Los sucesivos anuncios de “treguas” entre Irán y Estados Unidos quizás estén sugiriendo que la improvisación constante de Donald Trump y sus tropas de vaqueros pueda tenderles trampas a ellos mismos.
Por Mempo Giardinelli
Inspirado en un estupendo artículo del notable intelectual salvadoreño Jaime Barba, director en El Salvador del Centro de Investigaciones Región, comparto la idea de que Trump está haciendo locuras, pero no está loco.
Como no están locos los de su entorno. Que es obvio que están listos para cualquier acción y pueden resultar y en efecto resultan muy dañinos porque aprovechan todos los resquicios y todos los recursos para filtrar sus intereses.
Quizás nunca como hoy la política norteamericana ha mostrado sus costuras de manera tan lamentable. Y es que en esta guerra sui-generis, que lleva ya bastante tiempo y ha causado muchísimo dolor a muchos pueblos, puede llegar a ser, por imprevisible, interminable.
Ambición, banalidad, crueldad, obsesión de poder y muertes reales por acciones de guerra, todo eso se ve mezclado y agitado hasta el mareo en lo que el mundo vive hoy.
Porque lo que ocurre en la guerra que lleva a cabo Estados Unidos contra Irán no es asunto de Oriente Medio solamente. De hecho, Trump parece estar liquidando la institucionalidad norteamericana, pero a la vez que arrastra al mundo al precipicio de una confrontación impredecible.
Y es que esta guerra que algunos acusan de ¨inventada¨ por los productores de armas norteamericanos, puede salirle muy cara al pueblo estadounidense y no solo por los millones de dólares que su gobierno está invirtiendo. Solo los dos aviones norteamericanos destruidos hace unos días en Irán habían costado más de 100 millones de dólares cada uno. Y a eso deben agregarse los 200 millones que cuesta el rescate de cada piloto.
Y todo eso mientras la Unión Europea mira hacia otro lado y habla en trabalenguas para no decir nada significativo, que es el gran modo británico de no comprometerse en todo escenario conflictivo ni con las audacias verbales de Trump.
“Por eso Inglaterra marcha a media máquina y apenas asoma la testa en todo esto”, sigue y subraya Barba. Quien además subraya que “Milei está con Trump, pero eso es un chiste, porque en este momento Argentina es un país que va renqueando por las desatinadas decisiones de un gobierno irresponsable que está desamparando a millones de argentinos”.
Así las cosas, añade Barba, “Estados Unidos está solo en este trance. Y es mejor así porque las cabezas de todo esto, cuando escampe, tendrán que pagar facturas”.
Lo cierto es que el final reiteradamente anunciado no es –en los hechos– más que una reproducción interminable de círculos de dolores y esperanzas que no terminan nunca, porque hay posiciones rayanas en la locura y también mezclas de perversidad en acción.
Así, las promesas y compromisos se diluyen, tanto en las esperanzas iraníes como las estadounidenses, que a coro y repartiéndose acusaciones cargadas de resentimiento, lo que en realidad hacen parece y es, en definitiva, sencilla y brutalmente monstruoso. Y eso por todo lo perverso que pueden llegar a ser los sectores protagonistas del quiebre de la Paz Social que anhelan los pueblos involucrados en esta guerra que en realidad y verdad empezó hace muchos años y devastó al pueblo Palestino al punto que hoy casi ni se habla de ese brutal arrasamiento y exterminio y ya ni figura en los medios, los textos ni la tele.
Y si Palestina de facto ha prácticamente desaparecido, el accionar implacable de las grandes potencias obliga a decir también que la bestialidad del sistema bélico estadounidense puede enlodar a millones de norteamericanos laboriosos y de buenos sentimientos como los hay en casi todos los pueblos del mundo.
Sin dudas, Donald Trump muestra un comportamiento soberbio que parece sintetizarse en la sucesión de amenazas y promesas destructivas, pero de ninguna manera hay que pensar que esté haciendo “locuras”. Él y sus seguidores son soberbios y desalmados que aprovechan todos los recursos para filtrar sus intereses, mantener en todo momento sus primacías y sumar ventajas. Y todo eso a la vez que su comportamiento político es tan lamentable como despiadado, y seguramente violento.
