La investigación global fue realizada por expertos de Canadá, Estados Unidos, Reino Unido y Hong Kong, y se publicó en la revista The Lancet. Qué detectaron al integrar datos de laboratorio, ensayos clínicos y vigilancia en poblaciones reales
Las vacunas de ácido ribonucleico mensajero (ARNm) dan a las células una instrucción temporal para producir una proteína inofensiva de un virus y así entrenar al sistema inmune sin introducir ningún patógeno completo.
Se aplicaron a escala global por primera vez para prevenir la enfermedad COVID-19, que es causada por un coronavirus, y hoy hay múltiples iniciativas para desarrollar la misma tecnología en usos que van desde el tratamiento del cáncer hasta las enfermedades poco frecuentes.
Ahora, un equipo internacional liderado por investigadores de la Universidad de British Columbia (UBC) de Canadá confirmó que esa tecnología es segura y eficaz tras la aplicación de miles de millones de dosis en el mundo. Hicieron una revisión global que fue publicada en la revista The Lancet.
La revisión, que también fue realizada por expertos de Estados Unidos, Reino Unido y Hong Kong, no se limitó al COVID-19: abarcó vacunas de ARNm para influenza, virus sincitial respiratorio, Zika y rabia, entre otras enfermedades.
El veredicto: seguras, eficaces y vigiladas
La revisión publicada en The Lancet integra, entre otros, los datos de los ensayos clínicos de fase 3 —la etapa de prueba en humanos a gran escala antes de la aprobación oficial— de las vacunas BNT162b2 (comercializada por Pfizer-BioNTech) y mRNA-1273 (Moderna), que en conjunto incluyeron a cerca de 75.000 personas.
En esos estudios previos, los eventos adversos graves se presentaron en una frecuencia similar entre quienes recibieron la vacuna y quienes recibieron un placebo. Al analizar esa evidencia acumulada, la revisión aborda una de las dudas más extendidas sobre esta tecnología: si las vacunas de ARNm alteran el ADN.
Los investigadores lo descartan con base en el mecanismo mismo: el ARNm actúa solo en el citoplasma, el interior de la célula, fuera del núcleo donde reside el ADN, y el organismo lo elimina por completo en entre 7 y 14 días.
Los efectos secundarios existen y la revisión los documenta a partir de datos de vigilancia post-autorización de las vacunas contra COVID-19.
La miocarditis, que es una inflamación del músculo cardíaco, apareció con mayor frecuencia en hombres jóvenes de entre 12 y 29 años, especialmente en los primeros siete días tras la segunda dosis.
Los científicos sostienen que ese riesgo queda superado por la protección frente a la enfermedad grave, la hospitalización y la muerte causada por la infección por el coronavirus.
La revisión verificó esa eficacia en niños, embarazadas y personas con el sistema inmune comprometido, a partir de datos reales de múltiples poblaciones.
Otra limitación que la revisión identifica al cruzar estudios previos: la inmunidad que generan estas vacunas decrece con el tiempo, lo que explica la necesidad de dosis de refuerzo. Las actualizaciones de fórmula ante nuevas variantes mantuvieron la protección a lo largo de la pandemia, según el análisis publicado en The Lancet.
Una plataforma que mira al futuro
La revisión también cita datos sobre el estado actual de la investigación en ARNm que apuntan a un horizonte más amplio.
El 11% de los ensayos clínicos activos en esta tecnología se enfoca en vacunas personalizadas contra el cáncer, que entrenan al sistema inmune para atacar tumores específicos de cada paciente.
El 30% de esos ensayos explora terapias de ARNm para enfermedades poco frecuentes y otras condiciones, con avances en gripe o influenza, virus sincitial respiratorio —VSR, causa frecuente de bronquiolitis en bebés— y trastornos autoinmunes.
La revisión también cita datos sobre el estado actual de la investigación en ARNm que apuntan a un horizonte más amplio.
El 11% de los ensayos clínicos activos en esta tecnología se enfoca en vacunas personalizadas contra el cáncer, que entrenan al sistema inmune para atacar tumores específicos de cada paciente.
El 30% de esos ensayos explora terapias de ARNm para enfermedades poco frecuentes y otras condiciones, con avances en gripe o influenza, virus sincitial respiratorio —VSR, causa frecuente de bronquiolitis en bebés— y trastornos autoinmunes.
Infobae
