El histórico relator falleció a los 78 años y dejó una huella imborrable en la televisión argentina con su estilo descontracturado y popular. Araujo falleció en el Hospital Italiano de Buenos Aires, donde se encontraba internado por complicaciones de salud.

El fútbol argentino perdió una de sus voces más inconfundibles. A los 78 años murió Marcelo Araujo, relator emblemático de la televisión que cambió para siempre la manera de contar los partidos. Con su estilo descontracturado, provocador y lleno de humor, rompió la solemnidad clásica del relato y marcó a varias generaciones de periodistas deportivos.

La noticia sacudió al mundo del deporte y del periodismo: se fue el hombre que durante décadas fue la banda sonora del fútbol de los domingos.

Su nombre real era Lázaro Jaime Zilberman, pero cuando empezó a abrirse camino en la televisión eligió el seudónimo que terminaría convirtiéndose en una marca registrada: Marcelo Araujo. Con ese nombre se metió en la historia grande del relato argentino.

Fue la voz principal del mítico programa Fútbol de Primera, que durante años dominó las noches de domingo en Canal 13 Argentina. En aquellos tiempos en los que los goles no se repetían en todos lados, ese programa era una ceremonia casi obligada para los hinchas. Y allí estaba Araujo, llevando el ritmo de un ciclo que se volvió parte de la cultura futbolera.

Inolvidable

Su dupla con Enrique Macaya Márquez se volvió histórica. El relator apasionado y deslenguado, el comentarista sabio y medido. Un contraste perfecto que funcionó durante años frente a las cámaras.

Araujo también fue dueño de frases que quedaron tatuadas en la memoria popular. El inolvidable “¡Estoy crazy, Macaya!” todavía resuena en cualquier compilado de fútbol noventoso. Y además dejó su sello en los apodos: de su relato nacieron sobrenombres que se volvieron eternos, como “El Apache” para Carlos Tévez o “El Shileno” para Marcelo Salas.

Entre 1991 y 2004 fue una de las caras más visibles de Torneos y Competencias, relatando el tradicional “Clásico del domingo” y consolidándose como la voz del fútbol televisado en la Argentina. Años después volvería a ocupar un lugar central entre 2009 y 2014, cuando encabezó el equipo periodístico de Fútbol para Todos, el proyecto impulsado durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner que llevó los partidos del torneo argentino a la televisión abierta.

Amado por muchos, discutido por otros, Araujo nunca pasó inadvertido. Su relato eléctrico, su tono popular y su forma de romper moldes hicieron que el fútbol sonara distinto. Por algo, con el paso del tiempo, muchos lo empezaron a llamar “el relator del pueblo”.

Y tal vez ahí esté la síntesis de su legado: durante décadas, cuando la pelota rodaba en la televisión, la voz que acompañaba a millones de argentinos era la suya.

La Voz

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