En diálogo con CIUDAD TV, el economista Emanuel Alvarez Agis advirtió sobre los contrastes de la economía argentina: mejora en variables financieras pero recesión profunda. Cuestionó el “derrame” que no llega a la mayoría, la política de ajuste fiscal y las contradicciones del discurso oficial. Alertó sobre el riesgo de un crecimiento concentrado en pocos sectores y pidió una discusión seria sobre ética pública. Participará este viernes de una actividad por el aniversario de la Fechaco.
El economista y director de la consultora PxQ, Emanuel Alvarez Agis, trazó un diagnóstico crítico sobre la situación actual de la economía argentina. Aunque reconoció que “bajó la inflación, subieron las reservas, bajó el riesgo país”, afirmó que, a diferencia de otros períodos, “esa mejora en la situación macrofinanciera no se refleja tanto en el día a día, en el consumo, en el empleo, en el mercado de trabajo, que la verdad está muy golpeado”. Para Alvarez Agis, “la variable empleo, la variable ingreso, la variable consumo es un poco el talón de Aquiles de este modelo”.
El economista llegó al Chaco para participar de los eventos por el aniversario de la Federación Económica del Chaco. Este viernes, desde las 16, compartirá un panel con sus colegas Lara López Calvo y Esteban Domecq en el Centro de Convenciones Gala.
Motores encendidos y apagados
El exviceministro de Economía de Kicillof comparó la dinámica económica con el fútbol y los motores de crecimiento: “Hoy la economía argentina tiene muy prendido el motor de las exportaciones, que es espectacular, pero tiene apagado el motor del consumo, tiene apagado el motor de la inversión privada, que es una gran preocupación, y por supuesto, en eso el gobierno fue muy claro en la campaña, tiene apagado el motor del gasto público”. Sostuvo que “el derrame es una mala metáfora para un modelo macroeconómico que esté no sólo ordenado sino que tenga los motores de crecimiento prendidos de manera pareja”. Y agregó: “Es una economía que sólo crece por la dinámica de las exportaciones […] no sólo que no derrama sino que no multiplica”.
La inconsistencia entre discurso y política económica
Alvarez Agis señaló una contradicción central del gobierno: “El gobierno lo que dice es ‘yo voy a liberar al sector privado de los impuestos y voy a hacer que todos compitan en igualdad de condiciones’, ese es el discurso. Ahora, después en los hechos hay algunos que compiten con ciertas condiciones y otros que compiten con muy buenas condiciones”. En ese marco, mencionó el RIGI y el “súper RIGI”, y afirmó que “paradójicamente no es que le da mejores condiciones a aquellos que peores están, como para emparejar un poco la cancha, sino que se le da muy buenas condiciones a aquellos que mejor están”. A su juicio, el gobierno “entrega recaudación, entrega divisas a sectores que incluso si no tuvieran ese beneficio probablemente igual estarían invirtiendo”.
El perro que se muerde la cola
Sobre el ajuste fiscal, el economista advirtió sobre un círculo vicioso: “Uno baja el gasto pero después eso genera recesión, la recesión genera caída de los impuestos, de la recaudación, y entonces uno tiene que volver a bajar el gasto, vuelve a generar recesión, vuelven a caer los impuestos. Eso es en general un perro que se muerde la cola”. Reveló además diferencias internas en el oficialismo: “El Ministro de Economía dijo públicamente ‘no podemos bajar más el gasto’, dando una idea de que esta dinámica se está complicando. A las 48 horas el Presidente bajó retenciones”. Para Alvarez Agis, “los actores económicos no entienden bien cuál es el rumbo de la política fiscal, de la política monetaria o de la política cambiaria”.
Riesgo país y “riesgo kuka”
Consultado sobre el clima político, Alvarez Agis ironizó: “No es que ayer el riesgo kuka fue menor que hace un mes. Sea cual sea ese riesgo, es más o menos el mismo. En cambio el riesgo país y los mercados están mirando otra dinámica”. Y advirtió: “Plantear que del otro lado hay un fantasma, un cuco, una cosa fea, puede ser una estrategia política que te permita ganar. Muchas veces en la historia argentina sabemos que esa estrategia política te lleva a perder porque si tu programa económico no es satisfactorio para la mayoría de la población, puede ser que sea el voto el que dispare el riesgo de cambio de gobierno”.
“Rebeliones fiscales” y ética pública
El economista fue contundente respecto a las señales políticas: “Nunca vi un presidente que diga ‘no me paguen impuestos’. Desde los reyes no vi a alguien que diga no me paguen impuestos”.
En ese sentido, consideró que “los impuestos muchas veces tienen que ver con una (9:57) decisión de vivir en sociedad. Si vamos a dejar impuestos y el Estado de verdad va a desaparecer, bueno cada uno se tendrá que procurar la educación de sus hijos, la seguridad de su vivienda, el agua que sale de las canillas, el gas que sale de las hornallas”.
“A mí me parece que esa exageración, el presidente puede pensar que el déficit fiscal está mal, puede pensar que el tamaño del estado tiene que ser más chico. Eso es discutible, debatible y la gente lo votó así que tiene todo el derecho del mundo de aplicar ese programa económico. Ya ir a proponer rebeliones fiscales me parece que es jugar con fuego”, agregó.
Con respecto a la polémica situación del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, Alvarez Agis recordó que “cuando fui funcionario público procuré que todos mis ahorros estuvieran invertidos en la Argentina, porque no era ilegal que tuviera acciones de una compañía que opera en Brasil, pero me parecía que no era ético”. Cuestionó además la ley de inocencia fiscal: “Hace ruido porque sobre todo tenemos un presidente que ha dicho que el que evade es un héroe. Eso fue muy eficiente en campaña, después cuando te toca gobernar te genera estos problemas: tenés una recaudación que cae”.
La urgencia electoral vs. los tiempos de la economía
Para cerrar, Alvarez Agis reflexionó sobre los plazos: “La Argentina tiene tiempos políticos muy cortos para los desafíos económicos que tiene. Tal vez para tener un buen resultado en materia de inflación sostenible, balanceado y que no genere recesión, se necesiten siete u ocho años, pero los mandatos duran cuatro”. Y concluyó: “Uno puede reconocerle al gobierno que bajó la inflación, eso es innegable. Lo que discutimos los técnicos es a qué costo la bajó. Hay políticas económicas que te hubiesen permitido tener esta misma baja de la inflación sin estos costos”. Finalmente, deseó: “Ojalá que de acá para adelante la política sea un poquito más equilibrada”.
