Finalmente, llegó el día. Las estrellas alineadas, los planetas en concordancia, la línea del tiempo en el impulso inicial. Se abrió en Chaco el portal de la escultura, convidando para deleite de todos su espesa magia de belleza y espiritualidad.

En lo terrenal, fue noche de conocernos con los artistas que participan en el certamen escultórico y con los artistas invitados: ver sus rostros, aprender sus nombres, oír sus voces – varios con el exotismo de lejanas lenguas -. Y decir “noche de conocernos” es anunciar que artistas del mundo y la provincia de Chaco acaban de establecer un vínculo trascendente, una amistad permanente, en tanto nos convertimos en leales guardianes de sus próximas esculturas: piezas de grandes artistas del arte contemporáneo que se suman al Museo a Cielo Abierto de Resistencia.

El acto de bienvenida que ofreció el comité organizador tuvo brillo. Tuvo la solemnidad que amerita un evento de quilates y el “descontracturé” al que invita el arte. Estaba la reverberación de los más de 500 escultores que vinieron a crear su obra a Chaco.

El público era un collage homogéneo con nuestro mundo cultural a pleno: municipio capitalino, referentes de instituciones, mecenas, casas de estudio, etcétera; constitutivos del gran andamiaje que es la Bienal del Chaco. Y estaba también presente el ciudadano, el vecino, el pueblo, que da vida, color y fortaleza: una entidad imprescindible en la construcción de lo que hoy es la gigante fiesta cultural y popular.

El acto de bienvenida agasajó al argentino Néstor Vildoza, al bielorruso Alex Sorokin, al búlgaro Georgi Minchev, al chileno Mauricio Guajardo, al español José Carlos Cabello Millán, a la italiana Francesca Bernardini, a la polaca Anna Teresa Rasińska, al turco Furkan Depeli, a la ucraniana Lyudmyla Mysko y al uzbeko Ulash Urakov. Ellos trabajarán el mármol y el acero inoxidable.

A pocos metros harán lo suyo los artistas invitados, ese otro anillo de escultores que tiene ancha libertad en los materiales que van a utilizar. Fueron obsequiados los argentinos Desirée De Ridder, Carola Zech, Norma Siguelbolm, Lucas Caricato y Óscar Leiva, el sueco Eka Acosta y el español Rafael Blasco Císcar.

El “Gato” Prado Lima ofició de maestro de ceremonias, paneando el ancho despliegue de la programación artística, cultural y académica que depara esta Bienal Internacional de Escultura 2026. Durante su presentación anunció las distinciones recibidas por esta edición – la Declaración de Interés Cultural de la Municipalidad de Resistencia, la Carpeta Protocolar de la Honorable Cámara de Diputados de la Provincia del Chaco (Poder Legislativo, Resolución 631, gestionada por el diputado Guillermo Agüero y la contadora Silvana Schneider) y la Declaración de Interés del Senado de la Nación Argentina -, en un momento que se cerró con una fotografía protocolar junto a la directora de la Bienal, Mimo Eidman.

Dos oradores matizaron la noche: el gobernador Leandro Zdero y la directora artística de la Bienal del Chaco, Mimo Eidman: “Buenas noches, autoridades, amigos, señoras y señores. Gracias por acompañarnos en esta noche tan especial para nosotros, en la que les damos la bienvenida a los escultores de esta Bienal 2026”, comenzó señalando Eidman.

”Queridos escultores: es una alegría recibirlos en esta tierra donde la escultura forma parte de nuestra identidad provincial. Resistencia es la capital de la provincia del Chaco. Acá la escultura es historia, y es identidad. Las Bienales de Escultura, que comenzaron en 1988, se convirtieron con el paso del tiempo en una experiencia compartida por toda la comunidad.

El protagonismo de la ciudadanía es la prueba más clara de que en Chaco el arte es comprendido como bien cultural, como un derecho y como una construcción colectiva. Durante estos días, el pueblo de Resistencia los verá trabajar. Se acercará con curiosidad, con afecto, con deseo de conocerlos y de establecer lazos. Ellos, en el futuro, serán también quienes acompañen y cuiden esas obras como parte de su patrimonio.

El resultado final es fruto del trabajo conjunto de la ciudadanía, el Estado, los artistas, los empresarios y las instituciones que acompañan y sostienen este proyecto. La escultura nos une de una manera extraordinaria: nos permite reconocernos en una identidad que no es ajena ni impuesta, sino profundamente propia, espontánea, nacional.

Sus obras formarán parte del museo abierto de la ciudad de Resistencia, haciéndolo más de todos, más rico, más hermoso. Aunque vivan en otro lugar, una parte de ustedes quedará en estas obras.

Y no puedo cerrar estas palabras sin dedicar un párrafo a quien fue maestro y fundador de esta Bienal, Fabriciano Gómez, quien desde la Fundación Urunday tuvo la visión y la pasión de llevar adelante este proyecto desde sus comienzos. Su legado es la base sobre la que hoy seguimos construyendo, edición tras edición. Muchas gracias, y bienvenidos al Chaco”, cerró la destacada referente de la Fundación Urunday.

A su turno, dijo el gobernador Leandro Zdero: “Deseamos que disfruten cada minuto de esta gran Bienal 2026. Y así como los hermanos Boglietti, así como Fabriciano y tantos otros escultores dejaron una huella calada en el corazón, en el corazón de todos y cada uno de nosotros. Vivamos entre todos esta gran Bienal, que va a ser la mejor Bienal que vamos a vivir en estos años. Muchas gracias.”

A continuación, el coro Chelaalapí trajo al presente el arcano Chaco, ensamblándose al himno de la presente Bienal, que tiene su virtud en la composición del músico Alejandro Acosta. Alejandro y el coro Qom hicieron un viaje desde lo ancestral al presente que, junto a los cuerpos de baile Ferrazzano, Porfirio y el Ballet Contemporáneo del Chaco, confirmaron la escena artística de la gala.

Estaban los que se han ido pero siguen estando. Muchos juran y perjuran que una voz a sus oídos soplaba, cual suave brisa: “Esta Bienal será la mejor de todas”.

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