Las negociaciones se encaminaron la última semana y el acuerdo se confirmó horas antes del cierre de listas. Verónica Magario y Federico Otermín serán los vices y Máximo Kirchner presidirá el Congreso partidario.

Al cierre de frenéticas horas de reunionismo y rosca, el peronismo bonaerense definió que el gobernador Axel Kicillof será el nuevo presidente del Partido Justicialista bonaerense, cerrando así un capítulo de internismo que se había abierto a mediados de diciembre, cuando concluyó la gestión del diputado nacional Máximo Kirchner al frente del partido.

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El acuerdo de unidad consagró a Verónica Magario como vicepresidenta primera, a Federico Otermín como vicepresidente segundo y a Mariano Cascallares como secretario general. Máximo Kirchner presidirá el Congreso partidario y Leonardo Nardini la junta Electoral.

En un documento que circuló en el mediodía del sábado, el Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires se asume enfrente de “un momento decisivo”, que describe como “un contexto de ajuste brutal, desintegración social, entrega de la soberanía y abandono deliberado del Estado Nacional, nuestro pueblo enfrenta las consecuencias de un modelo que castiga a las mayorías, debilita al federalismo y erosiona la convivencia democrática”.

“Frente a esta situación, la provincia de Buenos Aires se ha convertido en el principal dique de contención. El gobierno provincial asumió la responsabilidad de ser red y escudo: sosteniendo derechos, trabajo, producción, salud, educación y obra pública allí donde el Estado nacional deserta, y defendiendo a millones de bonaerenses del impacto del modelo de exclusión que impulsa el presidente Javier Milei”, se afirma.

El documento rescata el esfuerzo conjunto del gobierno de la provincia y los jefes municipales, reivindica los gobiernos nacionales de Néstor y Cristina y pone en valor la performance electoral de 2025.

“En septiembre pasado, el peronismo de la provincia de Buenos Aires demostró algo fundamental: a esta derecha se le puede ganar. Esa victoria no fue solo electoral, sino política. Mostró que hay otro camino posible, basado en la gestión, la cercanía con la gente y la defensa del trabajo, la producción y la justicia social. Hoy, esa experiencia debe proyectarse y fortalecerse”, dice plantando un desafío que supere el el mero acto de la resistencia.

“No hay proyecto nacional posible sin la provincia de Buenos Aires, pero tampoco hay futuro para la provincia si a la Argentina le va mal. Por eso, el PJ bonaerense debe continuar su responsabilidad histórica: sumar, convocar, federalizar, articular con las organizaciones sindicales, los movimientos sociales, los gobiernos locales y todos los sectores que resisten el “sálvese quien pueda”, afirma el documento que empieza a poner la mira en el horizonte.

En el primer texto que inaugura la nueva etapa del peronismo bonaerense, el PJ ratifica “su repudio absoluto a la injusta condena y detención de Cristina Fernández de Kirchner, enmarcada en un clima creciente de autoritarismo, persecución política y ataque sistemático a las instituciones de la democracia” y “reafirma su compromiso inquebrantable con la defensa de la democracia, la Constitución y las garantías del pueblo, y seguirá denunciando esta condena injusta como parte de una ofensiva más amplia contra el sistema democrático argentino”.

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Ahora, como nuevo jefe del partido que contiene un total exacto de 1.143.946 afiliados, el más importante de la provincia, el gobernador Axel Kicillof enfrenta un desafío interno. Es que a un año del nacimiento del Movimiento Derecho al Futuro, aún debe ordenar cuestiones internas para evitar un desmembramiento del armado, especialmente si su intención es salir a recorrer las provincias a partir del próximo mes.

Un armador seccional del MDF valoró ante Buenos Aires/12 que el espacio haya tenido un crecimiento “exponencial” en solo un año, aunque eso generó “desorden fuerte” en varios estamentos.

Para el dirigente, con experiencia en armados electorales, no hay “tranquilidad” de posibles rebeliones de los aliados entre los conductores, dado que la variedad de terminales y la ausencia de un jefe único por sección -a veces por distrito- impida organizar verticalmente el segmento.

“Axel negocia muy duro, eso está muy bien, pero una vez que se resuelven las cosas arriba otros sectores arrasan con todo. En eso estamos verdes”, evaluó la fuente.

Es que, tanto en el armado de las listas electorales para septiembre de 2025 como para la interna del Partido Justicialista, en los distritos recibían la orden de “prepararse para la guerra”, aunque el clarín que da inicio a la batalla nunca sonó.

Ese tipo de situaciones se da especialmente en el interior, donde confluyen dirigentes que responden a diversas terminales del gabinete, líneas internas del peronismo o a los gremios estatales y privados. “Es un desorden y se desdibuja la autoridad del armador seccional”, lamentó un intendente que espera que, ahora, con el gobernador al frente del PJ, esa interna se termine de acomodar.

Página 12

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