En diálogo con CIUDAD TV, el abogado Carlos Raca, defensor de uno de los imputados en la causa por la desaparición de Axel González, brindó detalles de la situación procesal de su cliente, liberado pero aún bajo sospecha de encubrimiento. También reveló amenazas, críticas a la policía local y expectativas en la apertura de los teléfonos celulares a cargo de Gendarmería.

El abogado Carlos Raca, defensor de Agustín Pucheta, uno de los imputados en la investigación por la desaparición de Axel González, brindó una entrevista a CIUDAD TV en la que explicó la compleja situación de su cliente, quien fue liberado en los últimos días pero continúa supeditado a la justicia. “Él fue liberado el día lunes porque la Fiscalía entendió que no había elementos de convicción suficientes para dictarle una medida cautelar como es la prisión preventiva”, sostuvo el letrado. No obstante, aclaró que “sigue imputado en el proceso, sigue supeditado y a disposición de la justicia para cuando así lo requieran”.

Raca detalló que su cliente conoce a Axel desde la escuela, lo que permite explicar cómo pudo reconocerlo en una noche oscura. “¿Cómo no lo va a conocer si él fue a la escuela con Axel? Yo no tengo por qué no creer lo que él manifestó en su declaración”, afirmó. Según el relato del imputado, aquella noche solo vio a Axel correr mientras era perseguido por dos personas, entre ellas el padre de un tal Gómez y otro sujeto que no pudo identificar porque usaba gorra. Luego, el hijo de Gómez habría amenazado al testigo para que no contara lo visto.

El abogado también se refirió a la decisión de la Fiscalía de apartar a la División de Investigaciones de la Policía del Chaco y convocar a fuerzas federales. “Me parece una decisión muy atinada. Al estar investigado parte del personal policial de la Comisaría Segunda de Fontana, pierde todo tipo de objetividad”, expresó Raca, quien además valoró que hoy se realice la apertura de los teléfonos celulares por parte de Gendarmería. “Ojalá que queden indicios claros, seguramente habrá algún dato que pueda ayudar a la investigación”, agregó con expectativa.

Sobre la situación actual de su defendido, Raca reveló que tanto él como su familia han recibido amenazas. “Él estaba temeroso, por eso había pedido medidas estrictas de seguridad. Ahora que ya declaró está un poco más tranquilo, pero el temor de que se cumpla esa amenaza sigue latente, sin lugar a dudas”, confesó. Y resumió la angustia de su cliente con una frase contundente: “Él me dice: ‘Yo vi una situación, la quise contar y de testigo pasé a ser imputado y estuve preso’”.

El letrado explicó que se acusa a su cliente del delito de encubrimiento (artículo 277 del Código Penal), que prevé una pena de seis meses a tres años, y remarcó que no tiene ninguna vinculación directa con la desaparición del joven. “Él no tiene absolutamente nada que ver con la desaparición de este chico. Está imputado por un delito de encubrimiento nada más”, insistió. Además, defendió las acciones personales de su cliente ante las críticas: “Lo que él haga con su vida personal es una cuestión personal. A las 3 de la mañana puede estar comiendo una naranja, fumando un cigarrillo o jugando a las cartas fuera de la casa. Eso me parece que no tiene absolutamente nada”.

Por último, Raca criticó el trato recibido durante la detención en dependencias policiales. “Cuando el abogado va a una dependencia policial, le tienen que dar intimidad con el cliente y eso nunca me lo dieron. Había cuatro o cinco efectivos queriendo escuchar lo que le decía a mi cliente. Eso no está bien”, denunció. No obstante, valoró la rápida corrección por parte del equipo fiscal y destacó su confianza en la nueva conducción de la causa. “Tengo grandes esperanzas en este equipo fiscal. Muy pronto, y ojalá así sea, se sepa la verdad”, concluyó.

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