El recurso busca evitar la represión y el despliegue de fuerzas federales, resguardando la libertad física y ambulatoria de quienes deseen acercarse al Obelisco tras el partido.
“Ninguna persona en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires puede estar tranquila de circular por la zona del Obelisco luego del partido de Argentina sin temor a que la Policía viole su integridad y libertad física. Haga lo que haga, esté con quien esté, aunque no hable siquiera, aunque sea como yo un adolescente de 17 años. Aunque sea como las personas a las que vi correr, una mujer con un bebé en brazos”. Esto dice Julián, el chico recibió un balazo de goma en el ojo derecho en los festejos mundialistas del sábado pasado, en un habeas corpus preventivo individual y colectivo que presentó esta mañana con el propósito de que las personas que quieran acercarse al Obelisco después del partido Argentina-Inglaterra puedan hacerlo con la tranquilidad de que no serán reprimidas. El objetivo es que se resguarde la libertad física y ambulatoria de quienes transiten por la zona y –frente a los anuncios de un megaoperativo conjunto– que se evite convocar a las fuerzas de seguridad federales.
El adolescente presentó el recurso esta mañana con el patrocinio de la abogada Natalia Volosin y tramita en el juzgado porteño penal, contravencional y de faltas a cargo de Alejandro Villanueva. El papá de Julián, Nicolás Finoli, había relatado públicamente lo ocurrido y difundió una carta dirigida a la comunidad educativa porque, decía, “esto le puede pasar a cualquiera, mi hijo salió a festejar el triunfo de la selección y se encontró con un aparato represivo policial disparando a la gente”. El joven se había juntado con sus amigos del Colegio Nacional Buenos Aires a ver el partido y, como tantas otras personas, salieron a festejar la victoria del equipo argentino frente a Suiza. En los alrededores del Obelisco había un operativo policial inmenso que en la madrugada hizo un despliegue táctico con agentes de a pie, motos y camiones hidrantes. Tiraron gases lacrimógenos, agua y balas de goma. De milagro, Julián no perdió la visión.
El hábeas corpus reclama, frente a los anuncios de un gran operativo previsto que incluirá fuerzas federales, que la justicia impida “que se consume la amenaza cierta y actual que representa para mi libertad física y ambulatoria”. Frente a la experiencia del último fin de semana, el recurso tiene como objetivo evitar que se reiteren y amplíen “acciones ilegales, arbitrarias y desproporcionadas de fuerza”. “El inconcebible accionar de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires no sólo transformó lo que hasta su llegada era una fiesta de miles de personas, amigos y familias que salimos al Obelisco –el lugar más paradigmático para cualquier persona que haya tenido el honor de nacer o hacerse ciudadano de este país— en una película de terror en la que mujeres con bebés en brazos, niños, niñas adultos y adolescentes nos vimos forzados a correr para resguardar nuestras vidas, integridad física y libertad ambulatoria de quienes se supone, al menos según lo que me enseñaron en la escuela, que deben protegernos, sino que además muchas personas fueron arbitrariamente detenidas y otras tantas heridas”, dice el escrito al que accedió Página/12.
En su caso particular, cuenta Julián, estaba celebrando en forma totalmente pacífica cuando junto a sus amigos fueron “subrepticiamente avasallados por una feroz represión” en Cerrito y Lavalle. El balazo de goma impactó a un centímetro del ojo derecho. Ante lo sucedido, explica, no puede “circular libremente sin temor a ser agredido, avasallado, detenido, lastimado o incluso, quien sabe, asesinado”. Lo que solicita es que se ejerza “el debido control judicial de legalidad de la actuación policial de manera preventiva para resguardar en forma colectiva la libertad física y ambulatoria de toda persona que participe o transite por las inmediaciones de la Plaza de la República del Obelisco”, en especial con posterioridad al partido Argentina-Inglaterra. “El solo hecho de sentarse en la zona del Obelisco con la camiseta de Argentina puede ser motivo suficiente, como ocurrió en mi caso, para recibir un balazo de goma en un ojo. Esto no se puede permitir en una democracia constitucional”, dijo.
La presentación ofrece un relato pormenorizado de lo sucedido entre la noche del sábado y la madrugada del domingo, con videos incluidos. Explica, además, que la gente corría porque la amenaza era quedar detenidos o sufrir un daño físico irreparable. “El hecho de que estemos hablando de un festejo por el Mundial y no de, por decir algo, una protesta por el financiamiento universitario o los jubilados, no lo hace menos grave. Más bien todo lo contrario: si un joven de 17 años no puede ir a festejar por un partido de fútbol qué le queda a alguien que necesita llamar la atención y protestar porque un gobierno recorta las prestaciones de salud para niños y niñas con discapacidad, pone como ejemplo.
El escrito pide medidas puntuales:
- Que el Jefe de Gobierno porteño (Jorge Macri), el ministro de Seguridad de la Ciudad (Horacio Giménez) y el Jefe de la Policía de la Ciudad (Diego Casaló) respeten y resguarden la libertad física, ambulatoria e integridad de todas las personas que transiten o festejen en las inmediaciones del Obelisco este miércoles y días posteriores.
- Que se abstengan de convocar fuerzas federales, a menos que se den los supuestos estrictos y excepcionales de la Ley de Seguridad Interior.
- Que se ajuste la actuación policial a los estándares de derechos humanos: que esto se ordene formalmente para que el personal policial adecue su accionar de manera estricta a los estándares constitucionales y convencionales sobre el derecho de reunión, expresión y libre circulación, cuidando especialmente a mujeres, niños, niñas, adolescentes y adultos mayores.
- Que todo el personal de seguridad que participe del operativo porte visiblemente su identificación (nombre, apellido y rango), y que todos los vehículos policiales estén debidamente identificados.
- Que se nombren veedores judiciales para supervisar en tiempo real el accionar de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires (y de eventuales fuerzas federales) dentro del comando de operaciones, con el fin de garantizar que no se violen derechos constitucionales.
Página/12
