Daniel Longhi, titular del reconocido taller de Revisión Técnica Obligatoria (RTO) en Resistencia, pasó por los estudios de CIUDAD TV para analizar el impacto de la medida y recordó que la Cámara de Talleres a nivel nacional mantenía frenada la normativa original mediante una medida cautelar.
El Gobierno Nacional avanzó con la reglamentación del Decreto 196, una medida que busca desregular el sistema de verificaciones vehiculares y habilitar a los talleres mecánicos comunes a realizar estos controles. El anuncio generó fuertes repercusiones en el sector técnico y encendió las alarmas por sus posibles consecuencias. Daniel Longhi, titular del reconocido taller de Revisión Técnica Obligatoria (RTO) en Resistencia, pasó por los estudios de CIUDAD TV para analizar el impacto de la medida y recordó que la Cámara de Talleres a nivel nacional mantenía frenada la normativa original mediante una medida cautelar.
Según explicó, la acción judicial se debió a que el decreto “tiene una serie de violaciones a lo que hace en forma constitucional, como tanto a la ley de tránsito, de la manera en que veníamos trabajando a la que se pretende trabajar hoy”.
Una de las principales críticas del ingeniero radica en el conflicto de intereses y la falta de transparencia que genera permitir que un mismo establecimiento diagnostique y, a la vez, repare los automóviles. Actualmente, los centros especializados en RTO tienen prohibido comercializar repuestos o realizar arreglos mecánicos para garantizar la imparcialidad del control. Al respecto, Longhi diferenció el rol de su taller del que tienen los mecánicos convencionales y cuestionó con dureza: “¿Qué va a pasar si vos llevas tu vehículo a tu taller, a un taller mecánico? ¿Qué te va a decir el tallerista? ¿Que está en condiciones de revisarte o te va a decir que tenés que cambiar medio tren delantero o todo el sistema de frenos? Y, en definitiva, ¿cuánto te va a salir? ¿Te va a salir realmente más barata la revisión técnica? Por eso, son cosas que se contradicen”. Además, sumó un argumento clave al debate al sostener de manera tajante que en esta actividad “no se puede ser juez y parte”.
El empresario chaqueño, quien lleva más de tres décadas en el rubro, defendió la rigurosidad y la alta calificación del sistema actual de RTO en Argentina, el cual trabaja bajo la órbita de la Universidad Tecnológica Nacional y la Consultora Ejecutiva Nacional de Transporte (CENT). Longhi lamentó la ligereza con la que las autoridades nacionales se refieren al sector y manifestó su malestar con la gestión actual: “A mí realmente me duele mucho cuando lo escucho al ministro Sturzenegger hablar de curro, porque realmente no conoce la historia, nunca se sentó con ninguno de los talleres de revisión técnica de cualquier lugar del país que le pueda contar todo lo que pasamos y cómo llegamos hasta acá”. En esa misma línea, destacó la importancia de los controles estrictos al revelar que “hoy en día en cualquier taller de revisión técnica se está rechazando día a día entre un 15 y un 20% de vehículos”, automóviles que, según sus palabras, gracias a este filtro no salen a las rutas a provocar un siniestro vial.
Finalmente, el referente anticipó un impacto negativo en la sustentabilidad de los talleres especializados a nivel nacional, advirtiendo que la apertura desmedida perjudicará el empleo debido a las altas exigencias de personal y a las costosas inversiones en equipamiento importado que deben mantener. Lejos de manifestar temor a la competencia comercial, Longhi concluyó que la verdadera preocupación radica en el peligro de flexibilizar los estándares de control en las rutas argentinas, sentenciando: “El problema no es la competencia, el problema es la calidad de la competencia, sobre todo porque estamos hablando de salvar vidas, de la seguridad vial”.
