En el marco de la Bienal del Impenetrable 2026, la ciudad de J.J. Castelli transita su tercer día con una imagen que ya se vuelve postal: el mármol empieza a revelar la obra. Donde antes había un volumen inicial, hoy aparecen las primeras huellas definitorias del proceso -líneas de corte, amoladora, martillo y cincel – que anuncian el nacimiento de nuevas piezas a cielo abierto, en plena plaza y ante la mirada constante del público.
Este miércoles, la jornada tuvo uno de sus momentos más convocantes y queridos: el Día del Pan Castelense, una tradición que volvió a reunir a vecinos, curiosos, visitantes y a los propios escultores en torno al horno de barro, el fuego encendido desde temprano y la elaboración a la vista del público. La escena condensó el espíritu de la Bienal: a pocos metros de donde se talla, se amasa; y el arte convive con el sabor, el monte y la comunidad.
La actividad incluyó la realización y degustación del 8° Concurso de Pan Castelense, certamen que celebra el oficio artesanal y pone en valor el trabajo de quienes sostienen una receta heredada con identidad local. Tal como marca el reglamento, los concursantes amasan y hornean en público bajo la mirada del jurado, y cuentan con una matriz de insumos básicos provista por la organización —harina, grasa, sal, levadura y agua— mientras que cada participante aporta su “toque secreto” con ingredientes propios.
En esta 8° edición, el jurado estuvo integrado por representantes de la Fundación Amigos del Arte y Turismo, la Municipalidad de Juan José Castelli y un profesional representante de CALSA, empresa mecenas principal y respaldo clave para sostener y jerarquizar esta propuesta que ya es parte del corazón cultural de la Bienal.
Ganadores del 8° Concurso Pan Castelense
- 1° Premio: Báez, Maico Daniel
- 2° Premio: Resler, Rosa
- 3° Premio: Godoy, César
Uno de los momentos más comentados fue la confesión del ganador sobre el “secreto” de su pan: manteca y leche, un toque que – según compartió – marcó la diferencia en sabor y textura.
La competencia ponderó, entre otros aspectos, la higiene, la prolijidad, la creatividad, el sabor, la cocción y la presentación de los panes, celebrando el trabajo artesanal como patrimonio vivo. Desde la organización se destacó especialmente el trabajo de coordinación de Viviana Marisa Santamaría (Fundación Amigos del Arte y Turismo) y de Helena Beatriz Días de Lazara, referentes fundamentales para la continuidad y el crecimiento de esta propuesta.
Con el fuego como pulso y el pan caliente compartido, el Pan Castelense volvió a confirmar su lugar: no solo como receta, sino como experiencia colectiva y símbolo de identidad local, en diálogo permanente con el arte y la Bienal del Impenetrable.
