La periodista boliviana Maya Soraide analizó en CIUDAD TV el escenario político y social que atraviesa Bolivia tras más de 40 días de protestas y bloqueos. Advirtió sobre el impacto económico y social en distintas regiones, el desgaste del gobierno de Rodrigo Paz, la fragmentación de sectores movilizados y la polémica por la expulsión de una delegación de legisladores argentinos.
A 46 días del conflicto social y político en Bolivia, el escenario continúa marcado por bloqueos de rutas, reclamos al gobierno y una creciente afectación de la vida cotidiana. Aunque algunos sectores comenzaron a considerar instancias de diálogo con el Ejecutivo de Rodrigo Paz, desde el territorio advierten que la situación “no ha mejorado” y que las protestas mantienen distintos niveles de intensidad según la región.
La periodista local Maya Soraide describió un panorama todavía inestable y señaló que, pese a algunos avances parciales, la conflictividad persiste. “Si bien se habla de ciertos sectores que ahora se abren a la posibilidad del diálogo con el gobierno, cosa que no pasaba hace un par de semanas, podemos decir que la situación no ha mejorado”, afirmó.
Soraide explicó que algunas zonas registraron una disminución de los bloqueos, aunque aclaró que eso no implica una normalización del conflicto. Como ejemplo, mencionó el departamento de Chuquisaca, donde se levantaron 16 puntos de corte durante el fin de semana. Sin embargo, sostuvo que en otras regiones las medidas se endurecieron.
Algunos movimientos se han radicalizado, tal es el caso de Cochabamba, incluso llegó a un punto en el que las mismas personas civiles que se encuentran en Cochabamba hablaban de tomar ciertas determinaciones por su cuenta, como declarar un estado de excepción por su propia cuenta”, indicó.
La periodista aclaró que esa posibilidad no tiene sustento legal, aunque la interpretó como un reflejo del malestar social. “Obviamente esto es algo que no se puede hacer según la Constitución política del Estado, pero es una muestra de la desesperación que ya comienza a sentir la gente con respecto a todo lo que está pasando”, expresó.
Uno de los focos del conflicto continúa siendo el abastecimiento de alimentos y combustible. Según explicó, si bien en algunos puntos de bloqueo se habilitaron corredores humanitarios para permitir el paso de provisiones, las interrupciones vuelven a instalarse luego de algunas horas.
“Se abrió un corredor humanitario. La verdad es que una vez que se dan ciertas horas para que el alimento, la comida pasen, luego estos puntos de bloqueo nuevamente vuelven a reactivarse. Entonces es un problema constante”, remarcó.
Soraide sostuvo que, aunque inicialmente el conflicto afectaba principalmente al departamento de La Paz, actualmente Cochabamba aparece entre las zonas más comprometidas. Además, alertó sobre las consecuencias económicas que comienzan a extenderse hacia otras regiones del país.
“Hace un par de días nada más hacían virales en redes sociales las publicaciones y los videos de agricultores de Betanzos, en el departamento de Potosí, que ya comenzaban a sentir la crisis por el desabastecimiento”, señaló.
En ese sentido, consideró que la crisis dejó de ser un problema focalizado para convertirse en un fenómeno de alcance nacional. “Ya no solo se trata de una crisis a nivel de regiones, algo que solo se vive en Santa Cruz, La Paz y Cochabamba, ahora también comienza a sentirse en diferentes departamentos del país”, agregó.
Otro de los temas abordados durante la entrevista fue la situación de la delegación argentina integrada por legisladores que fue retenida y expulsada cuando intentaba ingresar a Bolivia para relevar denuncias sobre represión.
“Ellos llegaron al Aeropuerto Internacional de El Alto y sencillamente el gobierno no los dejó ingresar”, explicó Soraide, quien detalló que el Ministerio de Gobierno argumentó que la medida respondía al incumplimiento de requisitos migratorios.
“El Ministerio de Gobierno informaba que no se trataba de una decisión ideológica o política, sino que esta delegación no cumplía con todos los requisitos necesarios para poder ingresar al país”, sostuvo.
No obstante, indicó que el episodio también generó interpretaciones vinculadas al posicionamiento político de algunos integrantes de la comitiva frente al conflicto social. Según señaló, el gobierno boliviano ya había cuestionado anteriormente la participación de actores políticos extranjeros en manifestaciones vinculadas a los bloqueos.
Sobre la lectura política del levantamiento parcial de algunos cortes, Soraide consideró que no puede interpretarse como una victoria definitiva del gobierno, aunque sí como un cambio en el clima de negociación.
“No podríamos hablar de una victoria del gobierno, sino más bien de la posibilidad del diálogo”, afirmó, al señalar que varios sectores comenzaron a presionar para abrir instancias de negociación.
En ese marco, mencionó que organizaciones sindicales y sectores fabriles pidieron a la Central Obrera Boliviana avanzar hacia una agenda de diálogo con el Ejecutivo. Sin embargo, aclaró que otros espacios mantienen una postura inflexible.
“Hay un sector que no quiere dar un solo paso atrás y estamos hablando de los evistas”, señaló sobre los seguidores del ex presidente, Evo Morales. Además, mencionó amenazas de radicalización en algunas zonas del departamento de La Paz, donde grupos advirtieron sobre posibles cortes de agua, energía eléctrica y nuevas medidas de protesta.
Para la periodista, el actual escenario muestra una combinación de sectores dispuestos a dialogar y otros que mantienen la confrontación, en un contexto donde los bloqueos se levantan de forma transitoria y podrían retomarse.
“El hecho de que estos puntos de bloqueo se hayan levantado no significa que no puedan volver más adelante. En realidad estamos hablando de un cuarto intermedio”, concluyó.
