Capitán en el bronce del Mundial 82 y el de los JJ.OO. de Seúl 88, de exitosa carrera en el exterior, regresó al país para dirigir a Las Panteras, pero una grave enfermedad lo alejó de la actividad. Tenía 65 años.

El deporte argentino, no solo el vóley, está de luto y muy triste. Daniel Castellani, uno de los nombres más importantes de la historia de este deporte en el país, falleció este jueves 25 de junio luego de una larga lucha contra una grave enfermedad. La noticia fue confirmada por la Federación del Voleibol Argentino (FeVA), que despidió a quien fuera un referente absoluto tanto dentro como fuera de la cancha.

“Con profundo dolor la Federación del Voleibol Argentino lamenta comunicar el fallecimiento de Daniel Castellani luego de una larga lucha contra una grave enfermedad. Acompañamos en este momento difícil a toda su familia, amigos y allegados”, se expresó en el comunicado oficial.

Castellani, nacido el 21 de marzo del 61 en La Lucila, provincia de Buenos Aires, fue uno de los líderes de la histórica Generación del ’82, el equipo que puso al voleibol argentino entre las grandes potencias del mundo. Como capitán de aquella camada inolvidable consiguió la medalla de bronce en el Mundial de Argentina 1982 y volvió a subir al podio seis años más tarde con otro tercer puesto, esta vez en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988, una de las páginas más gloriosas del deporte nacional, recién emparadada por el podio en Tokio 2021.

Dueño de un enorme carácter, liderazgo y capacidad de conducción, quien jugara con la histórica 2 fue una referencia permanente para sus compañeros durante una época que marcó un antes y un después para el vóley argentino.

Tras retirarse como jugador, con pasado en clubes de Italia y Brasil, siempre con su bigote distintivo, el ex punta receptor inició una brillante carrera como entrenador. Dirigió en algunas de las ligas más importantes del mundo, especialmente en Europa, donde construyó un prestigio internacional que lo convirtió en uno de los técnicos más respetados del circuito. También estuvo al frente de la Selección masculina argentina.

Años más tarde regresó nuevamente a la Argentina para asumir un nuevo desafío: conducir a Las Panteras. Sin embargo, los problemas de salud comenzaron a aparecer y una grave enfermedad terminó alejándolo progresivamente de la actividad. Estaba casado con Silvina Pozzo, con quien tuvieron dos hijos: Ariana e Iván, quien también jugó al vóley y llegó a la Selección.

Una carrera de entrenador repleta de títulos

Su éxito no terminó cuando dejó las canchas en el ’92. Muy por el contrario, comenzó una segunda etapa que terminó siendo igual o más brillante.

A la temporada siguiente se hizo cargo de la Selección como entrenador en una primera etapa de dos que desarrolló. En el 95, el equipo obtuvo la medalla de oro en los Juegos Panamericanos de Mar del Plata, y al año siguiente, en los Juegos Olímpicos de Atlanta 96, logró el diploma olímpico al terminar octavo. La misma posición sonsiguió en el Mundial de 19 y la sexta en la Liga Mundial de 1999.

Su primer gran trabajo fa nivel clubes ue al frente de Bolívar Vóley, con el que conquistó la Liga Argentina de las temporadas 2002/03 y 2003/04, iniciando una carrera que rápidamente llamó la atención de Europa.

En 2006 asumió en Skra Bełchatów, de Polonia, donde vivió uno de los ciclos más exitosos de su carrera. Ganó tres ligas consecutivas, tres Copas de Polonia y convirtió al club en una referencia del voleibol europeo.

Ese rendimiento le abrió las puertas de la selección polaca. En apenas unos meses llevó al equipo al título del Campeonato Europeo 2009, un logro tan importante para el deporte del país que recibió la Cruz de Caballero de la Orden Polonia Restituta, una de las máximas condecoraciones civiles otorgadas por el Estado polaco.

Más tarde dirigió al Fenerbahçe de Turquía, donde volvió a ser campeón de liga en dos oportunidades, además de conquistar la Copa de Turquía, la Supercopa y la Challenge Cup europea.

Su recorrido continuó por ZAKSA Kędzierzyn-Koźle, Noliko Maaseik de Bélgica, Funvic Taubaté de Brasil y Olympiacos de Grecia, donde en la temporada 2023/24 volvió a demostrar toda su vigencia al conquistar la liga griega y la Copa de Grecia.

El regreso de Castellani a la Selección

Décadas más tarde de aquella primera vez, regresó al país para asumir un nuevo desafío al frente de la Selecciín, pero esta vez en Las Panteras, la femenina, con el objetivo de seguir impulsando el crecimiento del vóley argentino. De hecho, se unió al equipo incluso luego de que le detectaran un cáncer en el 2023 y hasta después de que le realizaran quimioterapia.

Además de su familia, el vóley era “un desafío”que lo mantenía vivo, según sus palabras. Sin embargo, esa grave enfermedad lo obligó a alejarse de la actividad. Primero con una licencia y luego definitivamente, para cerderle la posta a Facundo Morando.

Más allá de sus títulos, Daniel Castellani dejó un legado inmenso. Fue el líder de la generación que abrió el camino de los grandes éxitos internacionales del voleibol argentino y un entrenador respetado en todo el mundo, capaz de triunfar en algunas de las ligas más competitivas del planeta. Su nombre quedará para siempre entre los más importantes de la historia del deporte argentino y mundial.

Diario Olé

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