La Defensoría del Pueblo de Resistencia intensifica sus acciones de concientización frente al avance del bullying y el grooming entre niños, niñas y adolescentes. A través de charlas en escuelas, merenderos y espacios comunitarios, el organismo busca acercar información y herramientas tanto a estudiantes como a familias y docentes.

En declaraciones a CIUDAD TV, la defensora adjunta Débora Ganeff explicó que estas jornadas forman parte de un trabajo sostenido que apunta a “bajar a territorio” la legislación vigente. “Tenemos normas muy completas, pero muchas veces la ciudadanía no las conoce. Por eso llevamos estos temas directamente a las instituciones”, señaló.

Un problema que se agravó con las redes

Ganeff advirtió que, si bien el acoso escolar no es un fenómeno nuevo, en la actualidad se ha potenciado con el uso de redes sociales. “Antes el bullying quedaba en la escuela; hoy se traslada a los hogares a través de lo digital, donde el hostigamiento continúa incluso fuera del horario escolar”, indicó.

En ese sentido, remarcó los riesgos del anonimato en internet y la suplantación de identidad. “Muchos chicos creen que interactúan con pares, pero no saben quién está del otro lado. Ahí aparecen delitos como el grooming, donde un adulto busca ganarse la confianza de un menor con fines sexuales”, explicó.

Preocupación por amenazas escolares

Uno de los puntos que genera mayor alarma son las amenazas que circulan en ámbitos educativos. Según la funcionaria, muchos adolescentes no dimensionan la gravedad de estas acciones. “Lo toman como un juego, pero alteran la vida escolar, generan miedo en otros alumnos y preocupación en las familias”, sostuvo.

Frente a esto, la Defensoría impulsa el mensaje de “tolerancia cero” ante cualquier hecho de violencia, con el objetivo de prevenir situaciones más graves.

Rol clave de padres, docentes y Estado

Ganeff insistió en la necesidad de un abordaje integral. “Esto no se soluciona con una sola parte. Padres, docentes y organismos del Estado tenemos que trabajar en conjunto”, afirmó.

Entre las señales de alerta, mencionó el aislamiento, el bajo rendimiento escolar, la negativa a asistir a clases o cambios en el estado de ánimo. “Son indicadores que requieren atención inmediata y diálogo”, subrayó.

Además, recordó que cualquier persona puede denunciar la vulneración de derechos de un menor, y que en esos casos debe intervenir la línea 102. También destacó que docentes y personal de salud tienen la obligación de actuar ante situaciones de este tipo.

Más participación y apertura al diálogo

Las jornadas ya se realizaron en instituciones como el Colegio Estrada, la Escuela de Comercio y el Colegio Nacional, entre otras. Según Ganeff, tras cada encuentro, muchos estudiantes se acercan a contar situaciones que antes callaban por miedo o vergüenza.

“Se está perdiendo el temor a hablar, y eso es positivo. También vemos mayor compromiso de los docentes y una apertura creciente de los padres”, valoró.

En paralelo, crece el debate sobre la responsabilidad de los adultos. Ganeff mencionó proyectos legislativos que plantean sanciones a padres de menores involucrados en hechos de violencia escolar, incluyendo multas o trabajo comunitario.

“Puede ser una herramienta para generar mayor compromiso familiar y prevenir estas conductas”, consideró.

Cómo acceder a las capacitaciones

Desde la Defensoría informaron que las jornadas continúan abiertas a toda la comunidad. Las instituciones interesadas pueden solicitar capacitaciones a través de redes sociales o contacto directo con el organismo.

“El objetivo es que la información llegue a todos. No alcanza con que la ley exista, hay que hacerla conocer para poder prevenir”, concluyó Ganeff.

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