El texto oficial del acuerdo confirma que Argentina obtiene algunos beneficios arancelarios, contra un sinfín de privilegios norteamericanos en diversas materias.

El texto oficial del acuerdo comercial entre los gobiernos de Javier Milei y Donald Trump, que se conoció este jueves, confirma un fuerte desbalance entre los países. Mientras que Argentina se beneficia con una exportación de quesos y carnes y con la quita de algunos aranceles, Estados Unidos logra una mayor penetración en una amplia gama de productos, además de una serie de privilegios paraarancelarios.

Como marco general, el texto establece que el acuerdo “entrará en vigor 60 días después de la fecha en que las partes hayan intercambiado notificaciones escritas que certifiquen la finalización de sus procedimientos legales aplicables o en cualquier otra fecha que las partes puedan acordar”. Es decir, una vez que haya sido aprobado por el Congreso argentino y por el trámite paralelo que requiera en Estados Unidos, el acuerdo comenzará a regir después de dos meses.

La baja de aranceles de Estados Unidos a Argentina

Como beneficio para Argentina, el acuerdo establece distintos tipos de ventajas arancelarias para un total de 1.675 productos. Por un lado, para toda una serie de bienes, se determinan aranceles cero. Este punto contiene bienes primarios como frutas, infusiones, especias, ceras y panificados.

En paralelo, para toda otra serie de productos se establecen aranceles estándar, o sea, se retrotrae su situación a la previa al “Día de la Liberación” del 2 de abril de 2025, cuando Trump impuso aranceles recíprocos a todo el mundo, incluyendo aranceles del 10% para Argentina. Aquí se enlistan otros productos primarios, de origen animal, como carnes, pescados, lácteos y huevos, además de algunas plantas.

El caso de las carnes es el más beneficioso para Argentina, ya que, según destacó el comunicado de Cancillería, el cupo actual de exportación de 20.000 toneladas se ampliará a un total de 100.000 toneladas, equivalentes a unos 800 millones de dólares extra.

Por último el acuerdo aclara que, para todo el resto de los bienes que Argentina exporta a Estados Unidos, el arancel no será mayor al 10% establecido por Trump el año pasado. Como se ve, la mayoría de los beneficios implican retrotraer la situación a como era previo a la asunción del actual mandatario estadounidense más que un privilegio histórico para el país.

La apertura del campo y las economías regionales a los productos estadounidenses
Uno de los puntos que puede perjudicar al sector productivo local es la apertura de Argentina a la importación de varios productos agrarios de origen estadounidense, incluyendo tanto carne como productos regionales y algunos otros alimentos.

En este sentido, el acuerdo establece que Argentina se abrirá a la importación de 80.000 toneladas de carne bovina norteamericana durante 2026. El país también se abrirá a la importación, desde Estados Unidos, de queso (1.000 toneladas), almendras (870 toneladas), pistachos (80 toneladas), fructosa (285 toneladas), chicles (370 toneladas), azúcar (1.370 toneladas), chocolates (1.870 toneladas), papas (1.790 toneladas) y vino (80.000 litros).

Beneficios para Estados Unidos en la importación de bienes industriales, automotrices y farmacéuticos

Por otro lado, Estados Unidos también se beneficia con el compromiso de Argentina de reducir trabas al ingreso de productos elaborados. En este sentido, el país se compromete a no prohibir la importación de bienes de capital usados, entre ellos de equipos de construcción, maquinaria agrícola, equipos de minería y dispositivos médicos.

Además, Argentina no exigirá certificaciones locales para vehículos y autopartes fabricadas bajo estándares de seguridad estadounidenses. Lo mismo ocurre a nivel de medicamentos, ya que el acuerdo determina que alcanzan los estándares de la FDA (equivalente a la ANMAT) para el ingreso de los mismos al país.

Minería

Uno de los puntos clave es el acceso preferencial que Argentina otorga a Estados Unidos en cuanto a minerales críticos. “Argentina permitirá y facilitará la inversión estadounidense en su territorio para explorar, extraer, refinar, procesar, transportar, distribuir y exportar minerales y recursos energéticos críticos”, establece el texto.

De manera explítica, determina que “Argentina priorizará a Estados Unidos como socio comercial y de inversión para el cobre, el litio y otros minerales críticos”, y que agilizará proyectos de origen estadounidense que busquen enmarcarse en el RIGI.

También señala que “Argentina fomentará la inversión del Gobierno Federal en infraestructura minera para facilitar el acceso de las empresas estadounidenses al sector minero”. En ninguno de estos puntos hay una contraparte que beneficie a Argentina por sobre Estados Unidos.

Piratería

Argentina también se compromete a endurecer su marco normativo para “cuestiones de propiedad intelectual”. Por ejemplo, el país debe permitir acciones contra bienes que infrinjan derechos de propiedad intelectual, lo que incluye su destrucción en caso de ser necesario, tanto en la aduana como en el mercado interno. Esto puede dar lugar a accionar del Gobierno contra ferias en las que son comunes los productos falsificados, como La Salada.

Rechazo al trabajo forzado

En paralelo, el acuerdo compromete a Argentina a “implementar efectivamente una prohibición a la importación de bienes extraídos, producidos o manufacturados total o parcialmente mediante trabajo forzoso u obligatorio”.

Así, Estados Unidos busca desfavorecer la importación de productos de China u otros países del sudeste asiático, en favor de los norteamericanos. Incluso, se establece que “Argentina considerará las decisiones del gobierno estadounidense” sobre este tipo de entidades, dejando el criterio librado a Washington.

El Destape

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