Con una medición selectiva, el INDEC publicó los resultados de la última Encuesta Permanente de Hogares. ¿Por qué hay menos pobres si baja el consumo, los salarios corren de atrás de una inflación al alza y hay una ola de despidos?

Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) la pobreza alcanzó al 28,2% de los argentinos en el segundo semestre de 2025. Por su parte, la indigencia fue de 6,3%. ¿Cómo se mide la pobreza y cómo evolucionó durante el Gobierno de Javier Milei?

Ambos guarismos representan una baja con respecto a los datos del primer semestre del año pasado, cuando la pobreza relevada por el INDEC fue del 31,6% y la indigencia del 6,9%. Algo más de 8 millones y medio de personas son pobres en Argentina, mientras que el número de indigentes es de 6,6 millones.

Cómo se mide la pobreza y su evolución en el Gobierno de Javier Milei

Javier Milei recibió una pobreza de 41,7%, correspondiente al dato del INDEC para finales de 2023. El Presidente suele asegurar que “bajó la pobreza desde el 52,9%”, pero en realidad ese guarismo corresponde al primer semestre de 2024, o sea a su gestión.

El último informe había arrojado que en la primera mitad del 2025 el 31,6% de los argentinos estaban debajo la línea de la pobreza. Pero esa baja con respecto a finales de 2023 no responde a una mejora en la calidad de vida, sino a cuestiones metodológicas.

La medición de la pobreza es unidimensional, o sea que solo se tiene en cuenta un factor que son los ingresos. Hay un piso mínimo para determinar si alguien es pobre o no, que es la Canasta Básica Total (CBT).

Es una canasta de bienes y servicios, con fuerte preponderancia de los alimentos. Las clases más vulnerables gastan la gran mayoría de sus ingresos en comida y vivienda al no tener resto para destinar a bienes o servicios denominados secundarios.

En la actualidad la CBT para una familia tipo de dos adultos y dos niños, sin incluir alquiler, es de es $1.400.000. Pero aquí se desprenden dos motivos que explican la baja de la pobreza en un contexto de bajo consumo, salarios que pierden contra la inflación y morosidad récord en préstamos y tarjetas.

El primero es que en el relevamiento que el INDEC hace a través de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), se comenzó a incluir desde comienzos de 2024 ingresos como la AUH o la Tarjeta Alimentar que no provienen del trabajo. En gran parte esas herramientas, tan criticadas por Milei, explican la baja de la indigencia.

Si bien es correcto tenerlos en cuenta, hasta diciembre de 2023 no se hacía, lo que indica que si se hubiera relevado, la pobreza del gobierno anterior también hubiera sido más baja de lo que fue. Pero por otro lado, esa canasta sigue basándose en los datos de 2004/05 en lugar de los más recientes de 2017/18.

Entonces no se tienen en cuenta la masividad de internet, servicios digitales, telefonía móvil y el aumento del peso de los servicios públicos en los gastos de los hogares. Estudios del Observatorio Social de la Deuda de la UCA o de la consultora Equilibra, estiman que de actualizarse la CBT el umbral para una familia tipo pasaría a casi 2 millones de pesos.

Solo con ese cambio, cerca del 10% de la población pasaría a la pobreza al no alcanzar esos ingresos. Si bien el cambio lo debería haber hecho primero el Gobierno de Alberto Fernández, la administración actual le saca provecho porque desde diciembre de 2023 los servicios aumentan más que la comida, motivo por el cual tampoco actualiza el cálculo de la inflación.

Con ese retraso logró esconder más de 11 puntos porcentuales de inflación. La inflación acumulada durante el gobierno de Alberto Fernández fue de 931%. Según un informe de Equilibra, con la actualización de la ENGHo también hubiera sido un número elevado, pero el total habría dado 891%, 40 puntos menos.

Página 12

Share.