Por menos del uno por ciento de los votos, el ultraderechista Abelardo de la Espriella se impuso en el preconteo del balotaje colombiano, aunque el progresista Iván Cepeda destacó que su fuerza impugnó 33 mil mesas y que esperará el escrutinio definitivo, que demora varios días. Milei se apuró en salir a festejar.
El candidato ultraderechista se imponía con el 49,6 por ciento de los votos frente al 48,7 por ciento de su rival de izquierda. La segunda vuelta alcanzó una participación récord y, ante el resultado del preconteo que otorgaba un mínimo margen de 250 mil votos, el mandatario Gustavo Petro y su delfín Cepeda llamaron a esperar el escrutinio oficial, que es el definitivo.
Más de 41 millones de colombianos estuvieron convocados a resolver una encrucijada histórica. La balanza se inclinaba hacia el abogado excéntrico De la Espriella, un outsider dispuesto a desandar el camino progresista de cuatro años de Petro con una receta de mano dura en el tema seguridad y motosierra al gasto público en lo económico, al estilo Javier Milei.
Desde Barranquilla, el primer mensaje que dio el candidato que se hace llamar “El Tigre” fue por redes sociales: “Casi 13 millones de colombianos depositaron su confianza en José Manuel Restrepo, en el Tigre y en este gran sueño llamado Patria Milagro”. Y los convocó a una gran caravana.
Un país partido en dos mitades
Su rival Cepeda fue el primero en hablar ante sus seguidores. “Esta noche debo decir lo siguiente: reconocemos que el preconteo es un dato no oficial ni vinculante. Reconocemos su primer resultado, pero a renglón seguido informamos que nuestro grupo de testigos está impugnando 33 mil mesas. Una por una deberá ser objeto del escrutinio”. En 2022, el Pacto Histórico recuperó 528 mil votos tras las impugnaciones presentadas en las elecciones legislativas.
El senador y defensor de derechos humanos destacó que el país está dividido en dos mitades del electorado y, por tanto, su fuerza política no va a permitir ningún retroceso en las conquistas sociales. “No permitiremos que se violente la democracia. Estamos muy curtidos y somos una fuerza resistente que tiene la capacidad de sobrevivir en las peores condiciones. No permitiremos que nos quiten el salario vital ni el bono pensional, ni que se destruya la educación pública”.
La crónica de esta votación es, en el fondo, el retrato de un país que busca su identidad en medio de los antagonismos. El próximo presidente tendrá, por encima de todo, la compleja tarea de gobernar una nación donde la mitad del electorado mirará al nuevo inquilino de la Casa de Nariño con absoluta desconfianza.
Página 12
