La suspensión de la nueva medición del IPC mantiene desactualizados los valores de referencia del organismo mientras los costos reales de los alimentos muestran fuertes disparidades regionales.
La desactualizada canasta que sirve para medir la inflación, que el Gobierno insiste en sostener para mantener el relato de la mejora económica, se contradice con el dia a día en las provincias, donde los precios pagados distan de los medidos por el INDEC.
La suspensión de la nueva medición del IPC mantiene desactualizados los valores de referencia del organismo oficial de estadísticas y censo mientras los costos reales de los alimentos muestran fuertes disparidades regionales. Este martes se conocerá el dato nacional de inflación.
La discusión sobre el costo de vida volvió a ocupar el centro del debate económico en un contexto marcado por la suspensión de la publicación de la nueva medición del Índice de Precios al Consumidor (IPC). La decisión de postergar la actualización metodológica del indicador oficial impacta de manera directa sobre los valores de referencia de las canastas básicas, que continúan calculándose con ponderaciones que no reflejan los patrones de consumo actuales ni las diferencias estructurales entre regiones.
Distintos relevamientos privados muestran que el costo real de los alimentos en las provincias se ubica muy por encima de los valores informados a nivel nacional.
Según el último dato disponible del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la canasta básica alimentaria de enero se ubicó en 589.510 pesos para una familia tipo. Ese valor, que define la línea de indigencia, es utilizado como referencia para políticas públicas, negociaciones salariales y análisis de pobreza. Sin embargo, mediciones alternativas advierten que el gasto efectivo en alimentos y bebidas resulta sensiblemente mayor en la mayor parte del país.
Un relevamiento de la consultora Analytica, basado en una canasta de productos de supermercado representativos del consumo mensual de una familia compuesta por dos adultos y dos menores, muestra diferencias significativas entre provincias. El informe aclara que “la canasta Analytica es una selección de productos de supermercado representativos del consumo de la clase media en alimentos y bebidas, diseñada para reflejar una compra mensual típica”, y que “para garantizar la comparabilidad entre provincias, los productos incluidos mantienen la misma marca y cantidad por empaque”.
Los resultados de enero muestran que el changuito tuvo mayores subas en Chubut (3%), Entre Ríos (3%) y el interior de la provincia de Buenos Aires (2,9%), mientras que los menores aumentos se registraron en La Rioja (1,1%) y Catamarca (0,9%). Aun así, incluso en las provincias con menores variaciones mensuales, los niveles de precios se mantienen muy por encima del valor de la canasta básica alimentaria oficial.
Al interior de la canasta, los aumentos se concentraron en productos de consumo masivo. El informe señala que “se destaca la suba en el aceite de girasol que presentó aumentos entre el 3% y 5% en la mayoría de las provincias”, con excepción de Córdoba (1,9%) y Santa Cruz (2,4%). También se registraron incrementos generalizados en hamburguesas, con subas de entre el 4% y el 7% en todas las jurisdicciones, y aumentos más moderados en salchichas, con variaciones de entre el 2% y el 4%.
El precio de la docena de huevos se mantuvo estable en la mayor parte del país, con una baja puntual en la Ciudad de Buenos Aires (-1,3%). Sin embargo, la estabilidad de algunos productos no alcanza para compensar el nivel general de precios que enfrentan los hogares.
Las diferencias regionales son marcadas. El changuito más costoso se registró en Santa Cruz, con un valor de 911.587 pesos, seguido por Chubut (903.640 pesos), Tierra del Fuego (891.399 pesos), Río Negro (887.034 pesos) y Neuquén (867.078). En el otro extremo, las compras más económicas se observaron en Misiones (798.252 pesos), La Rioja (807.716 pesos) y Chaco (808.958 peos). De todos modos, estos valores se ubican muy por encima de la canasta básica alimentaria que informa el INDEC.
En términos absolutos, los mayores aumentos respecto del último día de diciembre se dieron en Formosa (30.481 pesos), Tierra del Fuego (30.414 pesos) y Chubut (27.065 pesos). En contraste, se registraron reducciones en La Rioja (-55 pesos), Salta (-941 pesos), Corrientes (-1.879 pesos), Catamarca (-2.295 pesos), San Juan (-5.373 pesos) y Misiones (-16.849 pesos), lo que refleja una dinámica de precios heterogénea pero con un piso elevado en todo el país.
“La Patagonia, que tiene los changuitos más costosos, coincide con ser la región con salarios más elevados”, señala el documento, y destaca que Santa Cruz presenta la canasta más cara y el segundo salario promedio más alto del sector privado registrado, detrás de Neuquén. En esa región, el costo de la canasta representa el 15,7% de la suma de dos salarios promedio del sector privado registrado.
En el NEA, donde los precios son relativamente más bajos, los salarios también se ubican en niveles inferiores. Como resultado, “el costo del changuito representa el 29,7% de la suma de dos salarios promedio del sector privado registrado”, aunque el ratio mostró una leve mejora respecto del mes anterior. El informe aclara que este comportamiento es consistente con la Encuesta Nacional de los Hogares 2017/18, que ya registraba una mayor proporción del gasto destinada a alimentos y bebidas en las provincias del norte.
Este escenario se produce mientras el Gobierno mantiene en suspenso la publicación de la nueva medición del IPC, que debía actualizar las ponderaciones y los hábitos de consumo utilizados para calcular la inflación. La postergación implica que las canastas básicas continúan estimándose con una estructura que no contempla los cambios en los patrones de consumo ni las diferencias regionales de precios. Con el dato nacional de inflación que se conocerá mañana, la atención volverá a centrarse en la evolución mensual del índice.
El Destape
