La Secretaría de Trabajo comenzará a convocar a cámaras empresarias y gremios a renegociar unos 150 convenios colectivos vencidos, cuyas nuevas clausulas estarán bajo la desregulación impuesta en la llamada ley de “modernización laboral” y que abre las puertas a la creación de sindicatos y negociación por empresa; salarios “dinámicos” atados a la productividad; y la creación del “banco de horas” que termina con las horas extras.
Con la reforma laboral en sus manos, el Gobierno de Javier Milei acelera la embestida que apunta a desmantelar la organización sindical de los trabajadores y profundizar la degradación de los derechos laborales.
La Secretaría de Trabajo comenzará a convocar a cámaras empresarias y gremios a renegociar unos 150 convenios colectivos vencidos, cuyas nuevas cláusulas estarán bajo la desregulación impuesta en la llamada ley de “modernización laboral” y que abre las puertas a la creación de sindicatos y negociación por empresa; salarios “dinámicos” atados a la productividad; y la creación del “banco de horas” que termina con las horas extras.
Desde la Confederación General del Trabajo (CGT) advierten que la medida busca debilitar derechos laborales y avanzar sobre uno de los pilares históricos del modelo sindical argentino.
Fin de la ultraactividad
Con el Decreto 407/2026, publicado en el Boletín Oficial el pasado 1 de junio, el Gobierno reglamentó parte de la Ley de Modernización Laboral N° 27.802, con cuya implementación el Gobierno ultraderechista sostiene que permitirá incorporar nuevas modalidades laborales y adaptar los convenios a las transformaciones tecnológicas y productivas. Del otro lado, la CGT denuncia una ofensiva destinada a flexibilizar condiciones de trabajo y erosionar derechos conquistados durante décadas.
El nuevo paso es que el secretario de Trabajo y ex abogado laboralista del Grupo Techint y de la Unión Industrial Argentina (UIA), Julio Cordero, encabezará las convocatorias para revisar los acuerdos cuyo plazo original de vigencia ya expiró.
En principio, la medida alcanzaría a unos 150 convenios colectivos, pero la intención es avanzar progresivamente con la totalidad de los convenios alcanzados por la reforma.
Uno de los cambios más sensibles de la Reforma e incluida en el decreto reglamentario está vinculado a la ultraactividad, principio que garantizaba la continuidad de un convenio colectivo aun después de su vencimiento hasta que fuera reemplazado por uno nuevo. Aunque la nueva legislación mantiene vigentes determinadas cláusulas vinculadas a las condiciones laborales, deja sin efecto otras disposiciones sobre la organización sindical, como los aportes solidarios y otros mecanismos de financiamiento de las organizaciones gremiales.
El Abogado de la CGT, Gustavo Ciampa, salió al cruce del argumento oficialista al sostener que durante las últimas dos décadas existió negociación colectiva permanente en prácticamente todas las actividades y que los acuerdos fueron modificándose de acuerdo con las necesidades planteadas por trabajadores y empleadores.
Negociación por empresa y “salario dinámico”
La reglamentación también abre la posibilidades de una negociación colectiva por empresa o región, otorgándole prioridad sobre los acuerdos nacionales. Una medida que busca relegar y atomizar uno de los ejes que fortalecía la organización sindical: convenios y negociaciones salariales basados en acuerdos generales por rama de actividad y centralizadas entre sindicatos con personería gremial y cámaras empresarias.
El decreto 407 también incorpora cambios en materia de representación sindical. Entre ellos, reduce los requisitos de afiliación necesarios para disputar la personería gremial dentro de una empresa. Una medida que numerosos dirigentes interpretan como un intento de fomentar sindicatos de empresa y fragmentar la representación de los trabajadores.
Una aseveración de la que no deja dudas la ley. Antes, para que un sindicato obtuviera la personería gremial debía acreditar una afiliación del 20 por ciento de los trabajadores que intentaba representar. Cualquier otro sindicato que quisiera disputar esa personería gremial, debía superar no solo esa representación del 20 por ciento de los trabajadores sino que en el último semestre debía demostrar un 10 por ciento más de afiliados cotizantes. Ahora, la nueva reglamentación baja el umbral del 20 al 5 por ciento, lo que facilita la creación de sindicatos de empresa y su reconocimiento legal.
Además de la posible descentralización de la discusión colectiva, la reforma incorpora otras variables a la negociación como el denominado “salario dinámico”, una modalidad que habilita componentes salariales atados al aumento o baja de productividad, el desempeño individual (evaluado por el propio empleador) o la propia situación económica de cada empresa. Entre ellas el llamado “Banco de horas”, a través del cual el empleador y el trabajador podrán “acordar” jornadas desiguales en horarios sobre el total de la semana laboral –aunque en la mayoría de los casos estarán ligadas a los procesos productivos de cada empresa–, con lo que también corre riego de extinción de las horas extras, que empleador debe pagar con una bonificación mayor (ver Economía).
Desde el Gobierno argumentan que estos mecanismos permitirán “modernizar” las relaciones laborales y generar incentivos para la contratación de nuevos trabajadores. Para el grueso de los gremios estos aspectos de la reforma abrirían la puerta a negociaciones salariales “a la baja” y generar una mayor dependencia de factores económicos ajenos al control de los trabajadores.
Página/12
