El jefe de la Policía del Chaco, Fernando Romero, explicó cómo será la implementación de las 10 pistolas Taser incorporadas a la fuerza. Precisó en qué situaciones podrán utilizarse, qué unidades las tendrán disponibles y aclaró que no reemplazan el arma reglamentaria ni serán empleadas en protestas sociales.
Tras la presentación oficial de las primeras 10 pistolas Taser para la Policía del Chaco, el jefe de la fuerza, Fernando Romero, brindó precisiones sobre el modo en que se implementará el dispositivo y los criterios de uso previstos para el personal policial. En diálogo con CIUDAD TV, remarcó que se trata de una herramienta “de última instancia” destinada a neutralizar situaciones de riesgo sin reemplazar el armamento convencional.
Romero señaló que las armas ya se encuentran operativas y fueron asignadas inicialmente a unidades tácticas y operativas de la fuerza, tanto en Resistencia como en el interior provincial. “La idea es proveer a las unidades tácticas y operativas nuestras, como el Cuerpo de Operaciones Especiales y las divisiones de Infantería de capital y del interior”, explicó.
Según indicó, cada dirección de zona contará con una o dos Taser disponibles para intervenir en situaciones urgentes. “Van a estar de turno una o dos Taser por dirección de zona para bajar en forma urgente si tuviéramos alguna situación en que tenemos que utilizarla”, sostuvo.
El jefe policial insistió en que el uso estará restringido a circunstancias específicas y aclaró que no reemplaza al arma de fuego reglamentaria. “Preferentemente se va a utilizar esta arma cuando tengamos que neutralizar algún agresor con arma blanca o con algún objeto contundente que implique riesgo para el personal policial o para un tercero”, detalló. Y agregó: “No reemplaza el arma de fuego convencional, no reemplaza la escopeta policial ni al arma reglamentaria del efectivo policial”.
En ese sentido, descartó su utilización durante manifestaciones o protestas. “No es para manifestaciones. Es para casos extremos de última necesidad o de último recurso”, afirmó.
Romero también explicó algunos aspectos técnicos y operativos del dispositivo. Indicó que cada unidad tuvo un costo aproximado de 10 millones de pesos y aseguró que el mantenimiento requerido es mínimo. “La batería se recarga una vez al año”, indicó, al tiempo que señaló que el dispositivo fue diseñado para soportar golpes, caídas y exposición al agua.
Sobre las limitaciones de uso, precisó que existen zonas del cuerpo donde no se aconseja disparar. “No es aconsejable disparar al rostro, al pecho y al cuello; se aconseja el disparo en extremidades superiores e inferiores”, afirmó. Además, mencionó situaciones en las que el empleo del dispositivo no sería recomendable, como personas ubicadas en altura o rociadas con líquidos inflamables, debido al riesgo de lesiones derivadas de una caída o un accidente posterior.
Consultado sobre posibles restricciones vinculadas a enfermedades o dispositivos médicos, aseguró: “No tiene sugerencia de prohibición de disparos por edad o por algún tipo de enfermedad o dispositivo que pueda tener la persona”.
Respecto de la identificación del personal autorizado para utilizarlas, Romero indicó que no habrá una distinción específica, aunque aclaró que el arma es fácilmente reconocible. “La persona a reducir se va a dar cuenta porque tiene su arma reglamentaria y en el lado izquierdo porta la pistola amarilla, que es el color característico de la Taser”, explicó.
Finalmente, sostuvo que las 10 unidades disponibles alcanzan para la etapa actual del servicio policial, aunque no descartó futuras compras. “En la medida que la factibilidad presupuestaria de la provincia lo permita, seguramente se autorizarán otras compras”, expresó.
