El conflicto en Medio Oriente sigue en escalada con nuevos ataques, tensiones en Ormuz y repercusiones globales. Irán afirmó que el estrecho de Ormuz permanece abierto a la navegación internacional, salvo para el paso de buques vinculados a países considerados enemigos, en un contexto de máxima tensión con Estados Unidos tras el ultimátum lanzado por Donald Trump y la escalada militar en Medio Oriente.
El representante iraní ante la agencia marítima de la ONU, Ali Mousavi, aseguró que la vía marítima continúa operativa para la mayoría de los barcos, siempre que no estén asociados a los adversarios de Teherán. Sus declaraciones, difundidas por medios iraníes, retoman una entrevista publicada por la agencia china Xinhua.
Así, la guerra entra ya en el inicio de su cuarta semana y su impacto en el comercio mundial – sobre todo en la industria petrolera – comienza a generar las primeras reacciones efectivas de diversos actores del conflicto. En paralelo, los ataques cada vez más se concentran en sectores civiles, en particular en plantas de energía, gasíferas e incluso cerca de plantas nucleares, lo que genera el temor mundial por un accidente que afecta a miles de personas.
Este sábado, más de 20 países se pronunciaron a favor de sumar sus esfuerzos para garantizar el paso seguro en el estrecho de Ormuz, el principal canal de transporte marítimo de crudo.
La medida responde a una condena contundente a las acciones de Irán, tras limitar la navegación en esta ruta clave para el suministro de energía a escala global desde que inició el conflicto el 28 de febrero.
Trump envió un ultimátum a Irán
Irán no afloja sus ataques a las embarcaciones. En respuesta, Trump envió un ultimátum al país persa: destruirá sus instalaciones eléctricas si no abre el estrecho de Ormuz en 48 horas.
El mensaje, publicado en Truth Social, representa el escalón más alto de agresividad retórica desde que comenzaron las hostilidades hace tres semanas y pone sobre la mesa una nueva dimensión del conflicto: el ataque deliberado a infraestructura civil crítica como herramienta de presión geopolítica.
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