En el último partido del Mundial, Argentina busca el bicampeonato frente a España para coser la cuarta estrella en su camiseta. Un Messi en estado de gracia alcanzaría así la culminación de su carrera, aunque con él nunca se sabe. Las últimas apuestas de Scaloni para lograr un sueño compartido por 46 millones y los esfuerzos del Gobierno por vampirizar la alegría nacional.

El legado del crack

Es el día del promocionado último tango de Messi. Le toca justo en su versión más popular, dedicándole el triunfo a los millones de argentinos que no llegan a fin de mes, causando algún que otro malestar en los oídos de las altas esferas. Saltando alrededor de la bandera de “Las Malvinas son argentinas”, ya un tesoro nacional.

Le toca también en su versión más humana. Sonriendo como pocas veces en su arranque goleador, allá lejos en Kansas City; llorando como nunca en las clasificaciones agónicas de Atlanta.

Messi ya cumplió, no hay dudas, esto es yapa. Campeón mundial, desafió los límites del tiempo a los 39 años y se anotó el triunfo maradoniano que acaso le faltaba, nada menos que ante Inglaterra. Pero insaciable, realiza el camino del héroe una vez más. Ahora frente al país en donde hizo casi toda su carrera y del que no se fue nada bien, frente a una versión española de ADN barcelonista, con poco y nada de Real Madrid en sangre.

En Estados Unidos, por el apego que tienen a las definiciones absolutas y marketineras, no se discute que es el más grande de todos los tiempos, “La Cabra”. De levantar nuevamente la copa, no quedarán demasiados argumentos en el planeta entero para dudar de tal definición. Sólo habría dudas a la hora de reflexionar qué tan lógico es que un deportista pueda cerrar semejante carrera de semejante manera. O si todo es parte de un sueño suyo.

Por un pedazo de la historia

De levantar este domingo su cuarto título, Argentina será la que más copas haya conquistado en los últimos 60 años. Desde el ‘66 al ‘26. Una barbaridad de la que muchas veces no se toma dimensión. Por ahora, está empatada con Alemania y Brasil en ese lapso de tiempo. Su fórmula, siempre la misma: una figura rutilante dentro de la cancha y ponderando la unión del grupo a la hora de hablar con el afuera.

El rótulo de bicampeón está guardado bajo siete llaves desde 1962, cuando Brasil igualó lo logrado por Italia en 1938. En los 16 Mundiales siguientes, sólo dos tuvieron la chance de repetir y fallaron: Argentina en el ‘90 y Francia en el ‘22.

Lo que a Scaloni no le importa

Una y mil veces ha dicho Lionel Scaloni que no le importan los récords ni las marcas estadísticas, incluso alegando en varias ocasiones que ni siquiera estaba al tanto de algunas muy famosas, rozando lo inverosímil. Bueno, difícil que esta vez no le hayan contado que podría convertirse en apenas el segundo DT de la historia en ganar dos Mundiales, después del italiano Vittorio Pozzo en el ‘34 y ‘38.

En lo que va de este Mundial ya quebró varias marcas, como la de la cantidad de triunfos en la cita máxima dirigiendo a la Argentina, superando los siete de César Luis Menotti y los ocho de Carlos Salvador Bilardo. Y eso fue hace bastante: ya lleva once. Uno más, y no jodemos más.

Página 12

Share.