Entonces corresponde aquí subrayar que la guerra que cada día lleva a cabo Estados Unidos contra Irán, no es un asunto sólo de Oriente Medio. Lo que parece indudable es que, aparte de dolorosos resultados para ambas partes, esta guerra ‘inventada’ por los productores de armas norteamericanos le va a salir muy cara a los Estados Unidos. No solo por los miles de millones de dólares que se están invirtiendo (los aviones norteamericanos destruidos en Irán cuestan muchos millones cada uno; y a eso hay que agregarle el costo de los rescates de pilotos) sino porque además Trump y sus halcones están solos en esta peligrosa aventura.
Y aunque evidentemente sus enemigos son más débiles – o mejor dicho, no tan poderosos – es posible conjeturar que están atentos a las danzas guerreras lóbregas de quienes están jugando a la ruleta rusa, pero de espaldas y con pulso tembloroso. Quizás nunca como ahora la política norteamericana ha mostrado sus costuras de forma tan cuestionable.
Desde el balcón de enfrente, China y Rusia observan con atención la danza guerrera lóbrega de ese pobre hombre atolondrado que está jugando a la ruleta rusa, de espaldas y con el pulso tembloroso.
El Reino Unido, a medio freno, apenas asoma la testa en todo esto. Y Milei está con Trump, pero eso es un chiste patético y de horror, porque en este momento Argentina es un país rengo justamente por las desatinadas decisiones de un gobierno irresponsable que desampara a millones de argentinos.
Ya lo de Venezuela ‘les salió bien’, podría decirse dado el entuerto que han dejado allí y que es de difícil dilucidación. Y lo de Groenlandia al parecer fue una trampa, pura charlatanería de Trump en rol de matón de barrio. Porque meterse hoy con la OTAN (de la que aún forma parte Estados Unidos) sería por lo menos descabellado.
Y lo de Irán también les está saliendo ¨mal¨ porque quienes llevan ideas a la cabeza de Trump al parecer no están en todos sus cabales o son pobres de entendederas.
Lo de Groenlandia, al parecer fue una trampa. Pura charlatanería de matón de barrio. Porque meterse hoy con la OTAN (de la que aún forma parte Estados Unidos) es por lo menos descabellado.
Y el caso de Cuba no termina de arrancar. ¿Querrán meterse los gringos en la isla? ¿Han calculado lo que pasaría? Irán está lejísimo de Estados Unidos, pero Cuba está enfrente de las costas norteamericanas. Y no necesariaente está sola.
De México por ahora Trump dejó de hablar –precisa el salvadoreño que inspiró estas meditaciones– porque al parecer le hablaron al oído y le desaconsejaron seguir azuzando por ese lado.
Y hay voces dentro de Estados Unidos que ya hablan de invocar la 25å Enmienda para sacar a Trump. Pero al parecer esa vía es complicada.
Fiinalmente, la verdad es que Trump sigue cruzando líneas rojas y causando daño. Porque “anunciar” por su red social que aniquilará a un país (Irán) si no se somete a sus caprichos debería ser suficiente, no para quitarle la llave del carro, sino para quitarle el carro de una vez.
Finalmente, el anuncio de una ‘tregua de dos semanas’ entre Irán y Estados Unidos quizás sugiere que la improvisación de Trump y sus vaqueros no es asunto sencillo. Estas semanas de guerra contra Irán han sido carísimas en términos financieros y en vidas humanas.
Estados Unidos quería la rendición de Irán (como hizo con Hamás, en Gaza y de modo feroz), pero Irán, aunque ha sido golpeado con dureza, no se ha rendido. Ha sido derrotado en lo militar en el corto plazo, ciertamente y dada la desproporción de recursos tecnológicos de guerra. Pero ha tenido y parece tener, sin embargo, capacidad de respuesta.
Imposible saber si todo esto ha terminado, ni cuándo ni cómo. Pero lo cierto es que la Administración Trump, como la de Reagan y las de los Bush en sus momentos, han estado regidas por mentes perturbadas a las que no les importa ni la democracia ni la paz mundial. La acumulación de riquezas ha sido su divisa y a ese ídolo le rinden tributo sin pudor alguno. Como bien concluye el notable intelectual salvadoreño que inspiró esta nota: “No están locos, pero es de locos todo esto”.
Publicado en Página 12
