El director de Áreas Protegidas y Biodiversidad del Chaco, Edgardo Witchiensky, explicó cómo interviene el Estado ante ataques o apariciones de fauna silvestre, a partir del caso de una rescatista de Charata que denunció que un puma atacó a animales bajo su cuidado. Señaló que la línea 105 centraliza las denuncias, remarcó que la provincia busca evitar el abatimiento de felinos y detalló que, fuera del Gran Resistencia, la respuesta inmediata suele quedar a cargo de la Policía Rural o comisarías locales.
El director de Áreas Protegidas y Biodiversidad del Chaco, Edgardo Witchiensky, explicó cómo debe actuar la población ante la presencia o el ataque de animales silvestres, luego del caso ocurrido en Charata, donde una rescatista denunció que un puma atacó a perros y otros animales domésticos que tenía bajo su cuidado en una zona rural.
En diálogo con CIUDAD TV, el funcionario aclaró que la intervención del área provincial alcanza a la fauna silvestre, mientras que los casos vinculados a animales domésticos corresponden a otros organismos. “Todas las cuestiones que tienen que ver con rescate animal pasan en parte por esta dirección, siempre y cuando se trate sobre animales de fauna silvestre. Nosotros nos encargamos de los animales silvestres, no de los domésticos”, precisó.
En ese marco, indicó que ante la presencia de un puma u otro animal silvestre en una zona urbana o rural, la vía de contacto es la línea 105. “Cuando hay ataques de fauna silvestre o si hay presencia de un animal, se debe llamar al 105. Es una línea que está habilitada y nos derivan las llamadas hacia las brigadas de rescatistas”, explicó.
Según detalló, a partir de esa comunicación se realiza una primera evaluación para determinar de qué animal se trata, en qué condiciones está y qué tipo de intervención hace falta. “Generalmente se hace primero un chequeo de qué animal es y en qué condiciones está para saber con qué elementos hay que acudir al lugar. Después pasa un control veterinario de la dirección y, una vez rescatado, se lo destina de acuerdo a su estado de salud: puede ser devuelto al medio natural o ir a algún lugar donde necesite otra intervención”, señaló.
El caso de Charata
Witchiensky se refirió puntualmente al episodio ocurrido en Charata, donde una rescatista denunció que un puma estaba atacando a los animales que aloja en un predio rural. Según explicó, se trata de un espacio donde se rescatan principalmente perros, gatos y caballos, ubicado en una zona donde estos ataques pueden producirse por la presencia de fauna silvestre.
“Ese lugar es donde recogen animales domésticos, perros, gatos y caballos fundamentalmente, pero están en una zona rural y están siempre sujetos al ataque o la intervención de algún animal de fauna silvestre, especialmente los felinos, que siempre son los que están actuando en la zona”, sostuvo.
Consultado sobre la respuesta estatal en este tipo de situaciones, remarcó que la provincia no cuenta con delegaciones en el interior y que, por eso, en muchos casos la primera intervención recae en la Policía Rural o en las comisarías locales. “En el interior de la provincia se trabaja más directamente con la Policía Rural, que es quien tiene la llegada más inmediata. Nosotros no tenemos delegaciones en el interior y este tipo de cuestiones requiere una acción totalmente inmediata, no se puede esperar horas o un día para resolver esto”, explicó.
En relación con la denuncia de la rescatista de Charata, Witchiensky aseguró que mantuvo contacto con la mujer y que también hubo comunicación con la policía de la zona. Sin embargo, advirtió sobre las limitaciones que existen para capturar a un puma con vida. “Es muy complicado capturar un animal de estas características vivo, por eso lo ideal es tratar de disuadir que no provoque más daño”, indicó.
Evitar el abatimiento
El director de Áreas Protegidas remarcó que, frente a ataques de felinos, la política oficial es evitar la muerte del animal, aun cuando exista una vía legal para solicitar su abatimiento en determinados casos. “En el caso de los ataques de felinos, que en este caso era un puma, lo que ocurre es que no está permitido o tratamos de evitar hasta las últimas consecuencias el hecho de abatir el animal”, afirmó.
Y agregó: “Hace más de siete años que eso no lo estamos aplicando. Lo que tratamos es de disuadir. En el caso de la ganadería se puede llegar a tener acciones de manejo específico que eviten que ese puma siga atacando. Tratamos de evitar el abatimiento y que no se lo mate al animal”.
En ese sentido, sostuvo que una de las principales recomendaciones es reforzar el resguardo de los animales domésticos o de producción en corrales o lugares cerrados para disminuir el riesgo de ataques. “Lo ideal es tratar de disuadir que no provoque más daño, por lo general con el manejo de los animales encerrados en corrales o en algún resguardo para evitar estos ataques”, señaló.
Qué denuncias recibe la dirección
Witchiensky también describió cuáles son las situaciones más frecuentes en las que interviene el área. Indicó que la mayor cantidad de denuncias se concentra en Resistencia y el Gran Resistencia, principalmente por la aparición de ofidios, monos y otros animales silvestres en zonas urbanas y suburbanas.
“Las mayores denuncias que tenemos son en la zona urbana de Resistencia y Gran Resistencia por algunos ofidios o presencia de monos, o algún otro animal como puede ser algún tipo de ciervo o algún yacaré”, dijo.
Sobre la presencia de ciervos o huasuncho en zonas suburbanas, aclaró que muchas veces se trata de una circulación natural y que no siempre requiere captura o traslado. “En muchas zonas donde es natural que ande el animal, no debería ser un inconveniente. Habría que dejarlo funcionar libre, que circule libremente. El problema es que no esté en mascotismo, que no lo estén agrediendo”, explicó.
También se refirió a los casos de monos que suelen verse en patios, plazas o tendidos eléctricos, una situación que en ocasiones genera alarma entre vecinos. Según indicó, parte de esos episodios se explica por animales que estuvieron en cautiverio y escaparon, aunque también hay ejemplares silvestres que se acercan a zonas urbanas en busca de alimento.
“La presencia de monos responde mucho a que hay muchos que están en un estado de mascotismo y muchas veces se escapan de las casas donde están. En algunos lugares, como las plazas, pueden venir animales silvestres que se instalan y el mono busca zonas urbanas por una cuestión de alimentación”, señaló.
Convivencia y rescate
El funcionario planteó que la provincia convive con una gran diversidad de fauna y que, en muchos casos, la presencia de animales silvestres no implica por sí sola una situación de riesgo. “Vivimos en una zona donde la diversidad de animales es muy grande y con muchos de ellos la verdad es que hay que convivir en la medida de lo posible”, afirmó.
De todos modos, aclaró que hay escenarios que requieren intervención inmediata, sobre todo cuando aparecen especies potencialmente peligrosas o cuando el animal corre riesgo por la acción humana o de otros animales. “Hay casos más peligrosos, como cuando aparecen ofidios, y especialmente con el clima que tenemos, con temperaturas muy altas y alta humedad, eso es de lo más problemático que puede llegar a suceder”, advirtió.
Finalmente, explicó que el área cuenta con brigadas que actúan en territorio, con intervención veterinaria posterior y con la posibilidad de derivar ejemplares a centros de rescate no estatales hasta definir su liberación. “Tenemos una brigada que actúa en terreno rescatando esos animales. Después tiene una intervención veterinaria y contamos con algunos centros de rescate que no son públicos, sino de organizaciones o privados, a los que podemos derivar por unos días y después se evalúa la posible liberación y dónde poder hacerlo”, concluyó.
