En su conferencia realizada en la segunda jornada de la ENACOM 2026, el especialista en políticas de medios, telecomunicaciones y TIC, analizó la propiedad de las redes, el acceso a la conectividad en Argentina y la regulación de facto que ejercen las plataformas sobre el espacio público.
En la segunda jornada del XXIII Encuentro Nacional de Carreras de Comunicación Social (ENACOM 2026), el doctor Martín Becerra brindó la conferencia “Espacio público y plataformas digitales: cuando más conexión no es mejor comunicación”.
El encuentro se realiza en la carrera de Licenciatura en Comunicación Social de la Facultad de Humanidades de la UNNE, con organización conjunta de la Federación Argentina de Carreras de Comunicación Social (FADECCOS).
La conferencia tuvo lugar en el salón del Centro de Transferencia de Investigación Agropecuaria y Agronegocios (CTIAA), en un panel que Becerra compartió con la profesora Marita Mata.
Becerra es investigador principal del CONICET, profesor titular por concurso en la Universidad Nacional de Quilmes y en la Universidad de Buenos Aires, y doctor en Ciencias de la Información por la Universidad Autónoma de Barcelona. Se especializa en políticas de medios, telecomunicaciones y TIC. Se desempeñó como redactor de los diarios El Cronista y Extra y como colaborador trabajó para las revistas Humor, Crisis, Mayo, Acción Cooperativa y Le Monde Diplomatique, y los periódicos LetraP, Perfil, eldiarioAR, El Destape y Página|12, entre otros.
En la gama de temas que desarrolló, enunció unas preguntas que ordenó la conferencia: cómo procesar, desde una perspectiva latinoamericana, un espacio público digital donde más conectividad no equivale a mejor comunicación.
Su respuesta fue “cómo enfrentar la dependencia”. Señaló que el concepto perdió presencia en la caracterización de los cambios del ecosistema de comunicaciones y que la dependencia actual supera la que denunciaron generaciones anteriores. Dijo que esa dependencia se traduce en una merma de soberanía y que el debate sobre soberanía digital crece en ámbitos académicos y políticos.
Datos de Argentina. Becerra aportó la información de que existen cerca de 60 millones de líneas móviles activas para unos 47 millones de habitantes, pero el 70% de esas líneas requiere cargar crédito de manera periódica. Por eso, explicó, una parte de la población accede con limitaciones a los bienes y servicios de información y comunicación. Agregó que las redes sociodigitales pertenecen casi en su totalidad a corporaciones con sede en Estados Unidos. En particular sobre WhatsApp, afirmó que funciona como servicio universal en el país y que el costo de abandonarlo recae sobre quienes tienen menos recursos y menos capital social.
Soberanía. En materia de soberanía, mencionó la necesidad de desarrollar infraestructuras propias de conectividad y planteó discutir la soberanía sobre los datos, la capacidad de cómputo, los algoritmos y la información cultural.
Indicó que la ley de protección de datos personales data del año 2000, cuando internet no estaba plataformizada, y que requiere actualización. Por otra parte, señaló que la administración pública sigue contratando proveedores externos de redes, lo que implica cesión de soberanía y gasto público.
En accesos y brechas, recordó que distintos gobiernos desplegaron políticas, como Pueblo Conectado y el programa para barrios populares. Algunas se sostuvieron en el tiempo y otras se abandonaron.
Citó el informe McBride de la UNESCO, de 1980, para afirmar que “democratización es acceso y es participación”. Sostuvo que la ampliación del acceso a medios de producción de comunicación no puede confundirse con democracia.
Becerra reconoció que nunca hubo tanta comunicación como en la actualidad. “Hay producción ilimitada de contenidos, se superó la lógica unidireccional de los medios tradicionales y se quebró la unión orgánica entre élites políticas, mediáticas y económicas nacionales”.
Censura corporativa. Describió un espacio público con censura corporativa: una regulación de facto, privada, discrecional y sin posibilidad de apelación para personas, grupos y organizaciones.
Incluyó en ella la reducción de alcance, la cancelación de cuentas y la censura temática, dentro de una economía de la atención cuyo modelo de negocios incentiva la discriminación y la violencia simbólica. Informó que en otros países comienzan a dictarse fallos sobre la responsabilidad en el diseño de las plataformas y que el Supremo Tribunal Federal de Brasil cuestiona la inmunidad de la que gozaban. En Argentina, indicó, estos temas todavía no se discuten de manera masiva.
Sobre el funcionamiento del ecosistema digital, explicó que el control pasó a las plataformas, que además de distribuir y exhibir contenidos inciden en su producción. “Quien produce para las redes incorpora los criterios de relevancia de las plataformas y deja de lado la pirámide invertida y la idea de interés público”.
Agregó que las plataformas refuerzan los efectos de red, que dificultan darse de baja, y que producen una desprogramación del tiempo social. Esa desprogramación, dijo, alcanza a los medios, a la familia, al sindicato, a la escuela, a la universidad y a las empresas: “se desprograma la vida”. Aclaró que los medios no desaparecen, sino que cambian su lugar social, económico y político.
Con respecto al aplanamiento de la conversación pública, ejemplificó que en las redes “cualquier usuario puede objetar la opinión de un Premio Nobel de Medicina sobre las vacunas bajo el argumento de que ambas opiniones son equivalentes y de que rige la libertad de expresión”.
Fuente: Medios UNNE
