle la vida a una persona, de atentar contra la salud de una persona por cuestiones tan injustas”, expresó la exsecretaria de Asuntos Municipales del Ministerio del Interior de la Nación.
“El poder del espíritu es superior y uno sana. Hoy, mirando hacia atrás, digo que esta era la prueba que se la tenía que entregar al entonces presidente Mauricio Macri, le he escrito obviamente; también a mi jefe, Rogelio Frigerio en ese entonces porque confiaron en mí y siguieron confiando porque era un intendente de 2 mil del país que accedió a uno de estos créditos. Por cuestiones que solo él tendrá que ver alertó todos estos mecanismos de daño moral, físico y a la salud que provocó en mi persona y en otras también”.
“Hoy tenemos la satisfacción que Casación dice ‘Aída tenía razón, Aída es inocente: absolución”, sostuvo.
Analizó el contexto de aquel entonces, primero con la causa Lavado I que involucró al entonces secretario de la Gobernación de la gestión de Domingo Peppo, Horacio Rey, un revuelo jurídico al que luego le sobrevino Lavado II, una investigación penal que la tocó de lleno con una investigación que puso la lupa sobre su gestión como intendenta de Resistencia. “Si uno se pone a analizar, el objetivo era liberarlo al Gobernador y meter presos a todos los de abajo”, sostuvo en relación a la causa Lavado I. Y agregó: “En mi caso era meterme presa a mí y liberar a todos los de abajo. Son las dicotomías de la justicia y cosas que nunca se van a entender. Porque en una causa el responsable no era Peppo y acá la responsable era yo y no todos los funcionarios. Son injusticias. Pero de la única forma que vos sanás es buscando caminos alternativos, reinventándote, siendo resiliente, no quedándote en el rencor. Fue la mayor injusticia que hicieron, pero ellos sabrán: que Dios los perdone”.
Ayala no puso en duda que fue una causa armada por razones políticas. “Se truncó mi carrera política. En 2015 perdí las elecciones. En 2017 ganamos las elecciones nacionales siendo diputada nacional, encabezando lista con el mayor caudal de votos. Era la próxima gobernadora, tenía que desaparecer. Y esa causa, la de Lavado II, la de PIM, ya había sido investigada en la Justicia provincial, había sido aprobada por el Tribunal de Cuentas porque todo se hizo bien. Fue una causa armada y así lo determinó Casación. No existen pruebas, no había una sola prueba del relato que se armó en el expediente. No lo digo yo, lo dijo Casación y por eso fui absuelta”.
“Ahora…, ¿quién me devuelve esa vida? ¿Quién me devuelve lo que he perdido, la salud, todo? Nadie”, sostuvo Ayala y hablo de internaciones, de ataques de pánico. “No vale la pena, ya pasó. He encontrado sanaciones en otros grupos. Porque mirás y lo único que tenés es a tu familia y a dos o tres amigos. Yo no tengo más amigos, todos desaparecieron, ahora tengo otros amigos del teatro, comerciantes, del gimnasio; pero no amigos políticos, no existen. No solo dejaron de sonar los teléfonos, dejaron de saludar. Si yo me acercaba la lepra los contagiaba. Y ya depende de uno mismo alimentar y sufrir o buscar alternativas. Yo me reinventé”, expresó.
Aseguró que “en los momentos más oscuros, en los momentos más fuertes de esto, yo salía a la calle y la gente me abrazaba, me daba fuerzas. Nunca me encontré con una persona que me señalara con el dedo y ese es el patrimonio más grande que tengo: el de mi familia, el de mis colaboradoras cercanas y mínimas que están y el del pueblo que desde el afecto me sanó”.
Invitó a la obra de teatro que tendrá lugar este mismo sábado a las 21 en La Máscara. “No me vengas con el cuento”, bajo la dirección de Martha Wiss.
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