Hungría vivió este domingo una jornada electoral marcada por una movilización histórica y una fuerte expectativa política, en unos comicios legislativos que podrían redefinir el rumbo del país tras 16 años de gobierno del primer ministro ultranacionalista Viktor Orban. El premier reconoció la derrota ante Peter Magyar y afirmó que el resultado es “claro y doloroso” para su partido. Confirmó que llamó personalmente al líder de Tisza

El ultraderechista confirmó que ya felicitó al ganador y que Fidesz pasará a la oposición. “No se nos dio la responsabilidad ni la oportunidad de gobernar”, indicó. Frente a sus seguidores, confesó que el resultado “es doloroso pero innegable”.

Poco después, Magyar aseguró en sus redes sociales que recibió ese llamado: “Hace un momento, el primer ministro Viktor Orban me felicitó por nuestra victoria en una llamada telefónica”.

Según la oficina electoral nacional, la oposición, representada por el partido Tisza obtendría 138 escaños en el parlamento de 199 asientos, basándose en los resultados parciales con el 72,44% de los votos escrutados. Eso le daría a Tisza una mayoría de dos tercios en el parlamento, lo que permitiría una profunda reforma institucional y posibilitaría que el nuevo gobierno reestructurara instituciones clave. Mientras que el partido oficialista Fidesz obtendría 54 escaños según su situación actual.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, fue una de las primeras dirigentes en felicitar a Peter Magyar tras su victoria electoral y celebró el resultado con un mensaje de fuerte tono político. “El corazón de Europa late con más fuerza esta noche en Hungría”, afirmó, antes de subrayar el giro que, a su juicio, implica el resultado: “Hungría ha elegido a Europa. Europa siempre ha elegido a Hungría. Juntos somos más fuertes. Un país retoma su camino europeo. La Unión se fortalece”.

En un tono más distendido, la representante europea también deslizó una frase que refleja la magnitud del momento: “Espero que Peter Magyar haya cargado su teléfono esta noche, porque está a punto de volverse muy popular”.

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, también se sumó a las felicitaciones tras los resultados y celebró lo que definió como una victoria de la democracia en Hungría, destacando “el apego del pueblo húngaro a los valores de la Unión Europea y al lugar que ocupa Hungría en Europa”. En esa línea, llamó a fortalecer el proyecto común: “Juntos, impulsemos una Europa más soberana, por la seguridad de nuestro continente, nuestra competitividad y nuestra democracia”.

Líderes del norte y el este de Europa también reaccionaron rápidamente a los resultados y felicitaron al partido Tisza por su histórica victoria. El primer ministro de Noruega, Jonas Gahr Store, la calificó como “un resultado de gran importancia para toda Europa”, mientras que su par sueco, Ulf Kristersson, habló de una “victoria histórica” que “marca un nuevo capítulo en la historia de Hungría”. A las felicitaciones se sumaron también el presidente y el primer ministro de Lituania, así como el jefe de Gobierno de Letonia, en una señal del fuerte respaldo regional al cambio político.

Participación sin precedentes

La jornada estuvo atravesada por una participación sin precedentes desde la caída del comunismo. Desde primera hora de la mañana se registraron niveles de concurrencia a las urnas muy superiores a los de elecciones anteriores. A las 7, el primer dato oficial marcaba un 3,4% de participación, casi el doble del 1,8% registrado a la misma hora en los comicios de 2022.

Con el correr del día, la tendencia se consolidó: a las 17.00 ya se había superado el máximo histórico, y media hora antes del cierre de los centros de votación, a las 18.30, había sufragado el 77,8% de los 7,5 millones de electores habilitados.

Este nivel supera ampliamente el récord anterior del 70,53%, registrado en 2002, y refuerza la idea de que se trata de una elección excepcional, tanto por la participación como por la polarización política.

En ese contexto, desde el entorno de Tisza se mostraron optimistas. Fuentes del partido sostienen que sus modelos internos proyectan incluso una mayoría de dos tercios, un resultado que, de confirmarse, implicaría una derrota histórica para Orban. El propio Magyar se declaró “cautelosamente optimista”, apoyado en encuestas previas que le otorgaban la victoria.

Del lado oficialista, sin embargo, el discurso es distinto. El jefe de gabinete de Orban, Gergely Gulyas, aseguró pasadas las 19.00 que confían en un triunfo y atribuyó la alta participación a la movilización del electorado de Fidesz, el partido gobernante.

La campaña previa ya anticipaba un escenario competitivo. Orban, de 62 años, llegó a estas elecciones debilitado por el deterioro económico y por sondeos adversos, enfrentando el mayor desafío político desde que regresó al poder en 2010. Su acto de cierre, el sábado, mostró un tono más contenido que en otras ocasiones.

La Nación/AFP/El País

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