El presidente de la Cámara de Supermercados, Autoservicios y Afines del Chaco (CSACH), Julio Ramírez, aseguró que la pérdida del poder adquisitivo modificó la forma de comprar de los consumidores. Señaló que disminuyó la compra de productos enlatados y bebidas, que la gente compara precios antes de decidir y que el sector atraviesa una etapa de adaptación marcada por la caída del consumo.
Las compras diarias reemplazaron a las grandes compras mensuales y el consumidor prioriza el precio por sobre las marcas. Ese fue el diagnóstico que trazó Julio Ramírez, presidente de la Cámara de Supermercados, Autoservicios y Afines del Chaco (CSACH), al analizar el escenario actual del comercio minorista y los cambios en los hábitos de consumo.
“Las compras son diarias, las nuevas formas de compra se transformaron en hábitos, donde realmente la gente asiste al supermercado todos los días y hasta a veces dos veces en el día”, afirmó durante una entrevista en CIUDAD TV.
Según explicó, el tradicional carrito lleno es cada vez menos frecuente. “El changuito ya prácticamente son muy pocas personas las que pueden cargarlo y esto se debe, por supuesto, al poder adquisitivo de la gente, que los sueldos nunca alcanzan a la inflación”, sostuvo.
Ramírez indicó que esta situación se refleja en la rotación de distintos productos. Uno de los casos más notorios es el de los alimentos enlatados. “Hoy no tienen la rotación que tenían años anteriores. Cuando vas haciendo las compras o los stocks en el supermercado, te das cuenta que cayó mucho el consumo de lo que es enlatados”, señaló.
También mencionó una disminución en la venta de bebidas alcohólicas. Explicó que el consumo de cerveza suele bajar durante los meses de frío, aunque remarcó que la situación económica profundiza esa tendencia. “A eso hay que sumarle la crisis económica, los sueldos que no alcanzan y la cantidad de opciones que hoy también tienen los consumidores; hay negocios por todos lados”, expresó.
En ese sentido, destacó el crecimiento de los comercios de cercanía, aunque aclaró que tampoco escapan al contexto. “Se están expandiendo, pero también están teniendo caídas en el consumo. Todos los sectores están sufriendo caídas en las ventas”, afirmó.
El dirigente explicó que el escenario económico modificó además la forma en que trabajan los supermercados. Recordó que durante los períodos de alta inflación convenía acumular mercadería porque el aumento constante de precios permitía capitalizar el stock.
“Las reglas del juego cambiaron. Hoy es totalmente diferente, hoy no sirve estoquearse porque no hay poder adquisitivo, no hay consumo. Se compra lo justo y necesario para adquirir en la góndola y así se va reponiendo”, indicó.
Esa menor rotación también obliga a revisar permanentemente el surtido disponible. “Sucede con algunas marcas que se tienen que dejar de vender porque no tienen rotación. Además, en nuestro sector tenemos algunos productos con fechas cortas en los vencimientos; algunos proveedores reconocen y te cambian el producto, otros no”, explicó.
Respecto de las preferencias de los consumidores, Ramírez sostuvo que el precio desplazó a las marcas como principal criterio de elección. Incluso, aseguró que la caída alcanza también a las segundas y terceras marcas.
“En líneas generales cayó el consumo hasta de las segundas y terceras marcas. El consumidor que tiene un buen poder adquisitivo sigue eligiendo la marca que le gusta, pero antes un consumidor con menor poder adquisitivo se daba el lujo de comprar una primera marca y hoy no lo puede hacer”, describió.
Sin embargo, aclaró que el impacto no es igual para todos los formatos comerciales. “En nuestro sector, dependiendo del segmento, somos pequeños supermercados, almacenes de cercanía y supermercados. En esto se vieron más afectados las multinacionales y los negocios de grandes superficies. Nosotros sí podemos eliminar algunas marcas puntuales o reducir la compra”, comentó.
Ramírez señaló que el comportamiento de los clientes también cambió dentro de los locales. “Hoy no se fija tanto en la marca, sino en el precio y en lo que puede pagar”, resumió.
“Todos los días podemos ver que los clientes ingresan; algunos andan con una lista anotada en un papel, otros directamente con el celular. Uno puede ver que sacan fotos a los precios y quizás comparan con otros vecinos o con sus familiares; algunos dan vuelta por el supermercado y después terminan no comprando nada y otros terminan comprando un producto”, relató.
Consultado sobre el monto promedio de las compras, explicó que depende del tamaño y la ubicación del comercio. Como referencia, indicó que “un ticket promedio hoy puede estar en un negocio de 1.000 metros cuadrados entre los 20.000 y los 30.000 pesos”, incluyendo carnicería, verdulería y productos de almacén.
También hizo referencia al peso de los costos operativos. Explicó que los comercios más pequeños pueden reducir gastos de personal cuando trabajan los propios dueños y sus familias, aunque advirtió que los costos fijos siguen siendo elevados.
“Cada vez que hay un aumento de combustible y en la logística impacta directo en los precios. Entonces, para todos, en diferentes situaciones, es difícil”, afirmó.
Al comparar el presente con años anteriores, destacó que la dinámica de los precios también cambió. Recordó que antes los proveedores enviaban listas nuevas semanalmente e incluso varias veces en una misma semana.
“Eso hoy no ocurre. Cuando recién hubo un cambio de gobierno la inflación bajó considerablemente y hasta algunos productos bajaron en el comienzo de esta gestión nacional. Después se empezaron a acelerar, no a la velocidad de años anteriores. Hoy están en dos dígitos y más o menos se va a mantener ahí”, señaló.
No obstante, consideró que algunos factores volvieron a presionar sobre los costos. “En un momento se olvidaron del dólar y no pasaba nada. Hoy de vuelta empezó a ser protagonista, además de los aumentos de servicios y de combustible”, sostuvo.
Para el presidente de la CSACH, el panorama sigue siendo complejo para todo el sector comercial. “No estamos ajenos a la realidad de todos los sectores de este país. Esta es una crisis con un escenario diferente, pero una crisis al fin. Son muchos años en donde no podemos proyectar y se vive en la constante incertidumbre”, expresó.
En ese contexto, afirmó que la prioridad de los comerciantes pasa por administrar cuidadosamente los recursos. “Hoy más que nunca tenemos que pensar en el día a día, afinar bien el lápiz, ser ordenados, no cometer ninguna locura, ver bien los costos, las pérdidas y las ganancias”, manifestó.
“Prestar un servicio, brindarle una experiencia de compra al consumidor requiere de higiene, de seguridad, de iluminación y de una cantidad de cosas que uno tiene que trasladar al precio del producto. En estos momentos donde no hay consumo, uno tiene que empezar a reducir por todos lados”, indicó.
Ramírez sostuvo que el consumidor cambió sus prioridades y que el desafío del sector es adaptarse a esa realidad. “Hoy la gente está pensando más en ir al supermercado y poder hacer una buena compra ahorrando y haciendo rendir de la mejor manera su plata. Nuestro deber es adaptarnos a eso como supermercadistas, tratando de brindarle a nuestros clientes promociones, ofertas y herramientas para que puedan seguir comprando”, cerró.
