En el centro de la escena quedó la empresa belga DEME NV, una de las dos competidoras en carrera, cuya oferta fue cuestionada por su rival directa, Jan De Nul —actual operadora del sistema—, a partir de una serie de observaciones que apuntan a posibles incumplimientos técnicos, financieros y legales.
La licitación por la Hidrovía Paraná-Paraguay, la principal autopista fluvial del comercio exterior argentino, ingresó en una etapa de fuerte tensión tras la presentación de una impugnación que podría impactar en el resultado del proceso.
En el centro de la escena quedó la empresa belga DEME NV, una de las dos competidoras en carrera, cuya oferta fue cuestionada por su rival directa, Jan De Nul —actual operadora del sistema—, a partir de una serie de observaciones que apuntan a posibles incumplimientos técnicos, financieros y legales.
El tema trascendió el ámbito administrativo y tomó estado público: distintos informes periodísticos señalaron que la compañía “no reuniría todas las condiciones exigidas para seguir en carrera”, en base a los planteos presentados ante la autoridad licitante.
Un negocio estratégico bajo presión
La magnitud del proceso no es menor. Se trata de un contrato por 25 años, con inversiones estimadas en más de u$s10.000 millones, que definirá quién operará la vía por donde circula cerca del 80% de las exportaciones argentinas.
En ese contexto, cualquier cuestionamiento técnico o legal adquiere relevancia, ya que podría incidir en la evaluación de las ofertas.
Los principales ejes de la impugnación presentada por Jan De Nul abarcan cinco aspectos críticos:
–Garantías: carácter de incondicionalidad de la garantía de mantenimiento de oferta
–Antecedentes técnicos: volúmenes de dragado declarados como propios pese a corresponder a trabajos en consorcio
–Requisitos financieros: utilización de distintas empresas del grupo para acreditar solvencia
–Aspectos operativos: acreditación de volúmenes mensuales y características del equipamiento
–Presentación formal: carga realizada por usuario distinto del representante autorizado
Garantías en la mira
Uno de los puntos observados por Jan De Nul está vinculado a la garantía de mantenimiento de oferta presentada por DEME.
Según la impugnación, dicha garantía podría no cumplir con el carácter de incondicionalidad exigido en el pliego, en la medida en que incluiría cláusulas que permitirían al banco emisor definir la modalidad de pago ante determinadas circunstancias.
De confirmarse, este aspecto podría ser considerado relevante en la evaluación de la admisibilidad de la oferta.
Antecedentes técnicos bajo análisis
Otro eje de los cuestionamientos se centra en la documentación técnica presentada.
De acuerdo con la presentación, algunos volúmenes de dragado habrían sido declarados como propios pese a corresponder a trabajos ejecutados en consorcio, lo que abre interrogantes sobre la forma en que se acreditaron los antecedentes.
Asimismo, se señalan posibles diferencias entre los volúmenes informados en declaraciones juradas y los certificados presentados como respaldo.
Estos puntos, de ser verificados por la autoridad evaluadora, podrían impactar en la valoración técnica de la propuesta.
El frente financiero
En el plano económico, la impugnación sostiene que DEME habría utilizado distintas empresas de su grupo para acreditar requisitos financieros mínimos.
Según esa interpretación, esto podría no ajustarse a las condiciones del pliego, que establece criterios específicos para evaluar la solvencia del oferente.
En ese marco, se mencionan observaciones vinculadas a niveles de facturación, liquidez y otros indicadores financieros.
Cuestiones técnicas y operativas
También se plantean observaciones vinculadas a aspectos operativos, como la acreditación de volúmenes mensuales dragados, la documentación presentada y las características del equipamiento propuesto.
En particular, se menciona que algunos equipos incluidos en la oferta podrían no cumplir con los estándares exigidos.
Un punto formal bajo revisión
Entre los aspectos señalados, también figura una observación sobre la forma en que habría sido presentada la oferta en el sistema correspondiente.
Según la documentación, la carga habría sido realizada por un usuario distinto del representante autorizado, lo que —de confirmarse— podría abrir un debate sobre la validez formal de la presentación.
Una licitación con antecedentes de tensión
El proceso licitatorio ya había atravesado instancias de controversia.
En 2025, el Gobierno decidió dejar sin efecto una convocatoria anterior tras recibir una única oferta y avanzó en un nuevo llamado con el objetivo de ampliar la competencia.
Desde entonces, distintas empresas del sector han planteado observaciones y cuestionamientos en torno al proceso.
Una disputa de alcance global
La competencia actual enfrenta a dos compañías de peso internacional en el negocio del dragado.
Por un lado, Jan De Nul, con amplia trayectoria en la operación de la Hidrovía. Por el otro, DEME, que busca consolidar su presencia en la región.
La definición del proceso no sólo tendrá impacto en el sector, sino también en el funcionamiento del principal corredor logístico del país.
Definición abierta
La Comisión Evaluadora deberá analizar las observaciones presentadas y determinar si corresponde solicitar aclaraciones, permitir subsanaciones o avanzar con una eventual descalificación. El resultado final dependerá del análisis técnico y legal que realicen las autoridades competentes.
Por el momento, se trata de planteos realizados por una de las partes, que deberán ser evaluados en el marco del procedimiento administrativo.
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