Efectivos de la Policía Rural y Ecológica (PRIAR) de La Cruz, Corrientes, rescataron a un cachorro abandonado al borde de una ruta. Lo bautizaron Piru -“flaco” en guaraní- y hoy es parte de la familia policial.

Efectivos de la Policía Rural y Ecológica (PRIAR) de La Cruz, en la provincia de Corrientes, llevaban adelante un procedimiento de allanamiento cuando, al regresar, advirtieron la presencia de un pequeño cachorro que deambulaba solo, desorientado y esquivando vehículos en el borde de la ruta. El perrito corría un serio riesgo de ser atropellado, por lo que los uniformados no dudaron ni un segundo: detuvieron la marcha del móvil policial y lo rescataron.

Durante el trayecto de regreso, el cachorro no tardó en ganarse el cariño de los efectivos, quienes decidieron adoptarlo y convertirlo en un nuevo integrante de la dependencia.

Piru, un nombre con significado

Los policías lo bautizaron “Piru”, un nombre de origen guaraní que significa “flaco”, en alusión a su delgado estado al momento del rescate. El animalito estaba visiblemente desnutrido y asustado, pero rápidamente mostró una actitud dócil y confiada que conquistó a los uniformados.

Tras ser puesto a salvo, Piru fue trasladado a una veterinaria donde recibió atención médica, fue vacunado, desparasitado y comenzó a recibir los cuidados necesarios para recuperar su salud y adaptarse a su nuevo hogar. Los profesionales de la salud veterinaria destacaron el buen estado general del cachorro a pesar de las condiciones en las que fue encontrado y aseguraron que con los cuidados adecuados se recuperaría por completo.

Un nuevo miembro de la familia policial

Hoy, Piru ya forma parte de la familia del PRIAR de La Cruz, donde encontró no solo un refugio sino también el cariño y la protección que necesitaba. Los efectivos le prepararon un espacio dentro de la dependencia, con su propia cucha y mantas para que pueda descansar cómodamente. Desde que llegó, el perrito se convirtió en el compañero inseparable de los uniformados, acompañándolos en sus tareas diarias y alegrando las jornadas de trabajo con su presencia. Incluso vecinas y vecinos de la zona ya lo reconocen y se han acercado a la dependencia para conocerlo y saludarlo.

La historia del cachorro se viralizó en las redes sociales y generó una ola de mensajes de apoyo y emociones positivas hacia los efectivos que lo rescataron. Desde la fuerza destacaron que Piru ya es considerado un miembro más del equipo y que su presencia fortalece el vínculo entre la policía y la comunidad.

Un ejemplo de solidaridad y compromiso

El caso de Piru es un recordatorio de que pequeños gestos pueden marcar una gran diferencia. Los efectivos del PRIAR no solo salvaron la vida del cachorro, sino que le brindaron un hogar y una oportunidad de tener una vida digna. Lo que comenzó como una historia de abandono terminó transformándose en un ejemplo de solidaridad y compromiso con los animales en situación de vulnerabilidad.

Desde el PRIAR destacaron que la adopción de Piru fue una decisión unánime y que el perrito ya se ganó un lugar especial en el corazón de todos. “No solo lo rescatamos, él también nos rescató a nosotros”, expresó uno de los efectivos que participó del rescate. La historia de Piru demuestra que, a veces, las mejores cosas surgen de los momentos más inesperados y que la solidaridad no entiende de especies.

El Destape

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