Un informe elaborado por la Fundación Tejido Urbano advierte por las brechas de acceso a internet de calidad en el área rural, con zonas del país con apenas el 10% de la población que logra acceder a un servicio adecuado. La región NEA registra indicadores menos favorables de conectividad rural.

El trabajo de la Fundación Tejido Urbano expone que frente a la digitalización de la vida diaria, las diferencias en el acceso y calidad de los servicios de telecomunicación, principalmente de internet, posicionan a la ruralidad como un territorio desigual.

A diferencia de las áreas urbanas, aquí se evidencia menor cobertura, de peor calidad y con mayor costo relativo. Pero también son estos territorios donde el Estado y los privados realizan menores inversiones. Estas desigualdades, lejos de ser homogéneas, presentan variaciones vinculadas a la realidad propia de cada región, su relevancia en los mercados productivos y sus densidades demográficas.

Según se expone, el acceso a internet en el medio rural constituye la posibilidad de que las comunidades puedan participar de procesos culturales amplios, de reconocimiento de la identidad, acercamiento del Estado y sus instituciones, la participación en la discusión pública, el consumo cultural, entre otras muchas posibilidades inseparables de la construcción de ciudadanía. Pero sobre todo, la conectividad de calidad brinda herramientas y condiciones para que la ruralidad pueda seguir siendo habitada.

Recientemente, Segura Carzola y Morales, ambos investigadores del INTA, han publicado un trabajo sobre conectividad en nuestro país. Construido principalmente con datos del último Censo Nacional de Población y Vivienda, los investigadores afirman que, a nivel nacional, el 76,4% de los hogares tienen internet, mientras que el 89,2% posee por lo menos un teléfono celular con conexión a la red.

Se indica que la calidad de una conexión que puede brindar un teléfono en nuestro país es de menor calidad que la que se provee directamente a los domicilios, debido a que las redes móviles aún no permiten realizar diversas tareas que requieren el nivel necesario de estabilidad y ancho de banda. A esta cuestión se suma que en promedio, en el 25% de los hogares argentinos no hay computadoras ni tablets, equipamiento mínimo para realizar una serie importante de tareas digitales, como trámites, educación, consultas médicas, entre otras.

Aunque estos niveles de cobertura a nivel nacional superan la media regional informada por CEPAL, como veremos más adelante, la penetración de estos servicios se da de forma dispar según provincias, generando grandes brechas territoriales. Estas diferencias se materializan en las brechas que se analizan a continuación.

Radiografía de la conectividad rural

La primera gran brecha en la que nos interesa indagar es en el acceso a la conectividad en ámbitos rurales y urbanos. Según los datos del Censo 2022, el 78,6% de los hogares urbanos a nivel nacional poseen internet en sus viviendas. Este número sube al 90,2%, si se considera la conectividad a través de teléfonos celulares.

Sin embargo, la conectividad domiciliaria cae fuertemente en el medio rural, llegando al 56,8% de la población agrupada (pequeñas localidades, pueblos y parajes) y a solo el 36,5% de la población que habita de forma dispersa. La conectividad por medio de teléfono celular, también es menor, cubriendo al 80,6% de la población agrupada y a solo el 70,3% de la población dispersa.

A nivel provincial se presentan grandes diferencias: nominalmente las brechas urbano-rurales de conexión domiciliaria superan y en varios casos duplican a las de las conexiones a través de móviles. Las brechas más bajas se presentan principalmente en provincias como Santa Cruz (8,16% celulares y 6,58% domiciliaria) y La Pampa (9,30% celulares y 14,16% domiciliaria). En el otro extremo, Formosa (27,53% celulares y 38,87% domiciliaria) y Salta (30,11% celulares y 42,04% domiciliaria) presentan brechas importantes.

Corrientes se ubica entre las provincias con mayor brecha de acceso a internet en la vivienda, entre el ámbito urbano y rural.

De esta forma, se encuentran fuertes diferencias entre regiones. Las provincias patagónicas y pampeanas, tanto en conexiones domiciliarias como móviles, presentan porcentajes de cobertura similares o por encima del promedio nacional.

Por el otro lado, varias provincias del NEA y NOA sobresalen por las bajas coberturas, incluso en aquellas que históricamente presentan altos porcentajes de población rural. Entre los casos más relevantes nos interesa detenernos en el alcance de las conexiones domiciliarias en la ruralidad de Santiago del Estero, donde solo el 22,67% de los hogares en los pueblos rurales tienen internet en su domicilio. El número baja a la mitad, 11,26%, si se observa la ruralidad dispersa, implicando que poco más de 1 de cada 10 hogares tienen internet provisto directamente a su vivienda.

Celulares en lo rural

Según datos del Banco Mundial, en Argentina para el año 2024, ya existían 140 celulares cada 100 habitantes. Sin embargo, no todos los hogares acceden a uno de estos artefactos y mucho menos los que se encuentran en el medio rural.

A ello hay que sumarle que la presencia de estos dispositivos en los hogares tampoco garantiza que quienes allí habitan puedan tener una conexión estable, constante y con suficiente ancho de banda. Asimismo, los teléfonos celulares son dispositivos que se caracterizan por su uso individual, lo que limita su utilidad dentro de los hogares. Sin embargo, estos artefactos se vuelven fundamentales en una ruralidad donde no hay computadoras.

Si se observa la presencia en los hogares de computadoras y tablets según el Censo 2022, el porcentaje es contundente. Mientras que en el 58,9% de los hogares urbanos del país poseen alguno de estos dispositivos, en la ruralidad agrupada el porcentaje baja cerca de 20 puntos, ubicándose en 39,7%.

Más grande es la brecha si observamos la ruralidad dispersa a nivel nacional: entre quienes viven en los campos, solo el 25,9% accede a una computadora o tablet en el propio hogar. La brecha en este caso asciende a los 33 puntos de diferencia.

Esta situación se profundiza en provincias como Santiago del Estero y Formosa, donde solo el 21,9% de los hogares de las localidades rurales y el 11,9% de los que se encuentran de forma dispersa en los campos, poseen una computadora o tablet en su vivienda.

Momarandu

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