Una reflexión personal que se transforma en una propuesta estratégica para el desarrollo y la integración del Cono Sur y de toda América.
Por el Ing. José Sesma
Me he dado cuenta de que quizás no estoy en la mejor posición; es más, ni siquiera tengo claro cuál es la posición correcta para lograr que mis proyectos, desarrollos e investigaciones, a los que dedico tanto esfuerzo, tiempo y compromiso, puedan concretarse y dar los resultados que espero.
Quizás el problema no sea cuánto trabajo, cuánto esfuerzo o cuánto conocimiento invierto, sino desde qué lugar lo hago y cómo logro posicionarme para que mis ideas encuentren el espacio, los interlocutores y las oportunidades necesarias para convertirse en realidad.
Hay una frase que hoy me lleva a una profunda reflexión: ”NO TRABAJES MÁS DURO, POSICIÓNATE MEJOR”.
Pero esta reflexión individual también puede trasladarse a una dimensión mucho más amplia: la posición que debemos ocupar como países, como región y como continente frente a los grandes desafíos económicos, comerciales y geopolíticos del futuro.
Para el desarrollo de todo el Cono Sur y de América en su conjunto, considero que los distintos proyectos que vengo pregonando y promoviendo desde hace décadas son fundamentales, particularmente cuando hablamos de Corredores Bioceánicos.
Debemos comprender qué todos los proyectos de los corredores son necesarios, pero ninguno resulta suficiente por sí solo. Por eso, no debemos descartar y mucho menos menospreciar ninguna iniciativa. Por el contrario, debemos complementarlas, integrarlas y potenciarlas, con una mirada estratégica y una planificación que contemple las necesidades actuales y, fundamentalmente, las oportunidades de las próximas generaciones.
Si realmente aspiramos a que nuestros países tengan un papel protagónico y puedan posicionarse entre las grandes potencias mundiales, debemos comprender que el mejor camino no es alcanzarlo mediante guerras, enfrentamientos o disputas, sino a través de la INTEGRACIÓN, la cooperación y el desarrollo conjunto.
La verdadera fortaleza de América debe surgir de su capacidad para unir territorios, recursos naturales, conocimientos, infraestructura, producción y mercados. No necesitamos enfrentarnos para crecer; necesitamos complementarnos, generar oportunidades y construir objetivos comunes.
Y esa integración se materializa, entre otras cosas, mediante *puertos modernos, puentes estratégicos y Corredores Bioceánicos Bicontinentales, capaces de vincular los océanos Atlántico y Pacífico, conectar nuestros territorios, acercar los mercados y facilitar el intercambio de bienes y servicios con el resto del mundo.
Pero para que estos corredores puedan cumplir verdaderamente su función estratégica, deben ser, sí o sí, BIMODALES, integrando el transporte ferroviario y carretero. A su vez, deben complementarse con puertos modernos y una infraestructura logística MULTIMODAL*, que permita articular eficientemente los distintos sistemas de transporte y ofrecer soluciones competitivas para el comercio regional e internacional.
Es precisamente por esta visión que propongo desarrollar el CORREDOR BIOCEÁNICO BIMODAL DEL NORTE GRANDE ARGENTINO, concebido para posicionar a la Argentina como un NODO ESTRATÉGICO DE INTEGRACIÓN CONTINENTAL, conectando las economías del MERCOSUR y la ZICOSUR con los mercados del Pacífico y, desde allí, con Asia y el resto del mundo.
Esta propuesta no pretende competir ni reemplazar otros corredores bioceánicos. Por el contrario, busca complementarlos, integrarlos y demostrar que es posible desarrollar una infraestructura estratégica que sirva de referencia y ejemplo para los demás proyectos de integración de América.
Debemos dejar atrás la visión de obras aisladas y comenzar a pensar en una verdadera RED LOGÍSTICA CONTINENTAL, donde cada puerto, puente, ferrocarril, carretera e hidrovía cumpla una función dentro de una estrategia integral de desarrollo.
Porque no alcanza con producir más si no contamos con la infraestructura necesaria para transportar nuestra producción; tampoco alcanza con tener recursos naturales si no somos capaces de transformarlos en productos con mayor valor agregado, generar industrias, crear empleo y conquistar nuevos mercados.
Las infraestructuras preceden al desarrollo, pero también el desarrollo genera la demanda que justifica nuevas infraestructuras. Por eso, debemos planificar de manera conjunta la integración energética, industrial, productiva y logística de nuestros países.
Mi propuesta es que comencemos a mirar el futuro con otra perspectiva: no se trata de construir corredores aislados, sino de integrar una gran red logística continental. No se trata de competir entre países ni de imponer proyectos sobre otros, sino de complementarnos para crecer juntos.
No trabajemos más duro, posicionémonos mejor
Que esta reflexión no sea solamente una frase, sino una verdadera invitación a cambiar nuestra visión estratégica, a encontrar el lugar que nos corresponde y a trabajar para que el Cono Sur y toda América puedan desarrollar plenamente su potencial y ocupar el lugar que les corresponde en el escenario económico mundial.
El futuro no se construye con esfuerzos aislados, sino con visión estratégica, integración y objetivos compartidos.
