Con el 72.4% de las urnas escrutadas, el oficialismo de Likud cuenta con 54 lugares en el Parlamento, mientras que los partidarios de Gadi Eisenkot tienen 48. Los 18 de los partidos árabes serían decisivos para formar gobierno.
Netanyahu, el premier de Israel, logró un giro en la tendencia de los boca de urna.
Si bien logró dar vuelta la tendencia inicial en las elecciones legislativas de Israel, el bloque Likud, del primer ministro Benjamin Netanyahu, no alcanzaba la mayoría necesaria para formar Gobierno en las primeras horas de este miércoles y los partidos árabes se perfilaban como decisivos para definir la próxima coalición gobernante.
Con el 72.4% de las mesas escrutadas (hacia las 6 de la mañana del miércoles en Argentina), el bloque pro-Netanyahu obtenía 54 escaños de los 120 que tiene el Parlamento y quedaba a 7 de conseguir la mayoría absoluta. Pero los números cambiaban ante cada actualización y el “bloque del cambio”, encabezado por el opositor de centro Gadi Eisenkot, sumaba 48.
Los partidos árabes, por su parte, recababan 18 asientos y asomaban como decisivos para la futura conformación del Gobierno.
“Que nadie les confunda: el bloque de Netanyahu ha sufrido una derrota aplastante. Se trata de un colapso total, y la ciudadanía les ha dicho que se vayan a casa”, afirmaba un mensaje distribuido por el partido Juntos, del opositor Yair Lapid, que quedaba tercero, cuando se conocían apenas los resultados de los sondeos a boca de urna.
Pero esa tendencia pareció revertirse con las horas, porque el bloque de Netanyahu rondaba momentáneamente los 54 escaños: con 27 para el Likud del mandatario; 7 para el ultraortodoxo Shas liderado por Aryeh Deri; 7 para Poder Judío (Otzma Yehudit), de Itamar Ben Gvir; 6 para Sionismo Religioso, de Bezalel Smotrich; y 7 para Judaísmo Unido de la Torá, Yaakov Asher.
En tanto, la oposición cuenta parcialmente con un total de 48 asientos, repartidos en los 21 para Yashar!, de Gadi Eisenkot; 11 para Beyajad (Juntos), liderado por Naftali Bénet; 8 para Los Demócratas de Yair Golán; y de 8 para Israel Beitenu, de Avigdor Líberman.
Los partidos árabes obtendrían 16 escaños en las elecciones de este martes en Israel, según los sondeos a pie de urna, frente a los 10 que obtuvieron en las elecciones de 2022, lo que los podría convertir en clave para la formación de un gobierno opositor.
Según los sondeos publicados por las principales cadenas del país, la Lista Conjunta de vertiente izquierdista obtendría entre 12 asientos en la Knéset (Parlamento), y el partido islamista Raam otros 6 escaños.
En ese marco, Netanyahu pidió en la madrugada de este miércoles esperar a los resultados definitivos de las elecciones, pero apostó por un gobierno de derechas sin “los partidos árabes y antisionistas”.
Cinco horas después del cierre de urnas, el primer ministro israelí habló ante decenas de seguidores en la sede electoral de Jerusalén, donde mencionó el régimen iraní y aseguró que luchará junto con el presidente estadounidense, Donald Trump, por “acabar con esta amenaza para siempre”.
La participación final alcanzó el 77,7 %, casi ocho puntos por encima de la registrada en los últimos comicios de 2022 y la cifra más alta desde 1999, con un fuerte repunte del voto en las ciudades árabes.
Un total de 5.695.682 israelíes acudieron a las urnas, que cerraron a las 22.00 hora local. Las tres ciudades más grandes de Israel registraron una participación por debajo de la media: del 65,9 % en el caso de Jerusalén, 65,4 % en el de Tel Aviv y 61,6 % en Haifa.
El escrutinio puede extenderse hasta pasado el mediodía del miércoles. En 2022, los resultados definitivos se hicieron públicos hacia las 14, hora local.
Clarín/AFP
