La directora de Epidemiología del Chaco brindó recomendaciones ante los riesgos sanitarios asociados a las inundaciones por el fenómeno de El Niño. Insistió en la prevención, el uso de agua y alimentos seguros, la vacunación y la consulta temprana. También confirmó que, hasta el momento de la entrevista, no se habían registrado casos de dengue ni de leptospirosis.
Ante las inundaciones vinculadas al fenómeno de El Niño, la directora de Epidemiología del Chaco, María Laura Lescano, advirtió sobre los riesgos sanitarios asociados al contacto con aguas contaminadas, las lesiones, las picaduras de animales ponzoñosos y las enfermedades transmitidas por roedores. En los estudios de CIUDAD TV, explicó las medidas de prevención que se llevan adelante desde el sistema de salud y remarcó la importancia de detectar los síntomas a tiempo, especialmente en las zonas anegadas.
La funcionaria precisó que, hasta el momento de la entrevista, los cuadros notificados correspondían principalmente a gastroenteritis, sin una cantidad de casos superior a la habitual. “No hemos tenido todavía ni un caso registrado de dengue o enfermedades provocadas por vectores. No hemos tenido ni un caso de leptospirosis, no hemos tenido tampoco ni un caso de meningitis y de accidentes ofídicos, por el momento todavía no”, detalló.
El contacto con aguas servidas, materia fecal y otros elementos contaminantes puede provocar afecciones en la piel y favorecer infecciones. Lescano describió que, durante las inundaciones, las personas pueden exponerse a estos riesgos al desplazarse por calles anegadas, cruzar cursos de agua o salir de sus viviendas sin calzado adecuado.
“Estamos en contacto con aguas servidas, con materia fecal, entonces son aguas no seguras donde ingresa a través de la piel y esas dermatitis pueden llegar a tener complicaciones”, alertó.
A estos peligros se suman los accidentes con serpientes, alacranes, escorpiones, arañas y otros animales que pueden aparecer en zonas habitadas como consecuencia de las modificaciones de su entorno. También mencionó la leptospirosis, una infección bacteriana que se transmite por el contacto con ambientes contaminados con orina de roedores infectados.
“Los animales y los roedores están conviviendo con nosotros, están saliéndose de su hábitat”, describió, y planteó la necesidad de abordar estos episodios desde una perspectiva que contemple la salud humana, animal y ambiental.
La prevención también comprende otras enfermedades inmunoprevenibles. Por eso, Lescano recomendó revisar los esquemas de vacunación y mantener al día las dosis correspondientes contra la gripe, el COVID-19, el tétanos y otras enfermedades contempladas en el calendario.
En particular, recordó que la vacuna contra el dengue está disponible para la población de entre 4 y 59 años, con un esquema de dos dosis. “Lo que favorece es que nosotros, en caso de que nos infectemos con el virus del dengue, tengamos infecciones leves que no requieran internación y mucho menos las complicaciones”, explicó.
Leptospirosis: síntomas y consulta temprana
La directora de Epidemiología pidió prestar especial atención a los cuadros febriles que aparecen después de la exposición a zonas inundadas, ya que la leptospirosis puede presentar síntomas similares a los del dengue.
“Comenzamos con un cuadro febril, siempre tener en cuenta la exposición. Hoy hay zonas anegadas, hay zonas inundadas, entonces su propio domicilio puede ser hoy el ambiente propicio para el contagio de leptospirosis”, advirtió.
Entre las manifestaciones que pueden aparecer a los dos o tres días, mencionó fiebre, dolores musculares y articulares, cefalea, diarrea y malestar general. Ante esos síntomas, recomendó acudir rápidamente a un centro sanitario para realizar los estudios necesarios.
“Rápidamente tenemos que nosotros internar al paciente y hacer el diagnóstico diferencial, solicitarle para dengue, chikungunya, zika, leptospirosis, hantavirus, estudios de laboratorio, estudios de sangre, confirmar y, antes de esperar la respuesta o muchas veces el resultado, comenzar un tratamiento empírico ante la sospecha para ir evaluando al paciente, el seguimiento clínico”, indicó.
Lescano aclaró que la leptospirosis se transmite por la exposición a ambientes contaminados por la orina de roedores infectados y que no es contagiosa de persona a persona. Además, señaló que, ante un caso sospechoso, se realiza una investigación epidemiológica para evaluar las condiciones de la vivienda y de la comunidad, identificar otras personas expuestas e indicar las medidas preventivas correspondientes.
