La obra “Imago Mundi”, una adaptación de Ricardo III de Shakespeare escrita por Gladys Gómez, se estrenará este viernes en el Complejo Cultural Guido Miranda como parte del programa “TNC Produce en el País”. El proyecto reúne a un elenco y equipo técnico chaqueño seleccionados entre 78 postulaciones y propone una reflexión sobre el poder, las pasiones humanas y la sociedad contemporánea.

El Complejo Cultural Guido Miranda será escenario este viernes del estreno de “Imago Mundi”, una producción del programa “TNC Produce en el País” del Teatro Nacional Cervantes, que reúne a un elenco y equipo artístico íntegramente chaqueños bajo la dirección de José Luis Valenzuela y la producción ejecutiva del Cervantes, a cargo de Alejandro “Poli” Bontas.

Durante una entrevista en CIUDAD TV, ambos destacaron el proceso de selección y producción de la obra, que forma parte de una iniciativa del Teatro Cervantes destinada a desarrollar producciones teatrales en distintas provincias del país.

Bontas recordó que el estreno será el viernes 3 de julio a las 22, mientras que la segunda función se realizará el sábado 4 a las 21.30. Explicó que el horario del estreno debió modificarse por la coincidencia con el partido mundialista de la Selección Argentina.

“El viernes estrenamos, después de una ardua tarea. Vine al Chaco en tres oportunidades para las audiciones, para ver cómo montar, cómo se va evolucionando la producción del espectáculo al mes de haber comenzado los ensayos y ahora para el estreno esta semana, donde ya están las cartas echadas y tenemos que armar la situación de montaje para estrenarlo el viernes, el viernes 3 a las 22 horas”, señaló.

El productor ejecutivo explicó que Imago Mundi forma parte del programa TNC Produce en el País, mediante el cual el Teatro Nacional Cervantes desarrolla producciones teatrales en distintas provincias desde hace más de dos décadas.

En ese marco, recordó que la convocatoria nacional recibió 78 proyectos y que solo cinco fueron seleccionados. “Fue un arduo trabajo de selección para dejar, de los 78, cinco. Trabajamos mucho, discutimos mucho, pero discutimos bien, llegamos a un acuerdo y quedaron estos cinco proyectos”, explicó.

Entre esas propuestas fue elegida la de Chaco, junto con proyectos de Río Negro, Bahía Blanca y Lago Puelo. También había sido seleccionado un proyecto de Neuquén que finalmente no pudo concretarse.

“Al quedar seleccionado el proyecto, no solamente los actores y las actrices son chaqueños, sino todo el equipo de producción artística también: escenógrafo, vestuarista, iluminador, músico; en este caso hay títeres, o sea la realización de títeres también. Se ha armado un staff muy importante y en estos tiempos tan difíciles es bueno que esto suceda”, sostuvo.

El productor explicó que su tarea consiste en recorrer las provincias participantes para realizar las audiciones y acompañar todo el proceso de producción.

“Viajo por las provincias que me tocan para ver teatro y gestionar el teatro en la Argentina”, comentó.

“Cada lugar tiene su particularidad y es interesante lo que sucede cuando uno hace las audiciones. Cada uno tiene maneras distintas de abordar las escenas, que tienen que ver con la territorialidad y también con las escuelas que hay en las distintas partes del país”, afirmó.

En ese sentido, agregó: “Se presentaron 78 postulantes y tuvimos que seleccionar cinco. Lo que vimos fue un mapa de posibilidades muy impresionante. Uno elige no lo mejor, porque tampoco se trata de ese carácter de evaluación, sino lo que necesita para el espectáculo que quería montar José Luis y Gladys”.

“Siempre estoy gratamente sorprendido y me siento como un privilegiado recorriendo el país, viendo qué calidades de actores hay y teniendo la posibilidad de elegirlos”, expresó.

