En la mañana de este lunes 30/3, a pocos días del primer aniversario del fallecimiento de Aníbal Ponti, los organismos de derechos humanos integrantes de la Comisión Provincial por la Memoria Chaco encabezaron un sentido homenaje en la sede de la institución.

Con la presencia de familiares, compañeros y compañeras de militancia y de cautiverio, y amistades, el ex CCD Brigada de Investigaciones albergó el recuerdo y la añoranza por Ponti, junto con la instauración de una placa en homenaje al militante, referente, sobreviviente y ex presidente de la Comisión Provincial por la Memoria Chaco (2019–2021).

Luego de las palabras de bienvenida del presidente de la CPM Chaco, Mario Esper, señaló, el también ex detenido político Jorge Belzor Miño recordó; “Además de militar juntos, con Aníbal fuimos compañeros de celda, recuerdo con emoción tantas horas compartidas. Fue un hombre de convicciones y como tantos otros dio su vida, su libertad, su esfuerzo por lograr un bienestar generalizado. Así que, en buena hora de este homenaje tan sentido, la acompañamos”.

Por su parte, Natalia, la hija, agradeció la iniciativa y compartió una serie de anécdotas de quién fue su padre; “Mi viejo fue profundamente consecuente. Con sus ideas, con sus palabras, con sus actos también. Me acuerdo que cuando eran chica me decía, lo que se sólo se piensa no sucede”. Remacó que “él no se acomodaba a ninguna circunstancia con la que no estuviese de acuerdo, le gustaba incomodar. Fue un laburante también, fue muy exigente como militante, fue muy exigente como padre. Espero estar a la altura de esa gran humanidad que tenía mi padre”.

Asimismo, destacó; “Sus banderas fueron las banderas de una generación, y no son banderas livianas, ni tampoco son un símbolo vacío, más bien son una responsabilidad. Así que imagino que cada vez que se pueda pasar por esta placa se sientan un poco incómodos, y que también nos inspire a sentir que vale la pena luchar”. Por último agradeció el homenaje y declaró ; “Está bueno que estos nombres nos permitan seguir soñando con todo lo bueno que podemos hacer de este país. Y mi viejo, donde quiera que esté, gracias por su locura Y gracias por este momento para mí realmente y para mi familia es muy importante”

Ponti

Fundador del Integralismo universitario y dirigente de la Juventud Peronista en los años sesenta y setenta, Ponti sufrió cárcel y torturas en razón de su militancia política desde 1974, cuando fue detenido por primera vez, y luego desde 1975, durante los siete años que permaneció preso bajo la última dictadura, a raíz de su pertenencia a la organización Montoneros. Su hermana, Sara Ponti, fue secuestrada y permanece desaparecida.

Ejerció la presidencia de la Comisión Provincial por la Memoria en representación de la Asociación de Ex Detenidos Políticos y fue testigo en causas fundamentales por crímenes de lesa humanidad en la provincia: Brigada I (Caballero ), en 2010; la causa Masacre de Margarita Belén, ese mismo año; y también en el juicio a colaboradores civiles del terrorismo de Estado, entre otras instancias judiciales desarrolladas desde entonces.

Sobreviviente y testigo

En sus declaraciones judiciales, Ponti no hablaba sólo de su experiencia personal. Ordenaba los hechos, situaba responsabilidades y fijaba sentidos. Durante su testimonio en la causa Brigada I (Caballero), en 2010, reconstruyó con precisión el origen del dispositivo represivo en la provincia y dejó planteada una idea que sostuvo a lo largo de los años: que la tortura en el Chaco había comenzado en 1974, bajo un gobierno constitucional, con el amparo del poder político y judicial.

“Acá se capacitó durante todo el año 74 a la Brigada”, afirmó, señalando que el funcionamiento del aparato represivo no había sido improvisado sino preparado con anticipación.

Cuando relató su paso por la Brigada de Investigaciones, volvió sobre la escena que marcó su detención:

“A fines de abril me trasladan a la Brigada. Thomas me recibe con una terrible trompada y me llevan a una oficina, me vendan, me atan de manos y pies sobre una cama y comienzan con la picana en las zonas más sensibles del cuerpo. Había un médico que controlaba que no me dé un paro. Perdí noción del tiempo. Vino Thomas y me sacó la venda y las ataduras y me hizo sentar en la cama y me dice: ‘¿Me reconocés?’. ‘Por supuesto, comisario’, le dije, y me dice: ‘Entonces no seas pelotudo, no te hagas pegar al pedo’”.Su relato no buscaba dramatizar sino fijar hechos, dejar constancia y ubicar a cada responsable en su lugar.

Años después, en el juicio a colaboradores civiles del terrorismo de Estado, volvió a declarar frente a quienes había conocido desde sus primeras detenciones. Allí recordó el paso por los despachos judiciales y la indiferencia con la que se recibían las denuncias por torturas:“Se hacían los estúpidos. Denuncié todo esto a Mazzoni y me decía que nosotros íbamos a estar veinte años presos. Aguantátela me dijeron”.

Esa palabra —“aguantátela”— quedó suspendida durante décadas y reapareció en el juicio, cuando volvió a dirigirse directamente al acusado:“Me quedó grabado eso. ‘Aguantátela’. Esa palabrita le gustaba a usted, doctor Mazzoni, y si me la aguanté, que salí en libertad y no hice Justicia por mano propia. Me la banqué, Dr. Mazzoni…”.

Aníbal fue toda su vida un convencido de la política como herramienta de transformación de las injusticias. Su paso por la Casa por la Memoria será recordado por su impulso permanente a convocar organizaciones sociales y propiciar un espacio de encuentro amplio y heterogéneo. Aportó la experiencia del sobreviviente y la lectura política de su tiempo, propias del cuadro militante que fue. Así es como lo vamos a recordar.Aníbal Ponti, presente.

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