La presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo reflexionó sobre la importancia de “contar bien la historia”, el peligro del negacionismo y el desafío de sostener los valores democráticos en tiempos complejos.
A 50 años del golpe cívico-militar de 1976, la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, volvió a poner el foco en la memoria como herramienta central para el presente y el futuro. En diálogo con Juanca Molina en Rompiendo moldes por Radio 750, la referente de derechos humanos insistió en la necesidad de “contar bien la historia” frente a los intentos de tergiversación por parte de los sectores negacionistas.
“Primero hay que contar bien la historia, porque algunos la están contando de la manera que ellos quieren u ocultan lo que hemos pasado y no queremos volver a pasar”, sostuvo.
“A los chicos hay que decirles que hagan las cosas de la edad que tienen: estudiar, ser buenos compañeros. Si quieren juntarse y formar un grupo para hacer cosas buenas”. Y agregó, desde su experiencia de vida: “Que nos cuidemos los argentinos, tenemos un país maravilloso”.
“Tenemos gente que nos gobierna que no nos quiere, mienten, roban, entonces las cosas salen mal. No quieren que nos juntemos para tener un ideal para esta tierra querida”, afirmó en relación al actual gobierno ultraderechista y negacionista de La Libertad Avanza.
“El amor nace desde que uno viene a este mundo. El amor de la mamá, de los hermanos, de la familia, de los vecinos”, reflexionó, pero también advirtió sobre lo que sucede en el mundo actualmente: “En el mundo matan a miles de niños, tiran bombas. Estamos viviendo momentos muy difíciles”.
“Tenemos que tener en cuenta el derecho a que nos respeten como somos, como queremos ser. Tener comida todos los días, educación, con los padres felices al llegar al hogar. Un país como soñaron nuestros hijos, los 30.000 desaparecidos y por eso les tocó la muerte. Sin rencor, sin odio”, remarcó.
En tanto, recordó el hecho que la marcó para siempre, a la vez que el más doloroso de su vida: “El momento más difícil fue el dolor enorme que fue saber que mi hija Laura estaba desaparecida”, expresó. “Yo era directora de escuela primaria, pero cambió mi quehacer para buscarla”.
“De ahí nace la institución Abuelas, Madres y hasta hoy seguir luchando por los desaparecidos, porque aún falta mucho”, agregó.
Por último, a medio siglo del golpe cívico-militar, estela subrayó que la tarea sigue vigente: “Todavía están encontrando cadáveres, y es doloroso, pero es bueno, porque no hay olvido, para que nunca más vuelva a suceder”.
Página 12