“La obra termina siendo una parábola sobre el mundo que vivimos”

Por su parte, el director explicó que Imago Mundi parte de una adaptación de Ricardo III, de Shakespeare, escrita por la dramaturga Gladys Gómez.

Según explicó, la obra conserva el eje central del clásico, centrado en las disputas por el poder, aunque trasladado a una historia vinculada con Rosario y las estructuras mafiosas.

“Lo que está detrás de esa escritura shakespeariana es una meditación sobre el poder y sobre en qué medida los poderes, aun institucionalizados, tienen una estructura mafiosa. Surgió de acá una serie de sucesiones. Rosario fue conocida como la Chicago argentina durante mediados del siglo pasado y después se derivó hacia los narcos, una historia subterránea bastante oscura, pero muy conocida”, describió Valenzuela.

Precisó además que esa ambientación aparece reflejada en elementos como el vestuario, el lenguaje y distintas referencias culturales, aunque aclaró que la intención trasciende ese contexto.

“Como cualquier obra de teatro es una alegoría con pretensiones de universalidad, es decir, promover una reflexión sobre lo que ahí se juega que nos concierne de manera directa”, expresó.

Uno de los rasgos distintivos de la puesta es la incorporación de títeres de tamaño humano, recurso que terminó transformando toda la propuesta escénica. “Como Gladys es titiritera, además de actriz y dramaturga, había propuesto una escena que debía resolverse mediante títeres de tamaño humano, muy realistas y, como director, el problema de tener un efecto aislado en medio de toda una obra interpretada por actores era cómo hacer verosímil esa escena de títeres que además era muy intensa”, contó el director.

“Lo que propuse fue ampliar esa participación de los muñecos a tal punto que la obra viene a ser un espectáculo teatral en el que actúan humanos y es visto por muñecos; es decir, es la inversión de la relación público-escenario habitual”, explicó.

A partir de esa decisión, Valenzuela señaló que la puesta plantea una reflexión sobre una sociedad donde las pasiones parecen haber desaparecido. “Los personajes ya convertidos en títeres acuden a ciertas ceremonias donde tienen la posibilidad de haber reconstruido lo que es la humanidad con sus pasiones desatadas, mientras que ellos ya son una especie de seres neutros”, indicó.

“Son como los personajes de las distopías famosas del siglo XX, como Un mundo feliz, donde a la gente se le daba el soma para que estén todo el tiempo tranquilos. Alcanzan una suerte de desapasionamiento, una anestesia que les permite soportar cualquier tipo de organización política”, sostuvo.

En esa línea resumió el sentido de la propuesta: “La obra termina siendo una parábola sobre el mundo que vivimos, una meditación”.

“Gladys propone una adaptación mucho más asimilable para la contemporaneidad. El personaje central de Ricardo III siempre fue convertido en un cliché del tipo deforme, del jorobado. Pero en realidad no es que estuviese deforme físicamente, sino que era un desbordado, un sociópata”, señaló.

Y agregó: “En los tiempos que corren uno se da cuenta hasta qué punto el ámbito del poder está muy recorrido por esa clase de gente, personas sin escrúpulos dispuestas a pisotear y a pasar por cualquier tipo de reglas para lograr lo que quieren”.

Respecto del título de la obra, explicó que reúne distintas interpretaciones de la expresión Imago Mundi.

“La palabra Imago tiene dos acepciones: una es la de un insecto que llega a su madurez y en el psicoanálisis tiene el significado de una imagen muy fuerte en la vida de un individuo. La palabra Imago Mundi, literalmente ‘imagen del mundo’, se aplica a la cartografía previa a la modernidad, donde los monstruos rodeaban lo desconocido”, explicó.

“Cuando uno ve la obra, los títeres están mirando a los seres humanos enloquecidos. ¿Quiénes son los monstruos? ¿Son esos humanos con toda su fuerza pasional o son estos lobotomizados, reducidos a una simple condición de eficiencia de funcionamiento social?”, planteó.

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