“Si mantenemos el mismo ambiente propicio, vamos a tener más casos en semanas futuras. Por eso es una vigilancia activa semanal y diaria que tenemos nosotros ante la sospecha clínica”, sostuvo.
Cómo actuar ante picaduras de animales ponzoñosos
Frente a las mordeduras o picaduras de serpientes, alacranes y otros animales ponzoñosos, la funcionaria subrayó que el diagnóstico y el tratamiento deben realizarse en establecimientos preparados para atender estas emergencias.
“El diagnóstico lo hace el médico. Una vez que tengamos el diagnóstico, el tratamiento se debe hacer con un suero, un antiveneno que se debe inyectar al paciente de manera endovenosa, o sea, debe estar internado el paciente mínimo 12 horas en observación”, detalló.
Advirtió que estos accidentes pueden derivar en hemorragias o compromisos neurológicos y requieren seguimiento clínico, especialmente en pacientes pediátricos y adultos mayores.
Por eso, la primera respuesta debe contemplar la evaluación de la persona, el control de los signos vitales y la derivación al centro asistencial que disponga del antiveneno específico. “Lo básico es que la asistencia primaria detecte, que sepa que hay un diagnóstico clínico solamente con el interrogatorio, que el paciente le pueda decir que sintió una picadura, que evalúe clínicamente, que tome los signos vitales y rápidamente la sospecha derive al centro que va a tener el stock de antiofídico, antiescorpiones y el tratamiento específico para la sospecha clínica”, precisó.
Agua segura, alimentos y limpieza de las viviendas
Entre las recomendaciones para la población, Lescano insistió en consumir agua y alimentos seguros, lavarse las manos con frecuencia y evitar la ingesta de productos que hayan estado en contacto con agua contaminada o fuera de la cadena de frío.
“Recomendó alimento seguro, agua segura. No hay que consumir alimentos que estén en contacto con agua que no es segura. El lavado de manos es fundamental, para manipular alimentos, para cepillarse los dientes”, expresó.
También alertó que la ingestión de bacterias presentes en aguas contaminadas puede provocar diarrea y gastroenteritis, con consecuencias que dependen de la edad y de las condiciones de salud de cada persona. En ese sentido, pidió extremar los cuidados con niños, pacientes oncológicos y personas con defensas bajas.
Para quienes regresen a una vivienda que estuvo inundada, recomendó realizar una limpieza profunda con lavandina, ventilar los ambientes y mantener el lavado de manos. La recuperación de esos espacios, indicó, debe contemplar la humedad que queda después del anegamiento y las condiciones necesarias para volver a habitarlos de manera segura.
Lescano explicó que la provincia cuenta con un plan integral e interdisciplinario que comenzó a organizarse antes de la llegada del fenómeno, con relevamientos de las zonas ribereñas, identificación de las regiones de mayor riesgo y definición de medidas preventivas.
“Tenemos un equipo de salud que está capacitado, que tiene los recursos para solamente notificar los casos y nosotros, a partir de la Sala de Situación, llevar los casos a un comité de emergencia provincial para que sea visible nuestro trabajo”, explicó.
A partir de las notificaciones, se establece comunicación con las regiones sanitarias para facilitar el diagnóstico y el tratamiento oportunos, actualizar protocolos y organizar la respuesta según las necesidades de cada zona.
En cuanto al dengue, la directora indicó que se mantiene una vigilancia activa ante la aparición de cuadros febriles y que los resultados de los estudios se notifican en menos de 24 horas. Sin casos confirmados al momento de la entrevista, descartó la necesidad de realizar fumigaciones como estrategia general de prevención.
“Hoy la fumigación no es necesaria, hoy tenemos que concientizar a la comunidad que en cada hogar tenemos que eliminar los criaderos de mosquito, recipientes, limpiar recipientes, dar vuelta a recipientes para que no junten agua, para que la hembra no deposite los huevos”, enfatizó.
“Tenemos que ser racionales, tenemos que usar criterios y por eso el equipo de salud debe capacitar para que nosotros tengamos recurso apropiado, correcto y necesario en el momento justo”, planteó.
Para Lescano, la “educación comienza en casa, se fortalece también en los colegios, pero es muy importante para la población”. “Es un fenómeno que no va a durar toda la vida. Tenemos aproximadamente unos meses más que seguir, pero tenemos que evitar la morbimortalidad provocada por estos eventos”, concluyó.
