Oscar Gaona, referente de la Cámara de Expendedores de Combustibles y Afines del Chaco, analizó en CIUDAD TV el efecto local del alza internacional del crudo, que desde fines de 2025 trepó un 66%, y advirtió que la Argentina deberá seguir importando gasoil al precio del mercado externo.

El conflicto en Medio Oriente que mantiene en tensión los mercados energéticos mundiales ya se siente en los surtidores argentinos. Oscar Gaona, de la Cámara de Expendedores de Combustibles y Afines del Chaco, pasó por el estudio de Ciudad TV para explicar en detalle qué significa para los consumidores locales un escenario en el que el barril de crudo pasó de 62 a 103 dólares en pocos meses.

“A fines del 2025 el crudo estaba alrededor de los 62 dólares, o sea, estaba en un valor realmente bajo, históricamente es un valor bajo, y actualmente lo estamos teniendo en 103 dólares. Ese fue el precio de esta mañana, así que ya tenemos incrementos de un 66%”, explicó Gaona.

Ese salto del 66% en el precio internacional del crudo todavía no se trasladó en igual proporción al mercado interno. Gaona explicó que los productos premium —naftas y gasoil de mayor calidad— acumulan una suba de alrededor del 14%, mientras que la nafta súper y el gasoil más económico ya llevan un incremento del 17% en lo que va del año. Los ajustes llegan de manera fragmentada, a veces dos o tres veces por semana, con variaciones que rondan el 0,99%, el 1,28% o el 1,5%. Un goteo constante que, sumado, representa una presión creciente sobre el bolsillo de conductores, transportistas e industrias.

Argentina importa el 20% del gasoil que consume

Un dato estructural complica el panorama local: pese a que la Argentina dispone de reservas propias de petróleo, su capacidad de refinamiento tiene límites. El país históricamente debió importar aproximadamente el 20% del gasoil que consume, y ese porcentaje llega al mercado interno a precio internacional.

“Más allá de lo que puedan hacer las empresas y el Gobierno para ir frenando un poco el impacto de esta situación bélica en Medio Oriente, se tiene que seguir importando precio de diésel y eso obviamente viene a precio importado directamente”, aclaró Gaona.

Esa dependencia se agrava cuando la ruta de abastecimiento de los países productores de la región se ve comprometida. Gaona señaló que el cierre o la amenaza sobre el Estrecho de Ormuz —paso obligado para el petróleo que sale de Arabia Saudita, Qatar y el resto del Golfo— encarece los fletes y eleva la cotización del crudo a nivel global. El paralelo con el conflicto entre Rusia y Ucrania no tardó en aparecer: “No podemos estar pensando que un conflicto con un país tan grande va a terminar rápidamente”, afirmó, recordando que la guerra en Europa del Este que iba a durar meses ya acumula tres años.

YPF marca el ritmo: aumentos “a cuentagotas”

Frente a un barril que subió 66% y un combustible que solo subió 17%, la pregunta es inevitable: ¿cuánto falta para que los precios internos se equiparen a los internacionales? Gaona tomó como referencia las declaraciones del CEO de YPF, Horacio Marín, quien prometió que los incrementos en Argentina se harán “a cuentagotas”, sin seguir los vaivenes del mercado externo sino apuntando a un promedio.

“Con un precio de crudo que ha subido un 66% en lo que va del año y un combustible en Argentina que ha subido un 17%, que ya de por sí es una barbaridad, está muy lejos de lo que ha subido el petróleo a nivel mundial. Significa que realmente las petroleras hoy están haciendo eso a cuentagotas”, aseguró.

Y lo que diga YPF, aclaró Gaona, define el mercado entero. “Cuando hablas del CEO de YPF, en realidad lo que diga se lo lleva también el resto de las petroleras, porque es la que va marcando la tendencia, la que tiene la mayor parte del mercado”, sostuvo. Así, si Marín confirma la estrategia de ajuste gradual, las demás empresas seguirán el mismo camino. El riesgo latente es el llamado “sangrado de combustible”: que el precio local quede tan por debajo del regional que el producto salga hacia los países vecinos. Para evitarlo, algunas petroleras ya comenzaron a fijar cupos de entrega.

El petróleo de Vaca Muerta, un activo de calidad en tiempos de escasez

En un contexto de tensión global sobre el suministro, la calidad del petróleo argentino vuelve a ponerse en valor. Gaona recuperó la comparación de un especialista del sector: el petróleo venezolano, al volcarse en un vaso, cae como miel por su densidad; el de Vaca Muerta lo hace de manera más fluida, casi como agua. Esa diferencia en viscosidad se traduce directamente en menores costos de refinamiento.

“El petróleo argentino es un producto que está muy a la altura del petróleo internacional o del petróleo de Medio Oriente principalmente. Sin duda alguna que cuando se prefiere un combustible y hay que preparar las destilerías también para cada combustible, el petróleo argentino es un producto de referencia”, subrayó.

Esa ventaja competitiva tiene, sin embargo, su contracara logística. Las refinerías locales de Shell, Axion e YPF tuvieron que modificar sus instalaciones para procesar el crudo de Vaca Muerta, que es más pesado que el petróleo Medanito que se extraía anteriormente en las cuencas neuquinas convencionales. Las columnas de destilación que durante meses cortaron avenidas en distintas ciudades del país formaban parte de esas inversiones de reconversión industrial, explicó Gaona.

El combustible sube, pero no debería arrastrar a toda la canasta

Uno de los puntos más contundentes de la entrevista fue la advertencia de Gaona sobre la cadena de traslados de precios. Desde su perspectiva técnica, el costo del transporte representa apenas el 10% del precio final de cualquier mercadería, lo que significa que un aumento del 1% en el combustible debería impactar solo un 0,1% en el valor de los productos.

“Si el combustible está subiendo el 1%, eso debería afectar el 0,1% en el precio final de cualquier mercadería, y no como lo trasladan algunas industrias o algunos empresarios que trasladan en forma directa. Me sube el 1% el flete, yo traslado el precio de mi mercadería en un 1%. Debería trasladarse en el 0,1%”, consideró.

Gaona también señaló que la demanda interna frenada actúa como un amortiguador natural de los aumentos en las góndolas, aunque advirtió que la situación podría cambiar cuando las cosechas récord de trigo comiencen a moverse y se reactive la demanda de gasoil para el transporte de cargas.

Las alternativas energéticas llegaron para quedarse

Por último, Gaona se refirió al horizonte energético de largo plazo. Y fue claro: la dependencia del petróleo no desaparecerá, porque el crudo no solo produce combustibles sino también insumos esenciales para la industria cosmética, farmacológica, plástica y tecnológica. Pero al mismo tiempo reconoció el avance irreversible de las energías alternativas.

“Las nuevas alternativas vinieron para quedarse y están dando muy buen resultado. Hay gente que percibe un auto eléctrico como un auto que es mucho más cómodo, que tiene mejor arranque, que tiene un montón de cosas que son virtudes que están teniendo a veces los motores eléctricos frente a un motor tradicional de combustión”, ponderó.

Como ejemplo concreto del cambio en marcha, mencionó la inauguración en Chile de la primera estación de gas natural licuado de la región, utilizando gas extraído de Vaca Muerta comprimido y comercializado en una estación Shell. Los combustibles ecológicos —etanol, biodiesel y e-fuels— y los vehículos eléctricos avanzan en el mundo, aunque Gaona reconoció que la infraestructura de carga y la gestión de baterías siguen siendo los principales desafíos logísticos para su masificación en la región.

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