Veterinarios del Ministerio de Producción asisten a animales afectados por la inundación en Puerto Vilelas, Antequeras y otras zonas. Advierten sobre infecciones, parasitosis y enfermedades transmisibles a las personas. También alertan por los riesgos de los rescates improvisados y piden dar aviso a las autoridades ante la aparición de fauna silvestre.
La crecida de los ríos en el Chaco no solo afecta a las familias que debieron abandonar sus hogares: también deja animales heridos, enfermos y expuestos al riesgo de ahogamiento. Frente a esta situación, veterinarios del Ministerio de Producción trabajan en distintas localidades para rescatar y asistir a animales de compañía y de granja, en un operativo que busca atender tanto las urgencias sanitarias como las consecuencias económicas que la inundación provoca en pequeños productores.
En declaraciones a CIUDAD TV, Javier Aranda, integrante de la Red de Veterinarios del Ministerio de Producción, describió el panorama que encuentra a diario en Puerto Vilelas, donde los equipos realizan recorridas para evaluar el estado de los animales que son sacados del agua y trasladados a sectores secos.
“Todos los días encontramos un caso distinto”, explicó. Entre las intervenciones recientes, mencionó la atención de cabras con lesiones e infecciones en las patas, que requieren limpieza, medicación y antibióticos para controlar la inflamación.
La semana pasada, los veterinarios trabajaron durante varios días en Antequeras, donde colaboraron con la familia Flores en el rescate de animales de la isla. La asistencia consiste en recibirlos en zonas seguras, realizar una evaluación clínica inicial y determinar qué tratamiento necesitan. En los casos que lo requieren, los profesionales regresan durante las siguientes 48 a 72 horas para controlar su evolución.
Infecciones, diarreas y enfermedades transmisibles
La permanencia en el agua, la falta de alimento y el hacinamiento constituyen algunos de los principales problemas sanitarios que enfrentan los animales. Según explicó Aranda, la contaminación del agua y la acumulación de materia fecal favorecen la aparición de diarreas y aumentan el riesgo de transmisión de enfermedades.
El veterinario advirtió que algunas afecciones pueden transmitirse a las personas, por lo que la atención de los animales también es una cuestión de salud pública. A esto se suman los problemas de piel asociados a la humedad y las parasitosis.
Uno de los cuadros que más preocupa a los equipos es la miasis, conocida popularmente como “ura”, producida por larvas de moscas que se desarrollan en lesiones de la piel. Aranda señaló que encontró una cantidad inusual de casos en distintas especies, incluso en comparación con inundaciones anteriores.
El tratamiento depende de la evaluación de cada animal y puede incluir antiparasitarios, limpieza de las heridas, extracción de larvas y antibióticos cuando existe infección. El veterinario relató el caso de una perra rescatada del techo de una vivienda, que presentaba lesiones graves y necesitaba una limpieza profunda y curaciones.
También hay animales muertos por ahogamiento
La rapidez con la que avanzó el agua impidió que algunos productores pudieran poner a salvo a todos sus animales. Aranda confirmó que se registraron muertes por ahogamiento, especialmente entre cabras, cerdos y ovejas, aunque también hubo casos de caballos y vacas.
En sectores donde el agua alcanzó entre dos y tres metros de profundidad, la fuerza de la corriente dejó a numerosos animales sin posibilidades de encontrar refugio.
La asistencia, además, no se limita a perros y gatos. Los equipos también atienden gallinas, patos, pavos, gansos y otros animales de granja que forman parte de la economía de subsistencia de muchas familias.
“Si las gallinas no están comiendo bien y están enfermas, dejan de poner huevos”, explicó Aranda. En esos casos, la pérdida afecta tanto la alimentación del hogar como sus ingresos cotidianos. Por eso, el operativo contempla la atención de todas las especies y la coordinación con organismos públicos y organizaciones sociales.
Rescates coordinados y alerta por la fauna silvestre
Ante la aparición de animales extraviados, el veterinario explicó que también se trabaja en coordinación con el programa Dejando Huellas y la Fundación Cuatro Patitas, que recibió un predio para acondicionarlo y evaluar la posibilidad de alojar temporalmente a los animales rescatados. Uno de los objetivos será identificar a sus responsables y facilitar el reencuentro con sus familias.
Por otra parte, Aranda se refirió a la aparición de un puma en Puerto Vilelas y pidió a la población no acercarse ni intentar capturarlo. La recomendación es dar aviso al 105 o a la Policía para que intervengan especialistas en fauna silvestre.
La misma precaución debe aplicarse ante la presencia de serpientes, zorros, comadrejas y otros animales desplazados por la inundación. “Lo ideal sería que avisen al 105 o a la Policía”, señaló, y remarcó que no deben tocarlos ni matarlos, ya que los equipos especializados pueden evaluar cómo rescatarlos y devolverlos a su hábitat.
El peligro de los rescates improvisados
Aranda también hizo hincapié en la necesidad de evitar intervenciones espontáneas en las zonas inundadas. Aunque reconoció la voluntad de quienes se acercan para colaborar, advirtió que ingresar al agua sin preparación ni equipamiento puede poner en peligro tanto a las personas como a los animales.
Entre los riesgos mencionó las corrientes fuertes, los alambres, los clavos y los restos de madera arrastrados por el río, que pueden provocar heridas y otras complicaciones. Por eso, pidió que los rescates acuáticos queden en manos de los equipos preparados para esas tareas, como la Policía Fluvial y Prefectura, en coordinación con las organizaciones que participan de los operativos.
La Red de Veterinarios, en tanto, interviene principalmente cuando los animales llegan a terreno seguro y necesitan evaluación y atención clínica.
El trabajo se extiende a Puente San Pedro, Antequeras, Barranqueras y Puerto Vilelas, mientras continúan los relevamientos de productores y animales afectados. “Les pedimos, por favor, que traten de manejarse por los medios con informaciones oficiales”, insistió Aranda, al advertir que la ayuda sin coordinación puede generar nuevos riesgos en un escenario que todavía exige atención permanente.
