Un estudio de la Consultora 1816 muestra que el stock del Tesoro y el Banco Central sumado alcanzó los US$211.800 millones al cierre del primer trimestre; el Gobierno canceló vencimientos de Globales y Bonares, pero los financió con repos y más deuda con organismos multilaterales.
La deuda bruta en moneda extranjera del sector público – sumando Tesoro y Banco Central (BCRA) – subió en casi US$25.000 millones desde que Javier Milei asumió la presidencia, aunque sigue en niveles bajos con relación al producto bruto interno, en torno a 57,9% del PBI.
La mayor parte de ese aumento se explica por los nuevos préstamos que realizó el Fondo Monetario Internacional (FMI) y otros multilaterales, más las emisiones de deuda con bonos garantizados que hizo el BCRA.
El dato contrasta con la afirmación que el propio Gobierno sostiene: que la Argentina se está desendeudando. Lo que muestran los números es que el país pagó vencimientos de bonos, pero financió esos pagos con nueva deuda, principalmente con organismos multilaterales y con deuda garantizada (REPO) del BCRA con bancos internacionales. El resultado neto fue un incremento del pasivo en moneda extranjera.
Un informe especial de la consultora 1816 publicado esta semana, que toma como punto de partida noviembre de 2023 y llega hasta marzo (último dato disponible), muestra que el stock total —sumando Tesoro nacional y BCRA, sin contar tenencias intrasector público— subió US$24.800 millones y alcanzó los US$211.800 millones.
El panorama es aún más amplio si se mira la deuda pública total. Según datos oficiales de la Secretaría de Finanzas, el stock bruto del Estado Nacional —que incluye tanto deuda en moneda extranjera como en pesos— ascendió a US$483.830 millones a fin de marzo, un incremento de US$11.715 millones solo en ese mes y equivalente a US$28.763 millones en el primer trimestre.
Durante toda la gestión Milei, la deuda total aumentó el equivalente a US$58.536 millones, aunque el Gobierno señala que, si se descuentan los pasivos que el Tesoro reabsorbió del BCRA para sanearlo, el stock consolidado se habría reducido en poco más de US$29.000 millones en esos 28 meses.
La lectura que hace la consultora 1816 distingue entre deuda junior —los Globales, Bonares y Bopreales que cotizan en el mercado— y deuda senior, que es la contraída con organismos como el FMI, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), o la que está respaldada por garantías. La primera prácticamente no se movió durante la era Milei: cayó apenas US$900 millones, porque los pagos de Globales y Bonares fueron compensados en parte por la emisión de Bopreales. La segunda, en cambio, creció US$25.700 millones.
Parte de los Bopreales, que emitió el BCRA, tiene su origen en dos herencias del gobierno anterior: la gestión de Alberto Fernández cerró el acceso al mercado oficial de cambios para los importadores, que acumularon así una deuda comercial de aproximadamente US$50.000 millones que la entidad monetaria debió reconocer y refinanciar al inicio de la gestión Milei mediante esos instrumentos. Adicionalmente, el BCRA tenía un nivel de reservas netas negativas en torno a US$10.000 millones.
Aun así, el grueso del aumento de la deuda senior corresponde al Tesoro, principalmente por el mayor pasivo con el FMI – que subió US$15.200 millones – y por el aporte del Banco Mundial y el BID. A eso se suman los repos que firmó el BCRA con bancos internacionales entregando bonos como garantía: uno por US$1000 millones en enero de 2025, otro por US$2000 millones en junio de ese año y un tercero por US$3000 millones en enero de 2026.
Y el número podría seguir creciendo. La semana pasada, en Washington, el ministro Luis Caputo anunció que el Banco Mundial y el BID están trabajando en garantías por US$2000 millones y US$550 millones, respectivamente, con las que la Argentina accedería a financiamiento de bancos privados internacionales por unos US$4000 millones.
Para los especialistas, el punto central no es si la deuda subió o bajó, sino lo que cambió por debajo.
La Nación
