Máximo Pisetta Báez, chaqueño y vicepresidente del Movimiento Nacional Pyme (MONAPY), describió en detalle en CIUDAD TV el corazón del reclamo de las pequeñas y medianas empresas frente a la Ley de Bases y el DNU 70/2023. ”Aunque se habla de una ‘modernización laboral’, existe una brecha enorme entre lo que negocian las cúpulas y la realidad de una Pyme en el interior del país”, disparó.

”Lo mío es defender a la estructura productiva, defender al que trabaja, al que produce, al empresario y al empleado. Porque no estoy hablando de defender solo al empresario, sino también al empleado que es el que nos ayuda a ganar plata, para decirlo crudamente. Entonces, no hago una defensa del empresariado, pero claramente se necesita una reforma laboral”, explicó a modo de presentación.

Representatividad y lobby

El dirigente apuntó que los puntos clave de lo que se está debatiendo o pergueñando tiene las ausencias de organizaciones como el MONAPY, y sólo aparecen las representaciones del Estado, la Unión Industrial Argentinay la CGT.

Se quejó con firmeza que las PyMEs, a pesar de representar el 99% de las unidades productivas en Argentina según datos de la Secretaría de la Pequeña y Mediana Empresa, a menudo quedan fuera de la “letra chica” que define su operatividad diaria.

”Claramente ustedes habrán leído o habrán visto quiénes estuvieron sentados en la mesa del diseño de la nueva reforma o de modernización laboral. Está sentados el sector de las grandes empresas y el sindicalismo. ¿Ustedes saben cuál es el el sector que más empleo genera?: las pymes. Y no estamos ni tenemos representación. O sea, estamos ausentes en el diseño, en la conformación de lo que vamos a hacer con la reforma laboral”, recisó Pisetta Báez.

Reconoció que, ”la reforma busca atacar las multas por falta de registro de trabajo en blanco” -, lo cual alivia la contingencia del despido. Sin embargo, eso actúa sobre el final de la relación laboral. Indicando que el reclamo del sector que representa es conocer cuál es el incentivo que el gobierno propone para el inicio de la generación de trabajocon una medida apuntada a formalizar a los 10 millones de personas ‘en negro’.

”Hay un tema y si ustedes lo analizan se van a dar cuenta muy rápido. Es decir, somos el sector que genera el 43% del Producto Bruto Interno (PBI) que provoca siete de cada diez puestos de empleo y, por sobre todas las cosas, el sector que se encuentra generando riqueza y valor. Estamos hablando de un proceso que también ocurre allá en los últimos pueblitos de la Argentina profunda, y donde las grandes empresas llegan solo con sus productos, no producen”, resaltó el vicepresidente de MONAPY.

Insistiendo en ratificar que, somos, digamos, el principal actor de la economía”. ”Nosotros no tenemos ni por cerca el poder de lobby que tienen las grandes empresas. Pero sí somos una montaña de hormigas que estamos diseminadas por todo el país y, obviamente, cada uno está haciendo lo que puede”, agregó.

Admitiendo que cada firma Pyme no cuentan dentro de las mismas con una estructura jurídica y contable. ”Las grandes empresas tienen una conformación distinta, una espalda y músculo distintos, y así se juntan entre cinco o seis tipos y tienen un poder de lobby descomunal que pueden inclusive – y han hecho y lo muestra la historia argentina – poder cambiar gobiernos”, afirmó.

El proyecto de Ley Integral Pyme del MONAPY

Máximo Pisetta Báez, en ese sentido, enfocó sus apreciaciones sobre esta iniciativa sectorial que, a diferencia de la reforma general que busca el gobierno libertario, es una norma integral que apunta a atacar cinco factores claves: financiamiento, presión tributaria, burocracia, litigiosidad y la falta de incentivos a la contratación.

”Si no estamos sentados en el diseño del principal objetivo que tiene la Argentina, que es qué vamos a hacer con el empleo y los 10 millones de trabajadores en negro, lo que vemos es seguir generando más el empleo informal que el formal”, aseguró.

Revelando que, ”nosotros vimos el borrador o lo que ya está plasmado y, más allá de algún que otro punto en el tema de la litigiosidad o la contingencia del despido, que ocurre cuando una relación laboral ya está plasmada o que ya se produjo, no vemos nada que podamos decir que a partir de ahora se generarán dos millones de puestos de empleo por año. No hay en esta reforma nada de eso”.

”Dentro del MONAPY habíamos divisado y realizado un estudio profundo con el equipo técnico donde se logró sacar a la luz que los problemas troncales que atravesaban a todo el sector, desde el pizero al de la metal mecánica, a todos. Eran cinco puntos cruciales”, lamentó.

El contexto recesivo

El dirigente empresario recordó, además, los datos de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) que confirman que la caída del consumo y la falta de crédito están golpeando la estructura productiva, provocando el cierre de miles de unidades en los últimos meses.

”La gran pregunta que queda en el aire es si el Gobierno abrirá canales para que el sector que genera el 70% del empleo tenga voz propia en el Congreso Nacional”, resaltó.

”Yo no vengo ni soy la contra para nada, y quiero que a Milei le vaya bien, pero necesitamos en la Argentina generar producción y trabajo. Porque hay una cuestión muy simple, muchachos: no hay forma de que un país pueda salir adelante sin industrias y sin producción”, finalizó Pisetta Báez.

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