La reducción de casos registrada en 2025, según el informe de la Corte Suprema, no refleja una tendencia. Las políticas públicas de prevención son fundamentales para lograr una disminución sostenida.

Mariela Labozzetta, titular de la Unidad Fiscal Especializada en Violencia contra las Mujeres del Ministerio Público Fiscal de la Nación, relativizó la baja de femicidios consignada en el informe anual de la Corte Suprema y, contrario al discurso antifeminista de Javier Milei, recordó la importancia de mantener las políticas públicas para prevenir la violencia de género.

“Todavía no podemos decir que hay una tendencia a la baja de femicidios”, dijo este lunes Labozzetta en diálogo con Gelatina, donde explicó que “el fenómeno del femicidio tiene mucha estabilidad en el tiempo” y que “si bien vemos que los homicidios bajan a nivel mundial, los femicidios se mantienen estables”.

“Comparativamente, los casos contados por nosotros en función de los indicadores de género y el número de casos que la Justicia califica de femicidios todavía es muy bajo”, señaló la especialista, y planteó en ese sentido: “Si vamos a evidenciar una baja, hay que poder reconstruir para ver qué fue lo que impactó”.

Según Labozzetta, “las políticas que impactan en la baja de femicidios” son las “políticas a largo plazo”, las preventivas. “Las mujeres son asesinadas más bien dentro de sus hogares y por parte de su entorno conocido”, por lo que es necesario “visibilizar” esta problemática, insistió.

El informe de la Corte Suprema

En sus redes sociales, Labozzetta analizó el informe anual de femicidios de la Corte Suprema, que indica que bajaron los femicidios en Argentina, y detalló: “En 2025 hubo 200 femicidios contra 228 en 2024. Ya habían bajado en relación con 2023, con 250 casos. Sin embargo, siempre hay que tomar con cautela estos cambios. Para sacar conclusiones a largo plazo es necesario que las variaciones se estabilicen en el tiempo. Los 250 casos de 2023 habían implicado un aumento significativo en relación con 2022 (226 casos) y 2021 (231 casos)”.

Desagregado por jurisdicción, Labozzetta dijo que hay un dato “interesante” y es que “seis provincias registraron bajas considerables e impactaron de manera significativa en la caída”: Buenos Aires (-20 casos), Córdoba (-7 casos), Corrientes (-5 casos), Entre Ríos (-5 casos), Salta (-5 casos), y Santiago del Estero (-4 casos).

Hay 3 provincias, en tanto, que registraron cero femicidios en 2025: Corrientes (que tuvo 5 el año anterior), La Pampa y San Juan (ambas con 1 en 2024). “A esas vale la pena agregar el caso de Tierra del Fuego, que tuvo 1 caso en 2025 pero en 2024 había sido la única provincia con CERO”, destacó la especialista.

“En el otro extremo, la Corte identifica algunas provincias con las tasas más altas de femicidios, considerando los casos cada 100.000 habitantes”: Chaco (1,8), Misiones (1,77) y Neuquén (1,69).

La importancia de las políticas públicas

El informe anual de la Corte Suprema sobre femicidios encontró que el 83% de las víctimas conocían a su agresor, el 70% tenían vínculos de pareja/ex pareja o familiar, el 78% de los femicidios se ejecutó en una vivienda (compartida, la de la víctima o del agresor) y en el 44% se registraron hechos previos de violencia de género.

“Es decir: mayoritariamente las mujeres son asesinadas en sus casas y por alguien de su entorno más íntimo que ya las había agredido antes. Esto implica que la política pública de prevención no puede ser igual a la de otro tipo de fenómenos delictivos, en los cuales la presencia policial en calle puede ser disuasiva”, advirtió Labozzetta.

“Tampoco es idéntico el comportamiento de este fenómeno criminal en las distintas jurisdicciones y territorios del país. Se requieren políticas públicas específicas y situadas para estas violencias. Por eso es relevante la información criminal, para poder actuar diferencialmente frente a fenómenos criminales diferentes”, agregó.

Y concluyó: “Las políticas públicas para prevenir la violencia de género y la agenda comunicacional sostenida en esta temática son elementos que deben tenerse en cuenta a la hora de evaluar las variaciones del fenómeno femicida. Al ser un fenómeno criminal tan profundamente arraigado en la sociedad, su variación sustancial producto de las intervenciones estatales puede tardar en verse reflejada en una baja sostenida. Por el contrario, la suspensión o deterioro en estas políticas puede ser un retroceso en la eliminación de esta violencia discriminatoria contra las mujeres”.

Página 12

Share.