Tras ser reelecto como presidente de la empresa logística Colono, Fernando Molina analizó en CIUDAD TV los principales desafíos e inversiones que se necesitan para reactivar plenamente el Puerto Barranqueras. El directivo destacó la urgencia de avanzar con el dragado del riacho y valoró el impacto positivo que tendrán las reformas de desregulación para atraer la inversión privada a la región.

El panorama logístico del Chaco y la región se encuentra en un momento de profundas definiciones y reestructuraciones. Tras la realización de la Asamblea Ordinaria de Colono donde se aprobaron los balances, Fernando Molina fue ratificado como presidente de la compañía estatal por un nuevo período de tres balances, acompañado por Gustavo Tejero como vicepresidente y Martín Mastandrea como director titular. En este nuevo ciclo, la gestión enfrenta el desafío de acoplarse a una serie de reformas estructurales y de infraestructura que buscan devolverle el dinamismo al transporte fluvial regional mediante la unificación de una cadena logística que arrastra años de postergación.

Uno de los temas centrales y más urgentes para la operatividad de la zona es el postergado dragado del Riacho Barranqueras, una obra emblemática que no se realiza de forma integral desde hace dos décadas. Al respecto, Molina explicó que, si bien se logró un avance en la zona que conecta con la planta de YPF mediante una articulación público-privada, todavía quedan tramos críticos por resolver. “Quedan algunos kilómetros que no son los que tienen más volumen de sedimentación, estamos hablando alrededor de 500 mil metros cúbicos de sedimento que se ha acumulado en ese trayecto”, detalló el funcionario, advirtiendo que, si bien los costos internacionales implican una inversión de varios millones de dólares que exceden los recursos provinciales, ya se están gestionando las herramientas necesarias ante el Gobierno Nacional.

La infraestructura del riacho corre en paralelo a las discusiones sobre la concesión de la hidrovía Paraná-Paraguay, un sistema troncal del cual el Riacho Barranqueras actualmente no forma parte de manera directa. El presidente de Colono aclaró que “existen por ahí metodologías que lo pueden incluir a futuro, pero actualmente no forma parte de la licitación de la hidrovía”. Sin embargo, se mostró optimista sobre la posibilidad de incorporar el mantenimiento del riacho en las mesas de negociación nacionales: “Lo que sí podemos llevar adelante son negociaciones para que se pueda llevar adelante el dragado, incluyéndolo en ese pliego, pero actualmente no forma parte”.

Para Molina, recuperar la navegabilidad no solo es una necesidad técnica, sino también una urgencia económica y ambiental. El transporte mediante barcazas representa un alivio sustancial para la infraestructura vial y una reducción drástica de costos operativos para los productores locales. Poniendo en dimensión la capacidad del transporte fluvial, el directivo remarcó que “cada convoy de barcazas que vemos pasar son más de 500 camiones que se trasladan por ese convoy, son 500 camiones menos en la ruta, eso es representativo y además obviamente los costos que son mucho menores en el caso de trasladarlo por barcaza”. Recordando intentos frustrados de gestiones anteriores, fue tajante al señalar que las embarcaciones adquiridas en el pasado por la provincia “nunca sirvieron, esa es una realidad”.

La falta de una flota con bandera argentina es otra de las problemáticas que fustigó el funcionario, quien apuntó a la necesidad de reformar y aplicar la ley de cabotaje para permitir que embarcaciones extranjeras puedan operar internamente de manera provisoria. “Para tener navieras hoy en día que no existen de bandera nacional que hagan el trayecto Barranqueras-Rosario es importante la ley de cabotaje”, afirmó. Esta normativa permitiría que las barcazas de otros países, mayoritariamente paraguayas, trasladen la carga local entre los puertos internos antes de su exportación definitiva, resolviendo de forma transitoria la falta de flota propia en una hidrovía que une a cinco países pero que “uno de los únicos que no lo aprovecha como corresponde es la Argentina”, a pesar de poseer el tramo más extenso del recorrido.

Al ser consultado sobre los motivos por los cuales Paraguay ha logrado consolidar una imponente flota naviera en comparación con la Argentina, Molina argumentó que se trata de una consecuencia directa de las políticas fiscales y de la falta de previsibilidad a largo plazo en nuestro país. “La realidad es una cuestión impositiva de visión a largo plazo. Ellos lo que han hecho es brindar desde el Estado muchas condiciones favorables para que las navieras puedan radicarse ahí y tributen en mucho menor medida que en la Argentina”, analizó. Según su visión, este escenario provocó el éxodo de grandes firmas argentinas hacia el país vecino, una tendencia que el actual proceso de desregulación busca revertir. “Nos estamos convirtiendo en un país serio y en un país que brinde las condiciones necesarias para que nos desarrollemos, no solamente ahora, de acá a 100 años; las empresas tienen que tener previsibilidad para venir y operar como corresponde”, defendió.

En ese sentido, ponderó el impacto de las modificaciones a la ley de puertos como una herramienta dinamizadora para la inversión privada, manteniendo el control estatal pero flexibilizando las metodologías de explotación comercial. “Lo que brinda son mejores condiciones para que lo pueda explotar el Estado propiamente dicho, como lo hace hoy en día, pero también brinda condiciones favorables para que la actividad privada se desarrolle y que esté regulado a través de licitación pública, reglas claras, tarifas reguladas”, precisó Molina, subrayando además que el nuevo marco legal resguarda los derechos laborales de los operarios portuarios.

Mientras se resuelven estas reformas de fondo, Colono continúa operando activamente y diversificando sus unidades de negocio más allá del acopio de granos de grandes clientes como la Unión Agrícola de Avellaneda. Molina destacó el rol estratégico que cumple la empresa en el área sanitaria a través del almacenamiento y distribución de medicamentos desde su planta de la ruta 16. “Es una actividad que se lleva adelante todos los días con un nivel de precisión absoluta, porque estamos manejando un material que es muy sensible. Prestamos un servicio al Ministerio de Salud y eso se desarrolla con una integralidad absoluta, con un nivel de precisión y con un rastreo que constituye una de las unidades de negocio más importante de la empresa”, manifestó, anunciando que planean reacondicionar un segundo galpón adquirido hace dos años para ampliar los metros cuadrados de almacenamiento médico.

Finalmente, las proyecciones para lo que resta del año combinan la expansión de los servicios en tierra con una mirada atenta a las condiciones climáticas y del río. A pesar de haber atravesado bajantes históricas severas, las perspectivas meteorológicas con la llegada del fenómeno de El Niño anticipan una normalización del caudal fluvial hacia el mes de agosto. Con este alivio natural en el horizonte y las gestiones de infraestructura en marcha, Molina concluyó con optimismo sobre el potencial de la firma para captar cargas de provincias vecinas: “Nosotros le prestamos un servicio al cliente que es acopio, pero si nosotros podemos despachar por barcaza, vamos a incrementar en un gran volumen, podemos triplicar o cuatriplicar el volumen estático que nosotros tenemos en Colono, y ojalá que podamos cerrar el año embarcando barcazas como se fue llevando adelante durante muchos años”.

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