La novedad fue comunicada sorpresivamente a los trabajadores. La empresa dice que es un “rediseño organizacional”. Neuquén multó a la compañía.
Entre vuelos cancelados y multas millonarias, Flybondi lanzó esta semana un proceso interno de retiros voluntarios entre sus empleados. La noticia fue notificada de un día para el otro a los y las trabajadoras y confirmada por fuentes de la empresa a este diario, aunque aseguran que sólo se trata de un “rediseño organizacional” para “optimizar” la operación de la low cost privada. La empresa había anunciado hace sólo tres meses una inversión de 1700 millones de dólares para la llegada de nueva flota, pero actualmente se encuentra renegociando contratos de alquiler para intentar mantener los vuelos programados.
Los vuelos cancelados este jueves 19 de marzo fueron 32. Esa era la cifra que marcaba a la tarde la web Failbondi.fail, la página que se creó el año pasado para recopilar y publicar información oficial sobre las demoras y cancelaciones que día a día atraviesan a la empresa que el año pasado fue adquirida, a través de COC Global Enterprise, por Leonardo Scatturice, el empresario de contratos con la SIDE y nexos clave con el Gobierno nacional. Había en la larga lista de vuelos cancelados destinos de distintos puntos del país: Ezeiza, Bariloche, Tucumán, Jujuy, Iguazú, Mendoza, San Juan, Neuquén, entre otros.
El alto número de inconvenientes con los vuelos se produce en medio de una complicada situación que la low cost atraviesa con los llamados contratos ACMI — por las siglas en inglés de Avión, Tripulación, Mantenimiento y Seguro –, que componen buena parte de la flota de alquiler de Flybondi. La situación había sido más complicada la semana pasada, cuando entre el 11 y el 13 de marzo la aerolínea llegó a cancelar alrededor de cien vuelos.
Esa crisis se produjo por una renegociación de contratos con dos de los cuatro proveedores ACMI que la empresa contrató para afrontar la temporada de verano, lo que llevó a la aerolínea a tener ocho aviones en tierra, sin poder volar. La semana pasada, Flybondi informaba que “dos proveedores decidieron desprogramar los aviones con motivo de una renegociación comercial que estaba dándose en esos días”.
Ahora, este diario volvió a consultar sobre la situación a fuentes de la empresa y respondieron que los dos proveedores “mantienen sus aviones desprogramados dado que se volvieron a renegociar las condiciones comerciales de los mismos”. Agregaron que “ambas partes estamos intentando llegar a una solución pronto”, aunque sin estimaciones sobre los plazos en que los aviones podrían volver a volar.
En ese marco, por si fuera poco, los y las trabajadoras de la empresa comenzaron a recibir esta semana los mensajes que notifican la apertura del plan de retiros voluntarios. Los escritos, a los que accedió Página/12, dan cuenta de un proceso algo a las apuradas, ya que el primer llamado a retiros ya estaría en marcha con fecha de firma de los acuerdos al 25 de marzo, mientras que el segundo correría la semana siguiente con fecha de firma al 30 de marzo.
Consultadas por este diario, las fuentes de la empresa reconocieron la apertura del plan, aunque quisieron poner paños fríos a la noticia asegurando que “es un proceso relativamente habitual en la industria aérea local e internacional”. “La iniciativa forma parte de un rediseño organizacional que busca optimizar su capacidad y eficiencia operativa, asegurando al mismo tiempo la continuidad y calidad del servicio”, añadieron.
La apertura del proceso de retiros, y la difícil situación que atraviesa la empresa por la renegociación de simples contratos de alquiler, contrasta con el anuncio que la propia compañía realizó a principios de diciembre del año pasado, cuando informó que realizaría una inversión de 1.700 millones de dólares para sumar 35 aeronaves nuevas de Airbus y Boeing a partir de 2027. Entonces, el propio Scatturice había celebrado el “paso histórico” que permitiría “fortalecer la capacidad operativa, impulsar la generación de miles de empleos y mejorar la conectividad entre países y ciudades”.
Flybondi ya acumula una larga historia de inconvenientes con demoras, cancelaciones y reprogramaciones de vuelos que había tenido su último gran episodio entre fines de 2025 y principios de 2026, cuando la aerolínea llegó a cancelar 125 vuelos en un lapso de cinco días, afectando a alrededor de 20 mil pasajeros. En ese momento ni siquiera habían llegado al país los aviones de contratos ACMI que empezaron a arribar a partir de la segunda semana de enero.
Luego de esa crisis, a mediados del primer mes del año, la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) había informado la apertura de “actas de infracción” para la empresa. Las actas dieron inicio a los respectivos sumarios administrativos que podrían derivar en sanciones a la empresa. Dos meses después, sin embargo, todavía no hubo novedades del avance de esos sumarios o de posibles multas.
Donde sí se informó una importante sanción a Flybondi es en la Provincia de Neuquén, una de los destinos más afectados por los problemas de la compañía. Esta semana, la gobernación anunció a través de su canal oficial de noticias que la Dirección de Protección al Consumidor aplicó una multa de casi 229 millones de pesos a la empresa tras una inspección realizada en el caso de una de las cancelaciones de vuelos, el pasado 12 de enero.
Entonces, informó la gobernación, se hizo una inspección en el mostrador oficial de Flybondi en el aeropuerto de la capital neuquina “a partir de reiterados reclamos por parte de los usuarios del servicio aéreo tras la cancelación del vuelo F05301 con destino a Aeroparque”. Además de la cancelación en sí, los agentes de la Dirección constataron allí “la ausencia total de la empresa para brindar respuestas”.
Aunque el comunicado indica que Flybondi fue debidamente notificada, y que incluso realizó el descargo correspondiente dentro del proceso, desde la aerolínea se desentendieron de la multa ante la consulta de este diario al asegurar que “todavía no tuvimos ninguna notificación”. Agregaron que “la competencia para supervisar y sancionar a las líneas aéreas recae exclusivamente en la ANAC”.
