El sistema de transporte público del área metropolitana de Resistencia atraviesa un momento crítico. En declaraciones a CIUDAD TV, Facundo Sartore, responsable de San Fernando Urbanos, confirmó que el fuerte incremento en el precio del gasoil ya impacta en la prestación del servicio y obliga a algunas empresas a reducir frecuencias, especialmente en horarios nocturnos.
Sartore aclaró que no todas las concesionarias adoptaron medidas de recorte. En ese sentido, remarcó que San Fernando continúa operando con normalidad en toda su franja horaria, a diferencia de otras firmas que decidieron acortar sus recorridos ante el aumento de costos.
“El combustible subió un 28% en apenas 12 días y ya nos anticiparon otro incremento. Es una situación que no sabemos dónde va a terminar”, advirtió. Según explicó, la volatilidad de precios genera serias dificultades operativas, al punto de modificar las condiciones de compra: “Hoy prácticamente tenemos que pagar el combustible por adelantado para que nos lo entreguen”.
El empresario también describió una situación inusual en el mercado: actualmente resulta más económico cargar combustible en estaciones de servicio que adquirirlo a granel, modalidad habitual para las empresas. “Es el reino del revés”, graficó, al tiempo que señaló las complicaciones logísticas que implicaría trasladar decenas de colectivos a cargar en estaciones.
En cuanto al servicio, indicó que la línea 5 —operada por su empresa— funciona con 16 unidades, y sostuvo que los recortes de otras firmas generan un efecto negativo generalizado. “Cuando se instala la idea de que no hay colectivos, la gente busca alternativas y eso termina perjudicando a todos”, explicó.
Otro factor de incertidumbre es la posible salida de la empresa ERSA del sistema, prevista para mayo. Sartore advirtió que el resto de las compañías no tiene capacidad operativa ni financiera para cubrir ese vacío, estimado en unas 65 unidades diarias. “Es imposible pensar que podamos absorber ese servicio en la situación actual”, afirmó.
Además del incremento en los costos, el sector enfrenta una caída en la cantidad de pasajeros. Según detalló, el uso del boleto común descendió más de un 60%, mientras que crecen los viajes con beneficios sociales. A esto se suma una tendencia creciente hacia medios alternativos, como Uber o Moto Uber.
Finalmente, Sartore cuestionó el esquema actual de financiamiento del sistema. Señaló que, en la práctica, la provincia no subsidia a las empresas sino a los usuarios, cubriendo una parte del boleto. También denunció demoras de hasta 40 días en los pagos correspondientes a beneficios sociales, lo que agrava la situación financiera de las prestatarias.
“El sistema está cada vez más tensionado. Entre el aumento de costos, la caída de pasajeros y los retrasos en los pagos, sostener el servicio se vuelve cada vez más difícil”, concluyó.
